Cortar caña de azúcar

Cortar caña de azúcar, un trabajo con una elevada exigencia física.

27 de abril de 2026. La decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas de la Universidad Isabel I, Erica Florina Carmona Bayona, ha advertido sobre la necesidad de revisar el marco jurídico del trabajo agrario ante los efectos que la penosidad laboral tiene en el bienestar de los trabajadores en Colombia. Lo hace en un estudio académico elaborado junto a la investigadora Vanessa Quintero Zuluaga, en el que se analizan los principales problemas jurídico-laborales del sector.

El trabajo se centra en la relación entre las condiciones de dureza del empleo agrícola —especialmente en el corte manual de caña de azúcar— y la garantía de un trabajo digno. A partir de un enfoque mixto que combina revisión normativa, literatura especializada y el testimonio de 27 trabajadores del municipio colombiano de Pradera, el estudio dibuja un escenario de elevada exigencia física, largas jornadas y condiciones laborales complejas.

Según el análisis, la penosidad del trabajo agrario se explica por el esfuerzo físico y por factores organizativos y económicos. Entre ellos destaca el sistema de salario a destajo, que vincula directamente la remuneración con la producción. Tal y como recoge el estudio, “cuánto más caña se corta, más dinero perciben como salario”, lo que incentiva jornadas prolongadas y ritmos de trabajo intensos.

Las investigadoras advierten de que este modelo genera efectos acumulativos sobre la salud y el bienestar. En muchos casos, los trabajadores desempeñan su actividad laboral entre 10 y 12 horas diarias, lo que reduce los tiempos de descanso y dificulta la conciliación de la vida personal y familiar. A ello se suma la exposición a altas temperaturas, la carga física repetitiva y la incertidumbre sobre las condiciones del terreno.

El estudio también subraya el impacto psicológico del trabajo. La presión por el rendimiento, la falta de control sobre la remuneración y la exposición constante a riesgos generan, según las conclusiones, una importante carga mental. En palabras recogidas en el texto, los trabajadores expresan que “no es justo el salario percibido en relación con el esfuerzo físico que realizan”.

Desde el punto de vista jurídico, el informe identifica dos grandes problemas. El primero es la necesidad de una regulación específica de la jornada agraria que contemple las particularidades del sector, sin comprometer el derecho al descanso ni la conciliación familiar. El segundo se centra en la revisión del sistema de salario a destajo, con el fin de establecer criterios que eviten la sobreexigencia física y sus efectos en la salud.

Recogida de patatas

Un grupo de campesinos recoge patatas en el campo.

El trabajo incide igualmente en un problema estructural, la elevada informalidad del sector agrario, que limita la aplicación efectiva de derechos laborales básicos y agrava la vulnerabilidad de los trabajadores. A ello se suma la dificultad de acceso a otros empleos, especialmente en el caso de trabajadores con baja formación y escasas oportunidades de reconversión laboral.

En sus conclusiones, el estudio sostiene que el bienestar laboral no puede entenderse únicamente desde la perspectiva económica, sino también desde la experiencia subjetiva del trabajador. Factores como la satisfacción laboral, el reconocimiento o las relaciones en el entorno de trabajo resultan determinantes para evaluar la calidad del empleo.

Las autoras concluyen que “la penosidad puede constituirse en un obstáculo para el ejercicio de un trabajo en condiciones dignas y justas”, lo que obliga, según el estudio, a replantear la regulación del trabajo agrario hacia modelos más equilibrados, sostenibles y ajustados a la realidad del sector.