
Entrevista realizada a Carolina María Sánchez Peña por el profesor José Martín Reina.
6 de mayo de 2026. La prevención de riesgos laborales atraviesa una transformación profunda. La seguridad en el trabajo ya no se limita a evitar accidentes físicos o controlar maquinaria peligrosa. Hoy incorpora nuevos problemas que deben ser analizados vinculados al cambio climático, las enfermedades transmitidas por vectores, la digitalización, la hiperconectividad y el bienestar psicológico de las plantillas. Ese fue el eje central de la jornada online “La prevención evoluciona”, celebrada con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, que cada año se conmemora el 28 de abril.
Durante el encuentro, docentes y especialistas en salud ambiental, prevención y recursos humanos analizaron cómo ha cambiado la cultura preventiva en España en los últimos 30 años, momento en el que se creó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en España y cuales serán las cuestiones que marcarán la agenda en esta materia en próxima década. Desde el impacto del virus del Nilo Occidental o el hantavirus hasta el auge del tecnoestrés, la sesión dejó claro que la prevención del siglo XXI exige una visión mucho más amplia e interdisciplinar.
La apertura institucional de la jornada corrió a cargo de Erica Carmona, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas, quien subrayó que hoy en día la seguridad laboral “no puede entenderse solo en aspectos físicos, sino también mentales”, y defendió la necesidad de reflexionar sobre riesgos emergentes como las zoonosis, la salud psicológica o el impacto de los nuevos modelos de trabajo. Asimismo, destacó la importancia de jornadas como la celebrada en la Universidad Isabel I que tienen el objetivo de reforzar la cultura preventiva en las organizaciones.

La decana Erica Florina Carmona.
Riesgos biológicos: el virus del Nilo entra en la agenda preventiva
Uno de los bloques principales de la jornada se centró en los riesgos biológicos que afectan especialmente a trabajadores expuestos al exterior, como empleados agrícolas, personal de mantenimiento, jardinería, construcción o servicios públicos. La directora del Plan Estratégico Andaluz de Salud Ambiental, Carolina María Sánchez Peña, fue entrevistada por el profesor del Máster en Prevención de Riesgos Laborales, José Martín Reina. La invitada, directora del Plan estratégico andaluz de vigilancia y control de vectores artrópodos con incidencia en salud de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, explicó que enfermedades como la fiebre del Nilo Occidental o determinadas zoonosis ya forman parte del análisis preventivo.
La especialista señaló que el acceso a la información epidemiológica resulta clave para evaluar riesgos, y citó como fuentes de referencia al Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, el CDC estadounidense o los sistemas de alertas sanitarias del Ministerio de Sanidad. “Hasta hace poco el mosquito se consideraba una molestia, no un peligro. Hoy sabemos que puede ser un riesgo real para determinados trabajadores”, indicó.

La invitada como ponente Carolina María Sánchez Peña.
Sánchez Peña recordó que en España no siempre existen zonas oficialmente endémicas, pero sí áreas con vigilancia reforzada y necesidad de prevención. Factores como las altas temperaturas nocturnas, la presencia de agua estancada o determinadas rutas migratorias de aves pueden favorecer la aparición de vectores transmisores.
Repelentes, control de plagas y equipos de protección
La jornada también abordó el uso profesional de repelentes y biocidas, un campo de trabajo preventivo todavía poco conocido en muchos sectores laborales. Carolina Sánchez Peña insistió en la necesidad de utilizar productos autorizados y adecuados al entorno de trabajo y formar correctamente a los trabajadores sobre su uso.

El profesor José Martín Reina.
En el control de plagas alertó de la creciente resistencia de algunas especies a determinados productos químicos, algo que ya ocurre con roedores y algunos insectos. Por ello, se defendió una estrategia combinada que incluya control ambiental, tratamientos biológicos y protección personal. “La evaluación de riesgos está diseñada para un nivel de protección concreto; si se relajan las medidas, el trabajador queda expuesto”, advirtió Sánchez Peña.
Treinta años de ley y una nueva etapa preventiva
La segunda parte de la jornada se centró en el balance de los 30 años de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. El director del Máster en PRL de la Universidad Isabel I, Rubén Celorrio Lázaro, recordó que antes de 1995 ya existían normas dispersas en esta materia, aunque la actual legislación supuso un salto cualitativo en la integración de la seguridad en las empresas. “La prevención ha evolucionado positivamente, pero queda mucho camino por recorrer para reducir los niveles de siniestralidad todavía más”, afirmó.
El profesor Celorrio destacó la reducción de accidentes mortales en estas décadas, aunque recordó que sectores como construcción e industria siguen concentrando buena parte de los siniestros graves. También señaló que la mayoría de las bajas laborales se deben a accidentes leves (el 99%), cuyo impacto acumulado es muy relevante para empresas y trabajadores.

El director del Máster en PRL, Rubén Celorrio Lázaro.
Tecnología aplicada a la seguridad laboral
Uno de los puntos más destacados por el profesor Celorrio insistió en el papel creciente de la tecnología en la prevención. Sensores ambientales, dispositivos portátiles de recogida de datos, cámaras inteligentes, analítica de vídeo, realidad aumentada, drones, robótica colaborativa, plataformas digitales o exoesqueletos fueron algunas de las soluciones mencionadas.
Estas herramientas permiten anticipar riesgos, reducir sobreesfuerzos físicos, controlar zonas peligrosas o mejorar la formación preventiva. Sin embargo, también abren nuevos debates relacionados con privacidad, desconexión digital o dependencia tecnológica. “Las nuevas tecnologías serán uno de los grandes pilares para mejorar la prevención, aunque también generarán nuevos riesgos que habrá que estudiar y gestionar”, explicó Rubén Celorrio.
Salud mental, tecnoestrés y organizaciones sostenibles
La profesora del Máster en PRL, Mireia Lluch, psicóloga especialista en tecnoestrés, centró su intervención en los riesgos psicosociales, convertidos ya en uno de los grandes problemas actuales del mercado laboral. La intensificación de tareas, la presión por resultados, la falta de control, la inseguridad laboral o la conexión permanente están deteriorando la salud mental de miles de trabajadores. “Los riesgos psicosociales no son un problema individual, sino organizativo”, aseguró.

La profesora Mireia Lluch.
La profesora Lluch matizó que todos estos factores de aumentar el uso de la tecnología en el entorno laboral pueden llegar a generar enfermedades como la ansiedad, el burnout (o síndrome del quemado en el trabajo), absentismo, rotación de trabajadores para un mismo puesto y caída del rendimiento, por lo que su abordaje debe formar parte de la estrategia empresarial. Mireia Lluch defendió modelos de liderazgo saludable y culturas corporativas donde el bienestar no sea un discurso, sino una práctica real. “Las organizaciones no se rompen por falta de trabajo, sino por falta de cuidado con sus trabajadores”, resumió.

La coordinadora de la jornada y profesora Anabel Paramá Díaz.
Una prevención más humana y estratégica
La jornada concluyó con una reflexión compartida por todos los participantes en la mesa redonda: la prevención de riesgos laborales ya no puede limitarse al cumplimiento normativo. Debe integrar salud física, bienestar emocional, sostenibilidad, innovación tecnológica y responsabilidad colectiva.
Treinta años después de la ley que cambió la cultura preventiva en España, los expertos en la materia coinciden en señalar que comienza una nueva etapa, en la que la tendencia de la prevención se orienta a parámetros más humanos y adaptados a los riesgos reales de un mundo laboral en constante cambio.