Como ciencia que estudia la mente y la conducta, la Psicología es un baúl lleno de secretos que desconocemos. Para descubrirlos, científicos de todo el mundo llevan a cabo trabajos de investigación para desvelarnos cosas acerca de nosotros mismos: conocernos, saber qué nos mueve y qué nos lleva, todo ello como premisa para avanzar hacia un desarrollo personal y cognitivo que nos permita combatir nuestros puntos débiles y perfeccionar nuestras fortalezas. Con motivo del verano, respondemos a algunos interrogantes cuya respuesta quizá desconocías.

El origen de la expresión “la mar serena” puede no deberse sólo al estado en que se encontraba la masa de agua salada en el momento en que se pronunciaron estas palabras. Y cabe también la opción de que si eliges la playa para desconectar y relajarte, no sea cosa del azar. El psicólogo Nicholas Humphrey (Cambridge, Inglaterra, 1943), llevó a cabo un experimento con monos, que evidenció su preferencia por entrar en un habitáculo pintado de azul que en otro de color rojo. La estabilización de la presión arterial y la disminución del ritmo respiratorio reflejaron esta tendencia. Además, según otra investigación, los bebés se calman más con luces de este tono, lo que se traduce en una tendencia innata. Por su parte, la neurocientífica Shelley Batts, de la Universidad de Stanford, apunta al sonido de las olas como elemento que acompasa la respiración y, por tanto, relaja; y el psicólogo Philippe Goldin, de la Universidad de California, relaciona el océano, el líquido amniótico y el cerebro por su similar composición.


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Por otra parte, y aunque quizá esto sorprenda menos, los lunes sonreímos más tarde. Para ser exactos, y según el estudio realizado por la compañía británica Marmite, no dibujamos una sonrisa en nuestra cara hasta las 11:16 de media. Por si fuera poco, sólo somos productivos entre 3 y 5 horas, y tenemos un 50% más de probabilidades de llegar tarde. ¿Te suena? Para completar tan odiado día (ya vemos que con razón), las personas de entre 45 y 54 años suman hasta 12 minutos quejándose los lunes. Al menos, el trabajo nos da algunos remedios para combatir este fatídico día, que se repite entre 52 y 53 veces al año: ver la televisión, comer chocolate, planificar un viaje y tener sexo, son las mejores armas para hacerlo más llevadero.

En pleno mes de agosto, esta última curiosidad no valdrá para todos. Pero llegamos a tiempo para los que aún están de vacaciones o se van los próximos días. La famosa depresión post vacacional tiene un remedio (y además es sano y gratuito): hacer deporte. Nada mejor para olvidarte de tu regreso al trabajo que el ejercicio físico. Estimularás la producción de proteína para reparar las neuronas, regularás tus niveles de serotonina y otros neurotransmisores, aumentarás el flujo sanguíneo cerebral y liberarás más endorfinas. Y todo ello sin pagar, ¿qué más quieres?

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