
Carlos González, pediatra y escritor en la Universidad Isabel I.
19 de mayo de 2026. El pediatra y escritor Carlos González reflexionó en una charla ofrecida en la Universidad Isabel I, sobre la autoridad, los límites y la crianza respetuosa. Concedió una entrevista al equipo de Comunicación en la que cuestionó algunos discursos actuales sobre la educación infantil. Durante la conversación, defendió que el problema no es la falta de límites, sino la ausencia de tiempo y presencia de los adultos en la vida de sus hijos. González insistió en que “la autoridad no se busca, se tiene” y reivindicó una educación basada en el apego, el afecto y el respeto mutuo, alejándose de modelos sustentados en el castigo o el miedo.
Entrevista a Carlos González
En los últimos años se habla mucho de la crianza respetuosa, pero también existe cierta preocupación sobre la falta de límites. ¿Estamos confundiendo respeto con permisividad?
Espero que no. El problema quizá es que en algunas clasificaciones antiguas de estilos parentales solo se distinguían tres: autoritario, autorizativo y permisivo. Pero las clasificaciones más modernas distinguen también el estilo negligente. Estudios de la Universidad de Valencia muestran que en España el estilo que mejor funciona, en aspectos como las notas o el consumo de drogas, es el permisivo, no el autorizativo.
Usted afirma que “la autoridad no se busca, se tiene”. ¿Qué errores cometen con frecuencia los adultos al intentar ejercer esa autoridad?
El principal problema es no estar allí. Se ha vendido la idea del tiempo de calidad, como si estar dos horas con tus hijos fuera igual que estar diez. Los niños necesitan nuestra presencia y nuestro cariño. Además, cuando los padres están con ellos, compiten con la televisión, el móvil o el ordenador, y encima algunos creen que esas pocas horas deben dedicarse a imponer límites constantemente.
Muchos padres sienten miedo de frustrar a sus hijos. ¿Resulta difícil hoy poner límites?
Yo creo que no. Todos los padres ponen límites. Nadie deja que su hijo se tire por la ventana o beba lejía. Otra cosa es obsesionarse con normas sin importancia, como no poner los codos en la mesa o no correr por el pasillo. Esos no son los límites importantes.
¿Cómo puede una familia establecer normas sin recurrir al castigo o al miedo?
Pues, de forma normal. En la vida real no vamos amenazando a la gente. A un compañero de trabajo le dices ‘por favor, ordena estos expedientes’, no le amenazas con castigos. La mayoría de las personas hacen las cosas sin necesidad de gritos ni amenazas.
Usted ha defendido siempre la crianza basada en el vínculo afectivo. ¿Cómo influye el apego seguro en la autorregulación de los niños?
El apego seguro lo desarrolla el niño que sabe que puede confiar en sus padres, que cuando necesite algo le atenderán. Es imposible hacerlo el 100% del tiempo, pero sí habitualmente. Más allá de estudios o resultados académicos, yo creo que lo importante es el aquí y el ahora.
¿Qué mensaje daría a los padres que sienten que han fracasado cuando sus hijos tienen rabietas o desafían las normas?
Eso no es fracasar, eso es normal. Los niños pequeños tienen rabietas. Lo importante es que los padres mostremos nuestra madurez y no respondamos a una rabieta infantil con otra rabieta mayor.
¿Qué papel deberían tener las escuelas y los docentes en la idea de poner límites desde el respeto?
Padres solo tenemos unos, y los niños pueden llegar a normalizar conductas que no lo son tanto. Pero en el colegio, tienen muchos profesores y pueden comparar. Creo que podemos aprender mucho de nuestros profesores. Todos hemos tenido muchos docentes y podemos comparar. ¿De verdad lo que mejor funcionaba era gritar y castigar, o había otras maneras de dar clase?

El pediatra Carlos González.
Una referencia en crianza y educación infantil
Carlos González es uno de los divulgadores más conocidos en el ámbito de la crianza respetuosa y la pediatría infantil en España. A lo largo de su trayectoria ha defendido modelos educativos centrados en el apego, la lactancia materna y el respeto a las necesidades emocionales de los niños.
Entre sus libros más conocidos destacan Bésame mucho, convertido en un referente sobre crianza con apego; Mi niño no me come, centrado en la alimentación infantil; Un regalo para toda la vida, dedicado a la lactancia materna; y Creciendo juntos, donde reflexiona sobre la educación y las relaciones familiares.
Su trabajo ha influido en generaciones de familias y profesionales de la infancia, impulsando una mirada más respetuosa y emocionalmente consciente sobre la educación de los niños.