Federico de Andreis

Federico de Andreis, Delegado para la Docencia Internacional de la Università Giustino Fortunato de Benevento (Italia).

5 de mayo de 2026. El director del programa BIPEquity, Diversity and Inclusion (EEDI)” y Delegado para la Docencia Internacional de la Università Giustino Fortunato de Benevento destaca el valor de los programas intensivos europeos como herramienta clave para impulsar la inclusión, la diversidad y una identidad común en la educación superior. La puesta en común del programa se ha organizado en la Universidad Isabel I del 13 al 17 de abril con la participación de alumnos y profesores de países como Italia, Polonia, Alemania y Croacia.

Los programas BIP (Blended Intensive Programmes) se consolidan como una alternativa innovadora dentro del ecosistema Erasmus. Así lo explica Federico de Andreis, como coordinador de unas jornadas centradas en la equidad, la diversidad y la inclusión, junto a varias universidades europeas.

¿Cómo nace esta iniciativa y qué objetivos persigue?
 Los BIP son programas europeos que fomentan la colaboración entre universidades a través de actividades académicas y culturales centradas en un tema común. En este caso, la inclusión y la diversidad. Su objetivo es ofrecer una experiencia internacional más breve, pero muy intensa y práctica, combinando una fase online con otra presencial. Es como un “pequeño Erasmus”, pero más concentrado y activo, donde los estudiantes trabajan juntos cada día en proyectos y actividades.

¿Qué aportan estos programas frente al Erasmus tradicional?
Aportan una experiencia realmente multicultural y multidisciplinar. Participan estudiantes y profesores de diferentes países y áreas de conocimiento, lo que permite abordar los temas desde múltiples perspectivas. Esto abre mucho la mente. En un Erasmus tradicional te centras en tu disciplina; aquí trabajas con enfoques diversos que enriquecen mucho más el aprendizaje.

¿Por qué Burgos y la Universidad Isabel I como sede?
Tenemos una relación muy sólida con la Universidad Isabel I. Hemos colaborado en distintos proyectos europeos y compartimos una visión muy alineada. Es una institución bien organizada, con estructuras académicas compatibles con las nuestras, lo que facilita mucho este tipo de iniciativas.

¿Qué valor tiene reunir estudiantes de distintos países?
Es fundamental. Los estudiantes actuales deben prepararse para un mundo internacional y multicultural. Trabajar con personas de otros países no solo mejora su formación académica, sino también su desarrollo personal. Aprenden a entender otras culturas, otras formas de pensar y hasta diferentes estilos de enseñanza.

¿Existen diferencias en cómo se aborda la inclusión en Europa?
Hay diferencias culturales, pero lo interesante es que la nueva generación está mucho más abierta. Existe una conciencia creciente sobre la importancia de la inclusión. Antes estos temas eran más cerrados; ahora hay más diálogo y más voluntad de comprender al otro.

¿Cuáles son los principales objetivos en este ámbito?
Aunque se habla mucho de inclusión, todavía hay estudiantes que no se sienten plenamente integrados. Este tipo de programas ayuda a visibilizar esas situaciones. Cuando los estudiantes trabajan juntos, reflexionan y detectan problemas que antes no habían identificado.

¿Qué papel juega la universidad en este contexto?
La universidad es clave para generar cultura. Es el espacio donde se forman ciudadanos críticos y preparados. Tiene la responsabilidad de promover valores como la inclusión o la sostenibilidad, porque la cultura es la base de todo.

El programa combina formación online y presencial ¿Qué ventajas tiene?
Es un modelo más accesible e inclusivo. Permite que más estudiantes participen, ya que reduce costes y tiempo de estancia. Además, el trabajo previo online hace que la fase presencial sea mucho más productiva. Y responde a la realidad actual: el mundo es híbrido, digital y presencial.

Federico de Andreis

El profesor Federico de Andreis.

¿Cómo valoran la participación del alumnado?
Muy positivamente. Son muy activos y participativos, especialmente en las actividades prácticas. Este tipo de metodologías, basadas en el trabajo en equipo y los proyectos, favorecen mucho más la implicación que la enseñanza tradicional.

¿Qué aporta Burgos como ciudad anfitriona?
Mucho. Aporta la calidad del profesorado, el ambiente universitario y también la propia ciudad. Es un lugar atractivo, acogedor y con posibilidades culturales fuera del aula. Los estudiantes disfrutan mucho de la experiencia aquí.

¿Qué papel tendrán estos programas en el futuro de Europa?
Son fundamentales. En un momento en el que crecen los nacionalismos, estos programas ayudan a construir una identidad europea compartida. Yo siempre me he sentido europeo, y creo que debemos reforzar esa idea. Estas experiencias son una herramienta muy valiosa para ello.

En una frase, ¿Cómo resumiría el valor del programa?
Crear conexiones reales entre personas de diferentes países.


Para Federico de Andreis, el futuro de la educación superior pasa por reforzar las alianzas internacionales y apostar por experiencias formativas más dinámicas, inclusivas y conectadas con la realidad global. Programas como los BIP forman mejores profesionales y ciudadanos europeos más abiertos, conscientes y preparados para los desafíos del presente.