Joven que se bloquea ante las redes sociales.

Joven que se bloquea ante las redes sociales.

3 de marzo de 2026¿Cómo influyen las redes sociales en nuestro bienestar psicológico? ¿Depende solo del tiempo que pasamos conectados o también de cómo interpretamos lo que ocurre en ellas? Estas son algunas de las preguntas que busca responder la Universidad Isabel I a través de una nueva investigación de ámbito nacional que analizará la relación entre el uso de redes sociales y la salud mental en adolescentes y adultos.

El proyecto, titulado “Flexibilidad psicológica y uso de redes sociales: Un estudio correlacional sobre bienestar mental”, está dirigido por la profesora doctora Beatriz Harana Lahera y forma parte de la línea de Investigación en Psicología Sanitaria del grupo GIR-06. En el equipo participan también las profesoras doctoras Isabel María Salces Cubero, Nuria Pérez Mengual y Sonia López-Rubio Martínez, junto al profesor José María Salgado Cacho.

Más allá del tiempo de pantalla

En los últimos años, numerosos estudios han advertido de la posible relación entre un uso problemático de las redes sociales y el aumento de síntomas como ansiedad, depresión, baja autoestima o dificultades en la regulación emocional, especialmente entre adolescentes. Sin embargo, el equipo investigador subraya que esta relación no es automática ni igual para todas las personas.

“Tradicionalmente se ha medido cuánto tiempo pasamos en redes, pero eso no explica por sí solo su impacto”, señala Beatriz Harana. Por ello, el estudio plantea un enfoque más amplio que tendrá en cuenta la frecuencia de uso, pero también variables como el propósito, la forma de interacción y determinadas variables psicológicas.

Entre estas variables destaca la llamada flexibilidad psicológica, un concepto vinculado a la capacidad de actuar conforme a los propios valores personales incluso en presencia de pensamientos o emociones difíciles. La hipótesis de partida es que esta flexibilidad puede actuar como factor protector frente a fenómenos habituales en el entorno digital, como la comparación social, la exposición a críticas o la búsqueda constante de validación.

Por el contrario, los investigadores señalan que la fusión cognitiva —la tendencia a identificarse excesivamente con los propios pensamientos negativos— podría estar relacionada con un mayor malestar emocional y un uso más problemático de las redes.

Estudio con adolescentes y adultos en España

La investigación que comenzó en septiembre de 2025 concluirá en diciembre de 2026 y contará con población adolescente (entre 12 y 17 años) y adulta. En el caso de los menores, se solicita el consentimiento informado de padres o tutores.

Para la recogida de datos se colaborará con centros educativos de distintas provincias, entre ellos el IES Mencía López de Haro (Córdoba), el IES XEBIC Ondara (Alicante), el Colegio La Asunción (Granada), el IES Ben Gabirol (Málaga) y el Colegio Sagrada Familia de Dos Hermanas (Sevilla). En la muestra adulta se prevé contar, entre otros espacios, con la propia comunidad universitaria.

El estudio es de carácter cuantitativo y correlacional. La investigación solicita a los participantes completar cuestionarios validados científicamente que evalúan variables como ansiedad, depresión, autoestima, orientación a valores y uso de redes sociales. Posteriormente, los datos recogidos serán analizados mediante el software estadístico SPSS.

Llamamiento a la participación

La Universidad ha abierto ya el plazo de participación para personas mayores de 18 años que deseen colaborar completando un cuestionario online de aproximadamente 15 minutos. Y solicita la participación de la comunidad universitaria que es voluntaria y confidencial.

Los resultados permitirán diseñar pautas de prevención y protocolos de intervención orientados a promover un uso más consciente y saludable de las redes sociales, especialmente en poblaciones vulnerables.

Además de su impacto científico —con la previsión de publicar al menos dos artículos en revistas especializadas y presentar los resultados en un congreso nacional de Psicología Clínica—, el proyecto busca también generar conciencia social sobre la importancia de integrar el bienestar psicológico en el debate sobre el entorno digital.

Desde la Universidad Isabel I subrayan que la experiencia individual de cada participante puede aportar información clave para comprender mejor cómo las redes sociales influyen en la salud mental y qué factores ayudan a protegerla.