Los libros no están hechos para que uno crea en ellos, sino para ser sometidos a investigación. Cuando consideramos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa.

El nombre de la rosa (1980), Umberto Eco

Umberto Eco

Todos nos despertábamos este pasado fin de semana con la triste noticia de la muerte de Umberto Eco.  El pasado viernes 19 de febrero, a las 22.30 h, en Milán, frente al imponente castillo Sforzesco, Italia y el mundo entero perdían un pedazo de inmortalidad en vida. El «sabio que llegó al público» le llamaban algunos o el «erudito pop» otros, pero de lo que no cabe duda es de que su figura como escritor y filósofo le ha consagrado como una de las figuras claves del ya adolescente siglo XXI.

Inmediatamente después de conocer su muerte, la periodista italiana Gianni Rotta escribía en La Stampa de Turín un sentido laudatorio que muchos medios de comunicación internacionales han resaltado por su acertada descripción:

«Filósofo, padre de la semiótica, escritor, profesor universitario, periodista, experto en libros antiguos: en cada una de sus almas Umberto Eco era una estrella internacional, pero con sus estudiantes, lectores, colegas, jamás Eco exhibió la pose snob que tal vez otros escritores sí habrían adoptado de haber publicado best sellers como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault. Umberto Eco reía, se informaba de las novedades y —encendiendo un cigarro— contaba la última broma antes de presentar una nueva teoría lingüística».

Como homenaje, también sus alumnos se concentraron en la plaza Castello de Milán y se encaminaron a depositar rosas blancas en la puerta de la casa de ese sabio que acumulaba tan gran saber que simuló que lo ignoraba todo. De esta manera pudo seguir aprendiendo y adquiriendo más y más conocimiento.

Aunque Eco odiaba los lugares comunes y las frases hechas, valga una de sus sentencias más acertadas para que sirva como sentido homenaje:

El que no lee a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás.

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