La Reina Sofía visita la exposición de la mano de la comisariada Paloma Alarcó

La Reina Sofía visita la exposición de la mano de la comisariada Paloma Alarcó. Imagen: Casa Real.

2 de marzo de 2026. La vicerrectora de Ordenación Académica e Innovación Educativa de la Universidad Isabel I, Ana Cristina García Pérez, ha acudido en representación de la institución académica a la inauguración oficial de la exposiciónPicasso. Raíces bíblicas”, que ha cortado la cita roja este lunes en la Catedral de Burgos con la presencia de la Reina Sofía.

La muestra, abierta del 3 de marzo al 29 de junio en la Sala Beato Valentín Palencia de la Seo burgalesa, reúne 44 obras —pinturas, dibujos y esculturas— que exploran la profunda huella del imaginario cristiano en la producción artística de Pablo Picasso. Se trata de la primera vez que una exposición dedicada al artista malagueño se celebra en el interior de una catedral, un hecho que refuerza el carácter excepcional del proyecto.

El acto inaugural contó también con la presencia del prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, el cardenal José Tolentino de Mendonça; del arzobispo emérito de Burgos, Fidel Herráiz; y de Bernard Ruiz-Picasso, nieto del pintor y representante de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA).

Visita con autoridades

Autoridades civiles, eclesiásticas y militares reciben a la Reina Sofía en la Capilla de los Condestables. Entre ellas, la Vicerrectora de Ordenación Académica e Innovación Educativa, Ana Cristina García Pérez. Fuente: Casa Real.

Un diálogo entre tradición y vanguardia

Comisariada por Paloma Alarcó, del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, la exposición propone un recorrido temático que revela cómo las referencias bíblicas y la iconografía cristiana atravesaron distintas etapas creativas en la evolución del artista.

Aunque Picasso revolucionó el arte del siglo XX, su infancia estuvo marcada por una educación católica en la España de finales del XIX. Misas, rituales y símbolos religiosos formaron parte de su imaginario temprano, una impronta que, pese a su posterior distanciamiento ideológico, nunca desapareció de su lenguaje visual.

La muestra se articula en seis capítulos que abordan la educación religiosa del pintor, la maternidad como icono sagrado, naturalezas muertas con significado espiritual, la representación del Gólgota y el sufrimiento humano, el retrato como reliquia (la Vera Icon, es decir, la “imagen verdadera” asociada al rostro de Cristo) y la esperanza como símbolo de salvación.

El recorrido desmonta así el tópico del “Picasso ateo” y lo presenta como un creador que transformó símbolos bíblicos en metáforas contemporáneas.

“Maternité”, imagen de la exposición

La obra elegida para ilustrar la muestra es Maternité (1921), en la que Picasso retrata a su esposa Olga con su hijo Pablo en brazos. Según ha explicado la comisaria, la pintura evoca las representaciones clásicas de la Sagrada Familia en artistas como El Greco, Murillo o Alonso Cano, pero reinterpretada desde una perspectiva íntima y moderna.

La maternidad de Picasso

Maternité de Pablo Picasso. Obra elegida para ilustrar el cartel de la exposición.

En total, de las 31 piezas proceden de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso, a las que se suman préstamos de instituciones nacionales como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el propio Museo Thyssen-Bornemisza y los Museos Picasso de Barcelona y Málaga, así como del Musée National Picasso-Paris.

Dolor, redención y memoria histórica

Uno de los episodios clave que aborda la exposición es el suicidio de su amigo Carlos Casagemas en 1901, un acontecimiento que marcó profundamente al artista y que le llevó a reinterpretar iconografías cristianas como la crucifixión o la piedad para expresar el dolor personal y colectivo.

Suicidio, obra de Pablo Picasso

Suicidio de Carlos Casagemas en 1901 marca el inicio del periodo azul de Picasso (1901-1904).

El enclave elegido refuerza este diálogo simbólico. La Catedral de Burgos, iniciada en 1221 y considerada uno de los conjuntos góticos más importantes de Europa, se convierte en marco conceptual de la exposición: la arquitectura medieval y la vanguardia del siglo XX conviven en un mismo espacio, estableciendo un puente entre tradición y modernidad.

La presencia de la Universidad Isabel I en este acto institucional subraya su compromiso con la cultura y el patrimonio, así como su participación de manera activa en los grandes acontecimientos culturales que sitúan a Burgos en el mapa artístico internacional.