La psiquiatra Ibone Olza analiza la importancia del cuidado de las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto.

La psiquiatra Ibone Olza analiza la importancia del cuidado de las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto.

10 de septiembre de 2026. La psiquiatra, directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, Ibone Olza,analiza los retos de la atención a madres, bebés y familias con motivo del convenio de colaboración suscrito con la Universidad Isabel I para impulsar un nuevo Máster de Formación Permanente en Salud Mental Perinatal.

La salud mental durante el embarazo, el parto y el posparto ha pasado en pocos años de ocupar un lugar secundario a convertirse en una prioridad para profesionales e investigadores. La creciente evidencia científica demuestra que el bienestar emocional de la madre influye directamente en el desarrollo del bebé, la evolución del embarazo e incluso en la salud futura de toda la familia.

Con el objetivo de formar profesionales capaces de responder a estos desafíos, la Universidad Isabel I y el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal han firmado un convenio de colaboración para poner en marcha un Máster de Formación Permanente en Salud Mental Perinatal. Hablamos con la doctora Ibone Olza, psiquiatra y directora del Instituto, sobre la importancia de esta disciplina, las necesidades actuales del sistema sanitario y el papel que desempeñará esta nueva formación.

¿Qué entendemos exactamente por salud mental perinatal y por qué ha adquirido tanta relevancia en los últimos años?

El concepto de salud mental perinatal engloba todos los procesos psicológicos y emocionales que atraviesan las mujeres desde el momento en que deciden ser madres, pero también todo lo que vive cualquier ser humano desde la concepción, durante el embarazo, el nacimiento, el posparto y los primeros años de vida. Además, incluye la salud mental familiar.

Hoy sabemos que es un ámbito fundamental porque la investigación ha demostrado cómo el cerebro de las mujeres se transforma durante el embarazo y cómo su estado emocional influye de forma decisiva en el desarrollo del bebé, en la evolución del embarazo, el parto, la lactancia y el vínculo temprano.

¿Qué necesidades detectan actualmente los profesionales que trabajan con mujeres embarazadas y madres?

Venimos de un modelo muy centrado en lo biológico, donde la atención médica ha sido excelente en muchos aspectos, pero ha faltado acompañamiento emocional.

Muchos profesionales dominan perfectamente la parte clínica, pero no siempre saben cómo actuar cuando una mujer recibe un mal diagnóstico, atraviesa un duelo, revive un trauma o presenta un trastorno mental durante el embarazo o el posparto. La formación en salud mental perinatal permite precisamente integrar ambas dimensiones: cuidar simultáneamente la salud física y la emocional de la madre.

Históricamente, ¿la salud mental de las madres ha recibido menos atención de la necesaria?

Sin duda. Durante mucho tiempo predominó una visión idealizada de la maternidad, como si una mujer embarazada tuviera que sentirse feliz por definición.

Ahora sabemos que incluso en embarazos buscados y deseados pueden aparecer ansiedad, ambivalencia o depresión. Detectar y tratar estos problemas cuanto antes mejora no solo la salud de la madre, sino también el desarrollo del bebé, el vínculo afectivo y la relación de pareja.

¿Qué consecuencias puede tener no detectar estos problemas a tiempo?

Las consecuencias pueden ser muy importantes.

Sabemos, por ejemplo, que una depresión durante el embarazo sin tratar aumenta el riesgo de parto prematuro, hemorragias o infecciones. También conocemos el impacto que pueden tener situaciones como la violencia de género sobre la evolución del embarazo.

Además, cuando la salud mental materna no recibe atención adecuada, el desarrollo del bebé también puede verse afectado, tanto a corto como a largo plazo.

El Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal lleva años formando profesionales. ¿Qué les llevó a crear ahora un máster universitario?

Llevamos mucho tiempo impartiendo formación especializada y cada vez recibíamos más demanda de profesionales que querían una formación más profunda, extensa y con el respaldo académico de una universidad.

Nos pareció el momento adecuado para dar ese salto y ofrecer una formación mucho más completa.

¿Qué diferencia este programa de otras formaciones existentes?

Somos pioneras. Cuando fundamos el Instituto Europeo prácticamente no existía formación específica en salud mental perinatal en España.

Llevamos muchos años trabajando directamente con madres y esa experiencia clínica ha marcado toda nuestra forma de enseñar. Además, contamos con una red muy amplia de profesionales que se han formado con nosotras y que hoy están impulsando programas asistenciales tanto en España como en numerosos países latinoamericanos.

El programa apuesta por una formación multidisciplinar. ¿Por qué resulta tan importante?

Porque esa es la realidad asistencial. Una mujer embarazada va a ser atendida por ginecólogos, matronas, psicólogos, pediatras y muchos otros profesionales. Es imprescindible que todos compartan un mismo lenguaje y una visión común para ofrecer una atención verdaderamente integral.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud ya recomienda que la atención en salud mental perinatal se desarrolle mediante equipos multidisciplinares.

¿Qué peso tiene la evidencia científica en el diseño del máster?

Es uno de nuestros pilares fundamentales. Cada vez conocemos mejor cómo cambia el cerebro durante la maternidad, cómo deben utilizarse determinados tratamientos o cuáles son las intervenciones que realmente funcionan.

La transformación de la atención clínica solo puede hacerse apoyándose en la evidencia científica.

¿Cómo se combina la teoría con la práctica?

La formación se apoya en tres grandes pilares.

El primero es la evidencia científica. El segundo incorpora la escucha de los relatos de las madres y las aportaciones de disciplinas como la antropología o la sociología. Y el tercero consiste en una metodología propia de práctica reflexiva que hemos desarrollado durante estos años.

La parte práctica se centra especialmente en el análisis y supervisión de casos clínicos reales, tanto de forma individual como grupal.

¿A qué perfiles profesionales va dirigido este máster?

Principalmente a psicólogos, matronas, enfermeras y médicos.

Pero también recibimos fisioterapeutas, nutricionistas y otros profesionales sanitarios que trabajan con mujeres durante el embarazo o el posparto y necesitan comprender mejor todo lo relacionado con la salud mental perinatal.

¿Qué competencias adquirirán quienes cursen esta formación?

Queremos que comprendan en profundidad todos los procesos neurobiológicos, psicológicos y familiares que se producen desde la búsqueda del embarazo hasta los primeros años de vida del bebé.

Además, aprenderán a detectar precozmente los trastornos mentales perinatales, acompañar a las familias, derivar cuando sea necesario y trabajar siempre desde una perspectiva sistémica, teniendo presentes tanto a la madre como al bebé y al entorno familiar.

¿Cómo puede repercutir esta formación en la atención que reciben madres y bebés?

Ya lo hemos comprobado durante estos años.

Muchas alumnas han puesto en marcha programas de atención al duelo perinatal, consultas de lactancia con perspectiva de salud mental o unidades específicas tanto en España como en Latinoamérica.

Además, uno de los grandes valores de esta formación es que crea una red profesional muy sólida. Las alumnas mantienen el contacto, colaboran entre ellas y generan equipos capaces de responder mejor a situaciones especialmente complejas.

También ponen el foco en la salud mental de quienes cuidan.

Sí, porque es imprescindible cuidar a quienes cuidan.

Muchas de las docentes hemos trabajado durante años en la sanidad pública y conocemos el enorme desgaste emocional que supone acompañar situaciones tan difíciles como una muerte perinatal o un trastorno mental grave.

Si los profesionales no reciben apoyo, es muy difícil que puedan cuidar adecuadamente de las familias.

¿Cuáles serán los principales retos de la salud mental perinatal en los próximos años?

Estamos viviendo un momento muy complicado para la maternidad.

La edad para tener hijos sigue retrasándose por razones sociales y económicas, y eso genera mucho sufrimiento. Muchas mujeres llegan a la maternidad después de largos procesos de infertilidad, pérdidas gestacionales o tratamientos muy exigentes.

Todo ese recorrido condiciona también el embarazo, el parto y la crianza posterior.

Para terminar, ¿qué cambios considera prioritarios dentro del sistema sanitario?

Creo que debemos asumir definitivamente algo que la evidencia ya demuestra: la salud empieza antes del nacimiento.

Si queremos mejorar la salud de toda la población, debemos invertir más en el cuidado de las mujeres embarazadas.

Conclusión

"Cuanto mejor estén las embarazadas, mejor estarán los bebés", afirma Olza. Y añade que una atención respetuosa durante el embarazo, el parto y el posparto no solo mejora la experiencia de las madres, sino que reduce complicaciones, favorece el desarrollo infantil e incluso puede romper la transmisión intergeneracional del maltrato. Porque, como concluye Ibone Olza, "si queremos priorizar algo a nivel de gasto sanitario, deberíamos priorizar el cuidado de las embarazadas".