Alberto Gómez Barahona y Javier Pérez Andrés

Alberto Gómez Barahona y Javier Pérez Andrés durante la entrevista en El Arcón, programa magazine en La 7 de CyLTV.

2 de marzo de 2026Miranda de Ebro volvió a mirarse en el espejo de su historia y su identidad en el programa 44 de la decimotercera temporada de El Arcón, el espacio que dirige y presenta el periodista Javier Pérez Andrés en La 7 de CyLTV. Bajo el título “Miranda de Ebro, corazón ferroviario con alma de chacolí”, la emisión recorrió la ciudad burgalesa desde dentro, con la complicidad de uno de sus hijos más reconocidos: el Rector de la Universidad Isabel I, Alberto Gómez Barahona.

El programa, convertido ya en el decano de la televisión regional tras más de una década en antena, propone cada semana nuevas rutas por Castilla y León para descubrir su etnografía, su turismo y su gastronomía. Pero esta vez la ruta tuvo un tono especialmente personal. Además, aunque El Arcón es el formato televisivo, Javier Pérez Andrés dirige y presenta también su espacio hermano en la radio, El Picaporte, emitido en esRadio Castilla y León, donde mantiene la misma esencia de viajes, gastronomía, vino y desarrollo rural, consolidándose como líder en su franja de los sábados por la mañana y complemento natural de las rutas que recorre en televisión.

Javier Pérez AndrésPremio Nacional de Gastronomía y Premio Francisco de Cossío— buscó un anfitrión que cumpliera una condición casi simbólica: “un mirandés con ocho apellidos mirandeses”. Y lo encontró paseando junto al Ebro.

Un mirandés de pura cepa

La conversación arrancó a orillas del río, embravecido estos días de invierno, escenario de juegos infantiles y travesías juveniles del propio rector. “De mirandés tengo raíces”, respondió Gómez Barahona cuando el periodista le preguntó qué le quedaba de su ciudad. Nacido y criado en Miranda hasta los 18 años, hijo y nieto de ferroviarios, su vínculo con la localidad no es retórico.

También he sido mirandilla siempre. Cuando sales de Miranda, eres mirandilla”, explicó con naturalidad, reivindicando esa identidad compartida que une a quienes han crecido entre las dos orillas del Ebro, conocidas popularmente como Aquende y Allende. Dos mundos que simbolizan la evolución urbana: la Miranda más antigua y tradicional, y la que creció al calor del ferrocarril y la industrialización en los años sesenta.

El ADN ferroviario no es una metáfora en su caso. “Mi abuelo materno era ferroviario y mi padre también”, recordó. Miranda, nudo estratégico de comunicaciones, construyó su carácter en torno a los raíles. De ahí que el programa la definiera como “corazón ferroviario”.

Alberto Gómez Barahona

El Rector de la Universidad Isabel I.

Entre el Ebro y el Mirandés

La charla avanzó entre anécdotas de infancia: baños en el río, cucañas, partidos improvisados en la playa fluvial. Y, por supuesto, el Club Deportivo Mirandés. Alberto Gómez Barahona jugó cuatro temporadas en el equipo rojillo como portero. He vivido la alegría y ahora comparto también los momentos difíciles con normalidad”, señaló, en referencia a las oscilaciones deportivas del club del que sigue siendo socio.

Para el periodista, que recorre Castilla y León mostrando sus tradiciones desde hace trece temporadas, el fútbol es también una expresión de identidad colectiva. Y en el caso mirandés, un símbolo de orgullo compartido en toda la Comunidad cuando el equipo rozó gestas históricas.

Tierra de mestizaje cultural

Más allá del deporte y el ferrocarril, la entrevista se adentró en la singularidad geográfica y cultural de Miranda. Ubicada en la periferia de Castilla y León y a escasa distancia de Vitoria, Logroño o Bilbao, la ciudad vive en una encrucijada de influencias. “Ser de zonas periféricas enriquece”, defendió el rector. “Convives con normalidad y el hecho diferencial lo integras”. Esa mezcla se percibe en la gastronomía —con el recuerdo del último chacolinero local, el “Chamorro”—, en el lenguaje y en la historia. No en vano, recordó que en esta provincia “nacen algunas de las primeras manifestaciones escritas del castellano”, con referencias a enclaves como la Colegiata de Santa María de Valpuesta (a escasos 24 kilómetros de la ciudad burgalesa) o el Monasterio de San Millán de Yuso en la Rioja, (a escasos 50 kilómetros).

Universidad y territorio

En un programa que reivindica el patrimonio rural y la vida en los pueblos, la conversación derivó inevitablemente hacia la despoblación. Gómez Barahona, que mantiene casa familiar en Miranda y vínculos con pequeños núcleos rurales, se mostró realista: “El mundo rural tiene un proceso de despoblación sin solución”. Sin embargo, apuntó a dos factores que pueden amortiguar el impacto: el papel de las cabeceras de comarca y la segunda residencia, que mantiene vivas tradiciones y vínculos afectivos.

Alberto Gómez Barahona y Javier Pérez Andrés

Fotograma del programa El Arcón en la entrevista con Alberto Gómez Barahona.

Cuando Pérez Andrés le preguntó por el presente de la Universidad Isabel I, el rector destacó la consolidación de un proyecto nacido para cubrir un vacío en Castilla y León: una universidad online con vocación nacional. “Nació, creció y hoy está consolidada”, resumió, subrayando su aportación al panorama académico y a la digitalización de la educación superior.

Su visión conecta con el espíritu del programa: innovación sin perder raíces. Si El Arcón recorre pueblos para preservar su memoria, la Universidad Isabel I representa una apuesta por el futuro desde el territorio.

El Ebro y la memoria

La entrevista concluyó regresando al río. El Ebro, a veces desbordado, forma parte de la memoria emocional de los mirandeses. Gómez Barahona evocó su niñez y adolescencia, recordando aquellos días en los que no podía acudir al colegio por las crecidas. Al mismo tiempo defendió la necesidad de una política hidráulica que gestione mejor los recursos en un país de sequías prolongadas.

Miranda aparece así como una ciudad marcada por el agua y el hierro, por la tradición y la industria, por la frontera y el mestizaje. Y el rector confesó que se ve regresando largas temporadas en el futuro. “Miranda va a ser siempre una de mis casas”, afirmó.

Con este episodio, El Arcón volvió a demostrar que no es solo un programa de rutas, sino una defensa activa del patrimonio humano de Castilla y León. De la mano de Javier Pérez Andrés, las historias locales adquieren dimensión regional. Y en esta ocasión, la voz de un rector mirandés sirvió para recordar que la identidad no se pierde cuando se amplía el horizonte: se fortalece.