
Berta Arellano en uno de los miradores desde el que se ve la belleza de un fiordo noruego.
27 de julio de 2026. A más de 2.000 kilómetros de España, en un pequeño municipio de Noruega, Berta Arellano Gimeno ha construido una trayectoria profesional y personal marcada por la educación, la movilidad internacional y la formación continua.
Finalizando sus estudios en el Grado en Pedagogía por la Universidad Isabel I, Berta compagina su vida familiar —es madre de tres hijas— con su trabajo como profesora de español en un instituto noruego, donde imparte clase a estudiantes de entre 16 y 18 años. “Yo ya llevaba años queriendo volver a estudiar”, explica. “Pero entre el trabajo, las niñas y vivir fuera de España, siempre lo iba dejando”.
Un sistema educativo que cambia la mirada
Su día a día transcurre en un sistema educativo diferente al español, donde el aprendizaje de idiomas forma parte estructural del currículo. En Noruega, el inglés está completamente integrado desde etapas tempranas, mientras que los estudiantes pueden elegir una tercera lengua extranjera entre francés, alemán o español.
Su experiencia en el sistema educativo noruego le ha permitido conocer metodologías que, según explica, han ampliado su visión de la enseñanza. Entre los aspectos que más le han llamado la atención destaca el uso del juego como herramienta de aprendizaje en etapas de bachillerato, así como el trabajo específico sobre la dimensión emocional del alumnado.“Me llamó muchísimo la atención cómo trabajan con juegos en el aula”, recuerda. En especial, destaca una experiencia en primaria en la que se utilizaban dinámicas similares a juegos de estrategia para estimular el pensamiento del alumnado. “Eso me inspiró mucho. No es solo aprender contenido, es aprender a pensar de otra manera”. Los alumnos tienen desde primero iPads para realizar juegos de matemáticas y lectura. Y ya en bachillerato, “el aprendizaje se realiza casi exclusivamente con el ordenador y apenas utilizan libros. Todas las tareas, la mayoría de los exámenes y muchas presentaciones se realizan en formato digital”, añadió Berta.

Reunión de Berta Arellano con su equipo de trabajo en un programa Erasmus+ en Polonia como alumna de la Universidad Isabel I.
Esa influencia ha terminado trasladándose a su propia práctica docente. “En mis clases de español intento meter más actividades digitales y dinámicas para que ellos participen más”, matizó.
La educación también pasa por las emociones
Otro de los aspectos que más le ha impactado del sistema educativo noruego es la importancia que se da a la dimensión emocional del aprendizaje.
Durante su formación profesional en el país participó en cursos centrados en la gestión de las emociones en el aula. “Trabajamos mucho cómo se sienten los alumnos cuando aprenden. Eso aquí es muy importante”, explica.
Esa perspectiva, añade, le ha ayudado a comprender mejor su papel como docente. “No es solo enseñar español, es entender cómo está la persona que tienes delante”.

Clase de español de la profesora Berta Arellano.
Estudiar Pedagogía desde Noruega
Aunque lleva años vinculada al ámbito educativo, Berta decidió actualizar su formación con el Grado en Pedagogía en la Universidad Isabel I, ya que la posibilidad de estudiar online le ha permitido compaginar estudios, trabajo y vida familiar desde este país nórdico.
La decisión no fue inmediata. El idioma y la distancia jugaron durante años en su contra. “El noruego es muy complicado, sobre todo en el ámbito académico. Hay muchas palabras técnicas que me echaban para atrás”, admite.
Reconoce que esta modalidad de estudio online ha sido clave en su trayectoria, ya que le ofrece la flexibilidad necesaria para continuar su desarrollo académico sin abandonar su actividad profesional. “Si no hubiera sido a distancia, no habría podido hacerlo. Con tres niñas, el trabajo y viviendo aquí, era imposible plantearme otra cosa”, explica Berta.
Actualmente se encuentra finalizando el segundo curso y comenzará tercero a partir de septiembre. La conexión entre los contenidos del grado y su experiencia diaria en el aula hacen que el aprendizaje tenga un carácter especialmente práctico y aplicable. “Es muy curioso, porque muchas cosas que veo en clase luego las estoy aplicando en el instituto al día siguiente”.
La Universidad Isabel I se convirtió en una opción viable gracias a su modelo online, que le permite avanzar en su formación desde el extranjero. Este factor ha sido determinante en su decisión de retomar los estudios universitarios.

Berta con su marido en una de las festividades noruegas.
Mirando hacia el futuro
De cara al futuro, Berta contempla continuar su formación con un máster, posiblemente en Noruega, donde la educación superior ofrece programas adaptados a su contexto profesional actual.
Ella misma llegó al país sin dominar el idioma local. “El noruego lo he ido aprendiendo con los años, con el trabajo, con la vida diaria… no había otra opción”, cuenta entre risas.
Hoy en día, su trayectoria combina enseñanza, adaptación cultural y formación continua. “Me gustaría seguir formándome, pero todo, poco a poco”, dice.
Su historia refleja una tendencia creciente: la de profesionales que, sin renunciar a su vida personal o a su carrera laboral, encuentran en la formación online una vía para seguir creciendo académicamente.
Desde el aula de un instituto noruego, enseñando español a adolescentes, hasta las aulas virtuales de la Universidad Isabel I, su recorrido muestra cómo la educación puede trascender fronteras geográficas y convertirse en un proceso continuo de aprendizaje y adaptación.