
El uso de los chatbots en el aprendizaje de idiomas.
3 de julio de 2026. La inteligencia artificial empieza a abrirse paso en la enseñanza pública de idiomas para adultos, aunque con cautela y sin promesas milagrosas. Esa es una de las principales conclusiones del estudio desarrollado por la profesora de la Universidad Isabel I Esther Cores Bilbao junto a la investigadora María del Carmen Méndez García, publicado en la revista científica Education Sciences bajo el título Mediación escrita con apoyo de chatbot y competencia pluricultural en la enseñanza del inglés como lengua extranjera a adultos.
La investigación analiza cómo la interacción escrita mediada por chatbots puede influir en el aprendizaje de inglés en estudiantes adultos de nivel B2 en Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI) españolas. El trabajo parte de un escenario ficticio diseñado específicamente para evitar estereotipos culturales: los participantes debían resolver un malentendido entre un visitante español y miembros de una cultura inventada llamada “Luxuria”.
En el experimento participaron 40 estudiantes adultos divididos en dos grupos. Uno trabajó con un chatbot previamente configurado con información cultural sobre ese universo ficticio, mientras que el otro interactuó con compañeros en una sala de chat convencional. Las investigadoras evaluaron posteriormente aspectos como la interacción en línea, la competencia pluricultural y la capacidad de mediación lingüística siguiendo los criterios del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
Resultados del estudio
Los resultados muestran que el uso del chatbot no produjo mejoras generales en todas las competencias analizadas, pero sí ofreció ventajas significativas en tareas relacionadas con la mediación, es decir, en la capacidad de explicar, reformular, aclarar y negociar significados en situaciones culturales complejas.
“El chatbot parecía funcionar menos como una ayuda lingüística genérica y más como un interlocutor culturalmente configurado que apoyaba los intentos de los estudiantes por aclarar y resolver malentendidos”, señalan las autoras en las conclusiones del trabajo.
La investigación insiste, no obstante, en que estos resultados deben interpretarse con prudencia. El propio artículo subraya que se trata de un estudio exploratorio, con una muestra reducida y desarrollado en un contexto experimental muy concreto. “Los hallazgos no respaldan una idea de superioridad general de la IA”, advierten las investigadoras, que consideran que el valor pedagógico de estas herramientas depende “del diseño de la tarea y del contexto educativo”.
Uno de los aspectos más innovadores del estudio es precisamente el uso de una cultura ficticia como herramienta metodológica. Según las autoras, esta decisión permitió crear “un espacio interpretativo controlado” en el que los estudiantes no pudieran apoyarse en clichés culturales preexistentes, obligándoles a centrarse en procesos de interpretación, explicación y negociación del significado.
La importancia de la mediación
La profesora Esther Cores Bilbao destaca además que la mediación se ha convertido en uno de los ejes centrales de la enseñanza de lenguas contemporánea. En esa línea, el estudio concluye que los chatbots podrían ser especialmente útiles en tareas orientadas a desarrollar capacidades de reformulación, clarificación y explicación intercultural, más que como simples asistentes lingüísticos automáticos.
La investigación se enmarca en el proyecto AMICIA (Aprendizaje Mediado e Intercultural con Inteligencia Artificial), financiado por la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de Andalucía, y abre nuevas líneas de análisis sobre el papel de la inteligencia artificial en la educación pública de adultos.
Lejos de presentar la IA como sustituto del profesorado o de la interacción humana, el trabajo apuesta por una integración crítica y complementaria de estas herramientas. “El valor pedagógico de los chatbots puede ser específico de determinadas competencias y estar estrechamente vinculado al diseño de las actividades”, concluyen las autoras.