El doctor Martín Ruiz Ortiz, profesor de la Universidad Isabel I, principal investigador del estudio.

5 de febrero de 2026. La insuficiencia tricuspídea grave es una de las patologías cardiacas más infravaloradas y, al mismo tiempo, más complejas de manejar en la práctica clínica. A menudo progresa de forma silenciosa hasta que el deterioro del corazón es ya avanzado, lo que dificulta la toma de decisiones terapéuticas y empeora el pronóstico de los pacientes. En este contexto, un estudio recientemente publicado en la Revista Española de Cardiología aporta una herramienta de gran valor para anticipar el riesgo de muerte o de ingreso por insuficiencia cardiaca en este perfil de pacientes.

El trabajo, titulado “Acoplamiento entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar como predictor de muerte o ingreso por insuficiencia cardiaca en pacientes con insuficiencia tricuspídea grave”, ha sido liderado por el doctor Martín Ruiz Ortiz, profesor de la Universidad Isabel I, junto a un amplio equipo de investigadores del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, especialistas en cardiología clínica, ecocardiografía y hemodinámica.

La válvula tricúspide fue durante mucho tiempo la gran olvidada del corazón”, explica el doctor Ruiz Ortiz. “Se pensaba que sus enfermedades no tenían un impacto pronóstico tan relevante, pero en los últimos años hemos comprobado que la insuficiencia tricuspídea grave se asocia a una mortalidad y a una tasa de ingresos hospitalarios muy elevadas”, subraya el cardiólogo.

Importancia de la investigación

El estudio pone el foco en un concepto clave pero poco conocido fuera del ámbito especializado: el acoplamiento entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar, una relación que refleja la capacidad del corazón para adaptarse a las cargas de presión que soporta. Para evaluarlo, los investigadores utilizan un índice ecocardiográfico sencillo, la relación TAPSE/PASP, que combina una medida de la función del ventrículo derecho con la presión de la arteria pulmonar. “Este parámetro nos permite entender cómo está funcionando el ventrículo derecho y si ese funcionamiento es suficiente para hacer frente a la carga que le impone la circulación pulmonar”, señala el doctor Ruiz Ortiz.

Hasta ahora, este índice se había estudiado principalmente como predictor de mortalidad en poblaciones muy concretas, pero no se había analizado de forma tan amplia su relación con un desenlace clínico tan relevante.

La investigación analiza retrospectivamente a 474 pacientes adultos con insuficiencia tricuspídea grave, seguidos durante un periodo de cinco años. Se trata, además, de una cohorte especialmente representativa de la realidad clínica, con una edad media de 70 años y un predominio de mujeres, lo que refuerza la aplicabilidad de los resultados. Durante el seguimiento, se registraron 285 fallecimientos y 481 ingresos hospitalarios por insuficiencia cardiaca, lo que pone de manifiesto la gravedad de esta patología.

Resultados concluyentes

Los resultados son concluyentes. Los pacientes con un TAPSE/PASP inferior a 0,31 mm/mmHg presentaron una evolución claramente desfavorable. Solo uno de cada cuatro permaneció libre de muerte o de ingreso por insuficiencia cardiaca, frente a más de la mitad de los pacientes con valores superiores. “La diferencia es muy clara y se mantiene incluso después de ajustar por edad, comorbilidades y otros factores clínicos relevantes”, destaca Ruiz Ortiz. “No hablamos de un marcador accesorio, sino de una variable que añade valor real a la evaluación habitual y mejora nuestra capacidad para identificar a los pacientes de alto riesgo”.

El análisis estadístico confirma que este índice es un predictor independiente y potente del riesgo a largo plazo. Incluso cuando se tienen en cuenta otros factores clínicos relevantes, el acoplamiento ventrículo derecho–arteria pulmonar aporta información adicional que mejora la capacidad de los médicos para estratificar el riesgo.

Otro aspecto relevante del estudio es la consistencia de los resultados en subgrupos complejos, como pacientes con marcapasos, desfibriladores implantables o antecedentes de cirugía cardiaca, escenarios frecuentes en la práctica clínica diaria. En estos casos, el índice TAPSE/PASP mantuvo su utilidad pronóstica, lo que refuerza su potencial como herramienta de uso generalizado. Solo en pacientes con fracción de eyección del ventrículo izquierdo muy reducida su capacidad predictiva fue menor, un hallazgo que abre la puerta a futuras investigaciones.

Seleccionar mejor a los pacientes candidatos a nuevas terapias

El interés creciente por la insuficiencia tricuspídea está estrechamente ligado al avance de las técnicas terapéuticas. “Hasta hace pocos años, la única opción era la cirugía convencional, con una mortalidad muy alta, lo que hacía que muchos pacientes no fueran operados”, recuerda el doctor Ruiz Ortiz. “Hoy disponemos de técnicas percutáneas, mediante catéter, que permiten reparar la válvula en pacientes seleccionados, y eso ha cambiado completamente el panorama”.

En este nuevo escenario, identificar el momento adecuado para intervenir es clave. “Ni demasiado pronto, cuando el paciente aún está estable, ni demasiado tarde, cuando el daño ya es irreversible”, apunta. “Por eso buscamos parámetros que nos ayuden a seleccionar a los pacientes que realmente se van a beneficiar de estas terapias y el acoplamiento ventrículo derecho–arteria pulmonar es uno de ellos”.

Los doctores Martín Ruiz Ortiz, Dolores Mesa, Soledad Ojeda y Manuel Pan, que participan en el estudio.

Un congreso nacional para abordar el presente y el futuro de la insuficiencia tricuspídea

Coincidiendo con este avance científico, el Hospital Universitario Reina Sofía acoge la cuarta edición del curso nacionalTricúspide sin fronteras: de la reparación al reemplazo’, una cita clave para la cardiología intervencionista en nuestro país que reúne a más de 100 especialistas.

Este encuentro está organizado por los servicios de Cardiología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y el Hospital Central de Asturias, que se suma este año. El curso se celebrará entre hoy y mañana, e incluye talleres prácticos, cinco casos clínicos en vivo y ponencias de expertos de prestigio nacional e internacional. En los talleres prácticos se realizarán simulaciones de terapias borde a borde, empleando tecnologías como el simulador Mentice y piezas anatómicas de alta precisión para mejorar la planificación de intervenciones percutáneas en la válvula tricúspide.

El curso está dirigido por los doctores Manuel Pan, Soledad Ojeda y Dolores Mesa, del Hospital Reina Sofía; José Díaz y Manuel Villa, del Virgen del Rocío; y Pablo Avanzase e Isaac Pascual, del Hospital Universitario Central de Asturias. A lo largo de su desarrollo, los asistentes podrán escuchar las propuestas de ponentes de referencia como Marta Sitges, Xavier Freixa, Laura Sanchís, Omar Abdul-Jawad, Javier Martín Moreiras y Luis Nombela, entre otros.