Andrés Seoane Fuente Departamento de Comunicación
Mié, 12/07/2017 - 09:09

Grado Historia Universidad Isabel I

Ilustración: Fernando Serra

El uso de este dicho tan escuchado se remonta a un proverbio grecolatino, citado por autores de la talla Aristóteles, que lo empleó en su obra Política (1314 a. C.), y Marco Tulio Cicerón, que utilizó esta expresión en las Disputaciones Tusculanas (44 a. C.), al referirse a las penas originadas por el mal de amor, en los siguientes términos: “Novo amore, veteram amorem, tamquam clavo clavum, eficiendum putant” (el nuevo amor saca al viejo amor, como un clavo a otro).

Es precisamente este contexto, el del desamor, el que centra su uso en cualquier conversación cotidiana a día de hoy. Cuando termina una relación, suele aconsejarse que empezar con otra nueva o, al menos, entablar nuevas amistades, puede ayudar a salir de la ruptura. Pero su aplicación se extiende también a una situación problemática, en la que la aparición de otro conflicto más importante hace olvidarse del primero, por lo que conviene relativizar nuestra circunstancia y ser consciente de la capacidad para superar los baches que nos encontremos.

Los Discursos Medicinales de Juan Méndez Nieto, o los Diálogos de John Minsheu, de autor desconocido, son otras de las obras en las que este dicho aparece reflejado.

Fuentes de consulta:

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