Trabajadores de la Universidad Isabel I en la campaña de donación de sangre

Trabajadores de la Universidad Isabel I en la campaña de donación de sangre.

27 de octubre de 2026. La Universidad Isabel I ha celebrado este 27 de octubre su segunda campaña de donación de sangre del año, una iniciativa que ha convertido el entorno universitario en un espacio de solidaridad y recordó que un gesto de apenas unos minutos puede ayudar a pacientes que necesitan una transfusión.

En la universidad se aprende a investigar, a debatir, a resolver problemas y a preparar el futuro profesional. Sin embargo, hay lecciones que no caben en un examen y que se entienden mejor cuando se llevan a la práctica. Una de ellas es la importancia de donar sangre.

La propuesta tiene una particularidad: el donante no siempre llega a conocer a la persona a la que ayuda. No hay una conversación posterior, un agradecimiento personal ni una historia que permita poner rostro al destinatario. Y, sin embargo, la sangre donada puede terminar formando parte del tratamiento de alguien que afronta una intervención quirúrgica, una enfermedad oncológica, una hemorragia o una patología que requiere transfusiones periódicas.

Es precisamente ahí donde reside el valor de la donación: en ayudar sin conocer a quién, sin esperar nada a cambio y sin necesidad de protagonizar una gran hazaña. En Castilla y León, una sola donación puede beneficiar hasta a tres pacientes, ya que la sangre se procesa para obtener distintos componentes que responden a necesidades médicas diferentes.

Una necesidad que no entiende de calendarios

Las campañas de donación suelen tener una fecha concreta, pero la necesidad de sangre no termina cuando se desmontan las camillas o se cierra el punto de extracción. Los hospitales necesitan mantener unas reservas suficientes para atender tanto las urgencias como los tratamientos programados. Además, los componentes sanguíneos tienen una vida útil limitada, por lo que no basta con reunir muchas donaciones en un momento puntual: es necesario que exista una aportación constante.

Por eso, iniciativas como la celebrada en la Universidad Isabel I pueden desempeñar una función que va más allá de la jornada del 27 de octubre. También sirven para acercar la donación a quienes quizá nunca se habían planteado participar, resolver dudas y normalizar una práctica que forma parte del funcionamiento cotidiano del sistema sanitario. El entorno universitario, en este sentido, ofrece una oportunidad para implicar a estudiantes, docentes y personal de administración y servicios en una acción colectiva.

¿Quién puede donar sangre?

Aunque donar es un procedimiento habitual y seguro cuando se realiza bajo supervisión sanitaria, no todas las personas pueden hacerlo en cualquier momento. En términos generales, los requisitos básicos en España son:

  • Tener al menos 18 años.

  • Pesar más de 50 kilos.

  • Encontrarse en un estado de salud compatible con la donación.

Estos criterios son orientativos y no sustituyen la valoración individual. La edad máxima, los antecedentes médicos, las enfermedades recientes y otras circunstancias se evalúan conforme a los criterios vigentes y a las indicaciones del personal sanitario. Tener dudas no significa necesariamente que no se pueda donar: lo adecuado es consultar antes de descartarse.

La seguridad es doble. Por una parte, hay que proteger a quien dona, evitando que la extracción perjudique su salud. Por otra, es necesario garantizar que la sangre resulte segura para la persona receptora. Por eso, antes de cada extracción se realiza una entrevista confidencial y se comprueban determinados parámetros físicos.

Antes de donar: preparar el cuerpo también es parte del gesto

Una de las dudas más frecuentes entre los donantes primerizos es qué deben hacer antes de acudir al punto de extracción. La preparación es sencilla, pero conviene tener en cuenta algunas recomendaciones:

1. No acudir en ayunas. Es preferible haber comido con normalidad y evitar las comidas especialmente copiosas o ricas en grasas. También conviene beber suficiente agua antes de la donación.

2. Descansar y encontrarse bien. Si se tiene fiebre, una infección, malestar importante o cualquier problema de salud reciente, hay que comunicarlo al personal sanitario y consultar si conviene aplazar la donación.

3. Informar sobre la medicación. No todos los medicamentos impiden donar, pero la compatibilidad depende del tratamiento y del motivo por el que se toma. Nunca se debe suspender una medicación por cuenta propia para poder donar.

4. Comunicar los antecedentes relevantes. Las intervenciones quirúrgicas recientes, determinados viajes, algunos procedimientos médicos y otras circunstancias pueden implicar una espera temporal. También es importante informar sobre un embarazo o un parto reciente cuando corresponda.

5. Tener en cuenta los tatuajes y las perforaciones. No impiden donar de forma permanente. Sin embargo, puede ser necesario esperar un periodo determinado después de realizarlos; en España, el plazo habitual tras un tatuaje es de cuatro meses. Conviene confirmar las condiciones aplicables en el momento de la donación.

La regla fundamental es responder con sinceridad a las preguntas de la entrevista previa. No se trata de superar una prueba ni de demostrar que se está sano, sino de garantizar que donar sea seguro tanto para el donante como para el receptor. Ante cualquier duda, la decisión corresponde al equipo sanitario.

Dos voluntarios de la Universidad Isabel I en la campaña de donación

Dos voluntarios de la Universidad Isabel I en la campaña de donación.

Quince minutos que pueden marcar una diferencia

El proceso de donación consta de varias fases. La primera es la recepción y la entrevista médica, durante la cual se revisan los antecedentes y se comprueban parámetros como la tensión arterial y la hemoglobina, que permite detectar, entre otras cosas, una posible anemia. Si la valoración es favorable, comienza la extracción.

Para una donación convencional de sangre total, el procedimiento suele durar alrededor de cinco a diez minutos, aunque el tiempo completo de la visita es mayor porque incluye los controles previos y el descanso posterior. Durante la extracción, la persona permanece sentada o recostada y el personal sanitario supervisa su estado. Si aparece mareo, náuseas, sudoración o cualquier sensación de malestar, debe comunicarlo inmediatamente.

Una vez finalizada la donación, llega el momento de recuperarse con tranquilidad. Se recomienda permanecer unos minutos en reposo, tomar el refrigerio que se ofrezca y beber líquidos. También conviene evitar el ejercicio físico intenso, cargar mucho peso y realizar actividades que puedan entrañar riesgos durante las horas posteriores. 

Lo que sucede después de la extracción

La bolsa de sangre no se entrega directamente a un paciente. Antes de utilizarla, la donación pasa por los controles y análisis correspondientes. Además, la sangre puede separarse en componentes como los glóbulos rojos, las plaquetas y el plasma, que tienen aplicaciones diferentes en la asistencia sanitaria.

Esta transformación explica por qué una única donación puede contribuir a tratar a varias personas. Los glóbulos rojos, por ejemplo, pueden ser necesarios en determinadas intervenciones o pérdidas de sangre; las plaquetas tienen un papel importante en pacientes con problemas de coagulación o que reciben ciertos tratamientos; y el plasma se utiliza en diversas situaciones clínicas.

También explica por qué es necesario donar de forma regular, respetando siempre los intervalos establecidos. En España, el intervalo mínimo habitual entre donaciones de sangre total es de dos meses, aunque existen límites anuales y condiciones específicas que deben confirmarse con el servicio de donación. 

El valor de un gesto anónimo

La segunda campaña de donación de sangre de la Universidad Isabel I fue algo más que una convocatoria puntual. La jornada permitió recordar la importancia de la solidaridad desde una perspectiva práctica: como una decisión concreta que requiere información, responsabilidad y unos minutos de nuestro tiempo.

Quienes acudieron el 27 de octubre quizá no lleguen a conocer nunca a las personas que recibirán su sangre. Tal vez su aportación ayude a que un paciente afronte una operación, continúe un tratamiento o se recupere de una situación crítica. Esa incertidumbre no resta valor al gesto; recuerda que la solidaridad no necesita conocer de antemano sus resultados para ser necesaria.

En una institución dedicada al aprendizaje, la campaña planteó una reflexión sobre cómo el conocimiento también puede traducirse en compromiso con los demás. Aunque no todas las personas puedan donar en una fecha determinada, cualquiera puede informarse, resolver sus dudas y contribuir a difundir la importancia de mantener las reservas de sangre.

El 27 de octubre quedó como una fecha concreta en el calendario universitario, pero la necesidad que motivó esta segunda convocatoria continúa. La donación de sangre sigue siendo una forma de contribuir a que otras personas puedan recibir los tratamientos que necesitan.