
Carlos Francisco Molina del Pozo (presidente de IELEPI), Alberto Gómez Barahona (Rector de la Universidad Isabel I) y Erica Carmona Bayona (Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas) en la inauguración del IV Congreso sobre las relaciones entre la UE y la CELAC.
27 de mayo de 2026. La Universidad Isabel I ha sido la sede del IV Congreso sobre las relaciones entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un foro académico ya consolidado que ha reunido en dos jornadas a expertos y representantes institucionales de ambas regiones del planeta. Organizado por la Universidad en colaboración con el IELEPI (Instituto Eurolatinoamericano de Estudios para la Integración) los ponentes han reflexionado sobre integración regional, geopolítica, derechos humanos y cooperación internacional en un escenario marcado por la incertidumbre global.
Europa y América Latina ante un nuevo escenario internacional
Durante la apertura institucional, el rector de la Universidad Isabel I, Alberto Gómez Barahona, destacó la relevancia del encuentro y su consolidación como espacio de análisis internacional. El rector subrayó la importancia del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur que ha entrado en vigor el pasado 1 de mayo. El rector señaló además que “no debemos dejar de tratar los nuevos escenarios de reconfiguración del orden mundial para consolidar el derecho internacional”.
Por su parte, Carlos F. Molina del Pozo, catedrático Jean Monnet y presidente del IELEPI , defendió la necesidad de mantener este espacio de encuentro académico. En los últimos cinco años “se ha caminado más que en los 25 años anteriores” en la aproximación entre la UE y América Latina. Molina del Pozo destacó especialmente los avances en acuerdos comerciales y de asociación con Mercosur, México y Chile, y subrayó que “es el momento de rendir cuentas y saber qué está sucediendo en esta aproximación progresiva”. Asimismo, reivindicó el papel de la a universidad en este proceso al señalar que “somos desde la academia sosegados y nada violentos para no crear problemas donde la historia sí lo hizo”.
“Estamos ante la consolidación de un espacio de debate internacional y transatlántico”, afirmó Erica Carmona Bayona, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas, defendiendo la necesidad de reforzar la cooperación birregional frente a desafíos comunes como el cambio climático, la criminalidad organizada o las desigualdades globales.
El acto inaugural incluyó también un mensaje en vídeo del secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez Reinel, quien definió el actual contexto como “un momento clave para reflexionar sobre el presente y el futuro de la integración regional”. El diplomático definió la cooperación birregional como instrumento esencial para fortalecer mecanismos institucionales entre ambos lados del Atlántico.

Los profesores Ronan Ciréfice, Carlos Francisco Molina del Pozo y Georgina Alejandra Guardatti.
Seguridad, democracia y crimen organizado
La conferencia inaugural corrió a cargo del eurodiputado y catedrático de Derecho Constitucional Juan Fernando López Aguilar, quien centró su intervención en el papel del Estado de Derecho en la acción exterior europea. “La Unión Europea no es solo un mercado único o una unión económica. Es una unión de valores”, afirmó. López Aguilar recordó que los derechos humanos y las libertades fundamentales constituyen la base de la política exterior y de seguridad de la UE. “Los derechos humanos son parámetros de aplicación en el derecho de la Unión”, señaló, insistiendo en que el proyecto europeo se fundamenta en principios como la igualdad, el pluralismo y la no discriminación.

Eurodiputado y catedrático de Derecho Constitucional, Juan Fernando López Aguilar.
Las ponencias posteriores abordaron cuestiones como la cultura de paz, la fragmentación geopolítica, la gobernanza multinivel o la lucha contra el narcotráfico. La profesora Georgina Alejandra Guardatti alertó sobre el aumento de los conflictos armados a nivel mundial y reivindicó la necesidad de construir una “cultura de paz” basada en la cooperación internacional. “La paz es una urgencia pragmática”, afirmó, defendiendo el papel de las universidades como agentes dinamizadores de la diplomacia académica y la resolución dialogada de conflictos.
En el ámbito de la seguridad internacional, Pedro Miguel Rodrigues-Duarte analizó los problemas democráticos que afronta Europa ante la fragmentación global y el auge de nuevas potencias. No obstante, señaló que, a su juicio, “la principal amenaza de Europa depende de su interior, no de China o de Rusia”, sostuvo, advirtiendo sobre el debilitamiento de los consensos democráticos tradicionales.

Ponencia de Pedro Miguel Rodrigues-Duarte, Dirección General de Derecho Europeo e Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores de Portugal.
Uno de los temas que despertó mayor interés fue la cooperación UE–CELAC en la lucha contra el narcotráfico. El profesor Ronan Ciréfice advirtió de que “el narcotráfico ha dejado de ser periférico” para convertirse en “un problema estructural del Estado de Derecho”. Según explicó, las redes criminales utilizan hoy estrategias empresariales, estructuras financieras y entornos digitales cada vez más sofisticados. “El problema pasa de ser penal a ser constitucional, administrativo y estructural”, afirmó Ciréfice, quien defendió la necesidad de reforzar la cooperación birregional mediante mecanismos conjuntos de inteligencia financiera, control logístico y coordinación institucional.
La profesora Virginia Saldaña Ortega, reflexionó sobre la evolución de la integración europea y advirtió de los riesgos derivados del debilitamiento del principio de primacía del Derecho de la Unión. Frente a las visiones idealizadas del proyecto europeo, defendió una mirada más jurídica y realista: “Europa no se consolida con tratados o agendas; el verdadero motor es el Derecho”. La experta alertó de que el incumplimiento de las obligaciones comunitarias por parte de algunos Estados miembros pone en riesgo la cohesión del mercado único y recordó el papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la consolidación de doctrinas fundamentales como la responsabilidad patrimonial de los Estados por incumplimiento del Derecho comunitario.
El profesor Ricardo Gómez Laorga analizó el impacto de la rivalidad entre China, Estados Unidos y la Unión Europea sobre las relaciones UE–CELAC. Según explicó, el actual contexto internacional ha acelerado una “mutación” del interregionalismo clásico hacia alianzas basadas en intereses estratégicos. Gómez Laorga sostuvo que Europa necesita combinar sus valores tradicionales con una política exterior más pragmática y adaptada a la competencia global. “La UE debe aprender a hablar también el lenguaje del poder”, señaló, en referencia a cuestiones como la energía, las materias primas críticas, la digitalización o la resiliencia económica.

Los profesores Virginia Saldaña Ortega, Nuria Puentes Ruiz y Ricardo Gómez Laorga.
Por su parte, la profesora Nuria Puentes Ruiz defendió una gobernanza multinivel más flexible y cercana a la ciudadanía como vía para reforzar la cooperación entre Europa y América Latina. La jurista subrayó que la integración solo será efectiva si los ciudadanos perciben cómo las políticas europeas afectan a su vida cotidiana. En este sentido, apostó por una cooperación basada en el diálogo técnico y el intercambio de conocimiento, evitando relaciones jerárquicas o imposiciones normativas. “El punto de convergencia entre ambas regiones debe ser el Estado de Derecho”, afirmó.
La visión desde el otro lado del Atlántico
Otro de los grandes bloques del congreso fueron las ponencias que profundizaron en las asimetrías institucionales entre América Latina y Europa, vistas desde el punto de vista de expertos del otro lado del atlántico. Entre las cuestiones analizadas se abordó el papel de los tribunales regionales o los desafíos medioambientales y comerciales derivados del Pacto Verde Europeo.

Las profesoras Tania Vidal López y Nuria Puentes Ruiz, moderadoras de la sesión online.
La secretaria del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur, Natasha Suñé, analizó las diferencias estructurales entre la integración latinoamericana y la europea desde una perspectiva americana. La jurista repasó la evolución histórica de organismos como el Mercosur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, destacando que América Latina ha buscado históricamente avanzar hacia un modelo de regionalismo propio. Suñé recordó que “la CELAC no es una organización internacional” en sentido estricto, al no contar con un tratado constitutivo vinculante, y al mismo tiempo, advirtió de las dificultades derivadas de la fragmentación política regional y de los sistemas presidencialistas latinoamericanos. Aun así, defendió la necesidad de fortalecer el diálogo birregional con Europa: “Es un momento estratégico para tratar de evitar la fragmentación”. La experta también subrayó la importancia del fortalecimiento institucional y del Estado de Derecho en los procesos de integración, así como la necesidad de construir consensos internos antes de proyectar una voz común hacia el exterior.
Por su parte, Sandra Catalina Charris Rebellón, presidenta del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, puso en valor los avances alcanzados por este organismo regional tras más de cinco décadas de existencia. “Hemos tenido logros y crisis”, reconoció, aunque insistió en que “después de 57 años de la Comunidad Andina estamos consiguiendo importantes avances en materia comercial”. Entre ellos destacó la libre circulación de mercancías, la protección de la innovación, la regulación sanitaria y el desarrollo de bienes manufacturados, que representan el 82 % del comercio intracomunitario. La magistrada también resaltó los progresos en telecomunicaciones, como el roaming andino o el satélite regional, y reivindicó el papel de los jueces en los procesos de integración. “Debemos garantizar a los ciudadanos que las normas se apliquen y tengan efectos reales sobre sus derechos”, afirmó. Asimismo, defendió la necesidad de institucionalizar el diálogo entre tribunales regionales latinoamericanos y europeos para reforzar la cooperación jurídica y la divulgación de los beneficios de la integración.

Sandra Catalina Charris Rebelión, presidenta del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.
Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, abordó las implicaciones del Pacto Verde Europeo en las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur. El experto señaló que no debe simplificarse el Pacto Verde como una mera herramienta proteccionista, aunque reconoció que ha condicionado de forma decisiva las negociaciones entre ambos bloques. “No se puede generalizar el uso del Pacto Verde ni simplificarlo como una medida de protección”, sostuvo. También alertó sobre las dificultades que generan nuevas regulaciones europeas, como el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) o la normativa contra la deforestación (EUDR), especialmente para las pequeñas y medianas empresas del Mercosur. Según indicó, la creciente brecha normativa entre ambos bloques podría incluso derivar en futuros debates en el marco de la Organización Mundial del Comercio.
La profesora Elizabeth Accioly, de la Universidad Europea de Lisboa, cerró la jornada con una reflexión sobre la doble naturaleza de la Unión Europea como estructura supranacional e intergubernamental. En su ponencia, titulada “La UE supranacional e intergubernamental: dos caras de la misma moneda”, planteó cómo el actual contexto internacional está poniendo a prueba el modelo europeo de integración. Accioly recordó que la UE logró consolidarse no solo como espacio económico integrado, sino también como actor relevante en la economía internacional y en la gobernanza global. Sin embargo, advirtió de que el escenario actual, marcado por la inestabilidad y la disrupción geopolítica, obliga a replantear el equilibrio entre supranacionalidad y soberanía estatal. “La pregunta ya no es solo si la UE es supranacional o intergubernamental”, afirmó, “sino si puede construir herramientas para gestionar y sobrevivir en un mundo que exige poder, rapidez y decisión estratégica”.

Elisabeth Accioly, profesora de la Universidad Europea de Lisboa (Portugal).
Cooperación estratégica y autonomía regional
En la segunda jornada, se realizó un análisis profundo de las transformaciones del orden internacional y cuál es la relación entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en un escenario cada vez más fragmentado, donde la cooperación birregional aparece como un eje estratégico en revisión.
La conferencia magistral del profesor Carlos Francisco Molina del Pozo situó el momento actual como una fase especialmente relevante para las relaciones entre ambas regiones, en un contexto en el que factores geopolíticos, energéticos y tecnológicos han reconfigurado las prioridades internacionales. El catedrático destacó la evolución de la relación UE–América Latina en tres etapas diferenciadas —optimismo, estancamiento y relanzamiento— y sostuvo que la coyuntura actual ha devuelto centralidad a América Latina en la agenda europea. “La UE ha redescubierto América Latina como un aliado diplomático, socio para la transición verde y promotor de materias críticas”, afirmó, insistiendo en que el reto ya no es solo político, sino de traducción efectiva de ese potencial en resultados concretos: “el desafío es convertir el potencial estratégico en resultados concretos y perceptibles para la ciudadanía”.
A continuación, el profesor Pablo Podadera Rivera analizó la dimensión económica de la relación birregional, centrando su intervención en el papel de las cadenas de valor en un entorno global marcado por la fragmentación y el retorno de dinámicas proteccionistas. Con un volumen comercial que supera los 400.000 millones de euros, la relación UE–América Latina se ha consolidado como un eje relevante del comercio internacional. Podadera defendió la necesidad de adaptar la arquitectura económica a este nuevo contexto y propuso avanzar hacia una alianza estructurada en cinco ejes, entre ellos, el refuerzo de la implementación de acuerdos, la transición hacia cadenas de valor verdes y digitales y la implicación de universidades e industria en proyectos conjuntos.

Los profesores Marina Martín Moro, Carlos Francisco Molina del Pozo, Carolina Zaccato y en pantalla Pablo Podadera Rivera.
La investigadora Carolina Zaccato aportó una lectura más política del escenario actual, marcado —según señaló— por el debilitamiento del multilateralismo y el reposicionamiento de actores globales. En su intervención advirtió que “Estados Unidos está minando la multilateralidad del comercio”, lo que obliga a la Unión Europea y a América Latina a redefinir sus vínculos estratégicos. Defendió que la relación birregional debe entenderse como una asociación entre iguales, aunque reconoció las asimetrías y diferencias de prioridades que condicionan su desarrollo. Zaccato destacó los avances de la Cumbre de Santa Marta, pero advirtió de una debilidad recurrente: la dificultad para transformar los compromisos en políticas efectivamente implementadas.
Jorge Antonio Jiménez Carrero disertó sobre el Estatuto Migratorio Andino en comparación con el sistema europeo, subrayando los avances en libre circulación dentro de la Comunidad Andina, pero también sus limitaciones estructurales. A su juicio, el modelo andino presenta un desarrollo jurídico aún incompleto y depende en gran medida de la voluntad política de los Estados miembros, lo que reduce su capacidad de integración efectiva.
En esa misma línea de reflexión institucional, la profesora Liliana Bertoni insistió en la relación directa entre estabilidad y desarrollo económico. “Sin paz consolidada no puede existir un comercio floreciente”, señaló, defendiendo la necesidad de entornos estables como condición previa para cualquier proceso de integración sostenible.
Por su parte, la profesora Naiara Posenato centró su intervención en el Estado de Derecho y en la necesidad de reforzar la independencia judicial en América Latina. Subrayó la importancia de los principios recogidos en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea y defendió la construcción de estándares comunes en materia de derechos fundamentales. En su intervención planteó la necesidad de “promover una cultura común de derechos fundamentales y democracia”, basada en la cooperación institucional y la transparencia pública.
El profesor Fernando Milano planteó la necesidad de una reforma profunda del Mercosur para adaptarlo a las exigencias del contexto global actual. Defendió avanzar hacia una mayor supranacionalidad y criticó las limitaciones del sistema actual, especialmente en lo relativo al Parlamento del Mercosur, cuyas decisiones —recordó— tienen carácter meramente consultivo. Asimismo, propuso reforzar los mecanismos de resolución de controversias y ampliar el acceso ciudadano a estos procedimientos, como vía para fortalecer la legitimidad democrática del bloque.
Gobernanza compartida y cooperación regional
El bloque final del congreso estuvo dedicado a las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, con especial atención a los mecanismos de cooperación regional y gobernanza compartida. Manuel Edgardo Lemus, director de la Asesoría Jurídica de la Comunidad Centroamericana, analizó la evolución del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) tras la reforma impulsada por el Protocolo de Tegucigalpa de 1991. Durante su intervención destacó el papel del SICA como estructura regional de cooperación política, económica y jurídica, así como su relación estratégica con la Unión Europea mediante acuerdos de asociación, cooperación y diálogo político.

El profesor Manuel Edgardo Lemus, director de la Asesoría Jurídica de la Comunidad Centroamericana.
Por su parte, Pablo C. Mortarotti, profesor de Derecho Internacional Público y de Derecho de la Integración en la Universidad Nacional de Córdoba, centró su ponencia en la protección de los ciudadanos europeos residentes en América Latina y el Caribe. El experto subrayó la importancia del artículo 20 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y defendió una mayor coordinación institucional entre los Estados para garantizar una acción exterior más cohesionada y eficaz en la defensa de los derechos de los ciudadanos europeos en terceros países.
El cierre del congreso contó con las reflexiones de Silvina Barón Knoll y Erica Florina Carmona Bayona, quienes destacaron la necesidad de reforzar la alianza estratégica entre la Unión Europea y la CELAC ante los nuevos desafíos globales. Las ponentes insistieron en la importancia de avanzar en proyectos conjuntos de investigación, cooperación económica, seguridad y fortalecimiento democrático, apostando por una relación basada en intereses convergentes, resiliencia institucional y defensa del orden internacional basado en reglas.