
Primera mesa del congreso. De izda a dcha: el profesor José Julián Istúriz, el comandante Carlos Alegre Agulló, el profesor Ricardo Gómez-Laorga, el teniente coronel José Luis Jiménez Borraz y el comandante Francisco José Abad Alonso.
15 de mayo de 2026. En el II Congreso Internacional de Ciencias de la Seguridad: Retos actuales y futuros en Seguridad, celebrado por la Universidad Isabel I, se han analizado en los principales desafíos del escenario actual: emergencias complejas, amenazas híbridas y una creciente incertidumbre global que obliga a replantear los modelos de respuesta y coordinación. El congreso reunió a especialistas civiles, militares, sanitarios y académicos con el objetivo de debatir y compartir estrategias sobre cómo afrontar este nuevo contexto de riesgos interconectados, donde la seguridad ya no puede entenderse de forma sectorial, sino integrada y multidisciplinar.

Autoridades civiles y militares durante el congreso.
La apertura institucional estuvo marcada por la idea de que la seguridad ya no puede abordarse desde compartimentos estancos. La profesora del Grado en Ciencias de la Seguridad, Tania Vidal, subrayó que la sociedad vive “en un contexto de realidad compleja e incertidumbre”, lo que obligaba a afrontar amenazas multidimensionales —desde la ciberseguridad hasta la protección de infraestructuras críticas— “desde un ámbito transversal y multidisciplinar”. Vidal defendió la necesidad de fortalecer redes de colaboración entre universidad, Fuerzas Armadas, cuerpos de seguridad y servicios de emergencias para generar conocimiento aplicado y una auténtica cultura de seguridad y defensa.

La profesora Tania Vidal en la presentación del congreso.
En la misma línea, el decano de la Facultad de Ciencias de la Seguridad y Criminología, Reinaldo Batista Cordova, destacó en la inauguración el papel de la universidad como puente entre expertos y ciudadanía: “Escuchar a los profesionales permite entender los fenómenos y no juzgar lo que no se comprende sin conocimiento”. El profesor Batista también remarcó que la investigación y la innovación son herramientas esenciales para prepararse ante futuras catástrofes y escenarios de incertidumbre.

El decano de la Facultad de Criminología, Reinaldo Batista Cordova, en la apertura del congreso.
Liderazgo, innovación y respuesta en escenarios críticos
La primera mesa de trabajo, moderada por el profesor Ricardo Gómez-Laorga bajo el título Innovación y respuesta en escenarios críticos. Cooperación cívico-militar, se centró en la toma de decisiones, la transformación tecnológica y la gestión de grandes emergencias.
El comandante Francisco José Abad Alonso, del Mando de Operaciones Especiales, ofreció una lección magistral sobre liderazgo y toma de decisiones en escenarios de alta incertidumbre, en la que defendió que el factor humano sigue siendo determinante por encima de la tecnología. Señaló que en situaciones críticas el liderazgo no nace del rango, sino del ejemplo, la credibilidad y la capacidad de generar confianza dentro del equipo. Como síntesis de esa filosofía recordó uno de los principios tradicionales de las fuerzas especiales: “Si crees que eres el mejor, demuéstralo, pero sabiendo que eres uno más”, una máxima que combina excelencia individual con cohesión colectiva. Durante su intervención el comandante Abad Alonso repasó además las aportaciones de referentes internacionales como David Stirling, fundador del SAS británico; William McRaven, teórico de las operaciones especiales; Jocko Willink, Stanley McChrystal, Paul Howe, Mark Divine o Pete Blaber, autores que han profundizado en valores como la responsabilidad compartida, la iniciativa, la disciplina, la autogestión y la importancia de escuchar al personal que actúa sobre el terreno. Frente al modelo tradicional del jefe jerárquico, contrapuso la figura del líder que sabe delegar, orientar y crear las condiciones para que aflore el talento del grupo.

El comandante Francisco José Abad Alonso.
En relación con la toma de decisiones, Abad Alonso explicó que en contextos extremos resulta esencial mantener la calma en medio del caos, dominar el entorno inmediato y ejecutar planes sencillos, bien ensayados y desarrollados con velocidad, sorpresa y un propósito claro. También reivindicó la llamada “pausa táctica”, detenerse unos segundos para observar y valorar la evolución de la situación antes de actuar precipitadamente, así como la vigencia del ciclo OODA —observar, orientarse, decidir y actuar—, según el cual vence quien es capaz de adaptarse más rápido que su adversario. Como principales conclusiones, resumió en diez pilares el liderazgo eficaz: claridad en la misión, responsabilidad, confianza en el equipo, autocontrol emocional, autodisciplina, humildad, ejemplaridad, sentido del humor para reducir la tensión, adaptabilidad ante cambios inesperados y una comunicación constante en todas las direcciones. A su juicio, estos principios son aplicables no solo a las fuerzas especiales, sino también a cualquier organización que deba responder ante crisis complejas o situaciones de máxima presión.
Innovación y respuesta en escenarios críticos
A continuación, en el primer panel de debate, el comandante Carlos Alegre Agulló analizó las condiciones que hacían posible la innovación militar. Recordó que las grandes transformaciones históricas —desde los Tercios españoles al uso del portaaviones o la guerra de precisión tecnológica— siempre combinaron tres factores: avances técnicos, adaptación organizativa y nuevos conceptos doctrinales. En la actualidad, señaló, esa revolución se aceleraba por la convergencia entre inteligencia artificial, robótica, drones o hiperconectividad, entre otras. Sin embargo, advirtió de que ninguna tecnología prospera sin liderazgo institucional, cultura organizativa abierta al cambio y recursos suficientes para experimentar.
El teniente coronel José Luis Jiménez Borraz, de la Unidad Militar de Emergencias (UME), centró su exposición en la evolución reciente de las catástrofes naturales y tecnológicas. Explicó que los riesgos estaban dejando de ser estacionales y localizados para convertirse en emergencias más largas, intensas y difíciles de predecir. “Hoy trabajamos durante semanas con miles de efectivos sobre el terreno”, señaló, defendiendo la necesidad de respuestas cada vez más rápidas y coordinadas. Jiménez destacó además el papel creciente de la robótica, los drones y la inteligencia artificial como apoyo operativo y avanzó el desarrollo del Proyecto Atlantis, orientado a crear simulación avanzada, alertas inteligentes y gemelos digitales del terreno en tiempo real.
Cerró el panel el profesor José Julián Istúriz con una reflexión sobre la transformación del sistema civil de emergencias. Alertó de que España seguía contando con estructuras pensadas para incidentes puntuales, cuando las crisis actuales eran más recurrentes, multidimensionales y prolongadas. Por ello, defendió la creación de la Agencia Técnica de Emergencias con capacidad de anticipación, autoridad operativa y coordinación entre administraciones estatal y autonómica. “Hay que prever qué puede ocurrir, anticipar lo que va a suceder y responder cuando se produzca”, resumió.
La mañana concluyó con una mesa redonda sobre sinergias cívico-militares, centrada en la cooperación entre administraciones, servicios públicos y unidades operativas.
Violencia de género, tecnología y comunicación responsable
Moderado por la profesora Nuria Puentes Ruiz, el segundo panel del congreso, en formato online, abordó los retos tecnológicos y comunicativos en la seguridad de las víctimas de violencia de género, con especial atención a las herramientas de protección judicial.
La magistrada Virginia Peña Hernández, integrante de la Sección Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias en Las Palmas, analizó el uso de las pulseras telemáticas como instrumento de control del cumplimiento de órdenes de alejamiento y medidas cautelares. Durante su intervención advirtió de las limitaciones legales existentes para imponerlas en determinadas fases del procedimiento, lo que en algunos casos puede dejar a las víctimas en situación de vulnerabilidad. También explicó las diferencias entre los sistemas de geolocalización por GPS y radiofrecuencia, así como de los problemas prácticos derivados del cambio de operadora del servicio a nivel nacional, que obligó a sustituir numerosos dispositivos ya instalados entre finales de 2023 y 2024, aunque no se conocieran los hechos hasta 2025. La magistrada explicó que nunca llegó a los juzgados la información desde el Gobierno sobre este cambio de teleoperador, lo que generó problemas de vulnerabilidad importantes para las víctimas y la realización de nuevos juicios para volver a ajustar las medidas de alejamiento.

La magistrada Virginia Peña Hernández.
Sima González Grimón, directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UFP-C, centró su ponencia en la necesidad de avanzar hacia un tratamiento mediático ético y seguro de la violencia de género. La experta advirtió de que, en demasiadas ocasiones, la búsqueda de la noticia prima sobre la protección de las víctimas y puede derivar en procesos de revictimización, especialmente cuando también hay menores afectados. Desde su propia experiencia profesional, relató un caso que marcó su trayectoria y le hizo reflexionar sobre la responsabilidad periodística al exponer públicamente a mujeres en situación de extrema vulnerabilidad. González Grimón defendió una información rigurosa, sensible y coordinada con jueces, instituciones y profesionales especializados, alejada del sensacionalismo y basada en códigos deontológicos que sitúen la dignidad y la seguridad de la víctima por encima del impacto mediático.

Sima González Grimón durante su intervención.
Segunda jornada: coordinación, tecnología y medicina táctica
La segunda jornada se orientó hacia los sistemas de seguridad, la coordinación entre administraciones y el impacto de la innovación tecnológica en la gestión de emergencias. Bajo la moderación de Tania Vidal López, la sesión arrancó con una reflexión sobre la necesidad de respuestas multidisciplinares ante riesgos cada vez más cambiantes, reforzando los vínculos entre universidad y profesionales especializados para impulsar una cultura de seguridad basada en la colaboración y el intercambio de conocimiento.
Protección civil, gobernanza y respuesta multinivel
Eduardo Fernández García, exdiputado nacional, docente de la Universidad Isabel I y experto en protección civil, abrió la jornada con una conferencia magistral sobre la transición “del sistema teórico a la práctica de la emergencia en la coordinación interadministrativa”. Durante su intervención advirtió de que los debates sobre seguridad han salido del ámbito técnico para instalarse en la agenda pública y mediática, en un contexto marcado por la aceleración política y social. Recordó episodios recientes como la borrasca Filomena, incendios forestales, crisis sanitarias, episodios sísmicos, la DANA de 2025 o el apagón eléctrico del pasado año, situaciones que a juicio de la ciudadanía suelen evidenciar dos carencias recurrentes: descoordinación de medios e inadecuación de protocolos.

El profesor Eduardo Fernández García.
El profesor Fernández García defendió que el servicio de Protección Civil debe consolidarse como una auténtica política de Estado, ajena a la confrontación partidista y sustentada en criterios técnicos, transparencia y evaluación constante. Señaló que España dispone de un sistema normativo y de planificación amplio, aunque muchos planes requieren actualización para adaptarse a nuevos riesgos y amenazas emergentes. A su juicio, el principal problema no radica tanto en la legislación como en la implementación práctica y en la falta de una gobernanza multinivel entre administraciones locales, autonómicas y estatales. Por ello, reclamó análisis “forenses” tras cada gran emergencia para aprender de los errores, mejorar protocolos y responder con mayor agilidad.
Unidades caninas: una capacidad estratégica aún pendiente de regulación
En este panel, moderado por Víctor Rodríguez González, ofreció una primera ponencia la doctora Margarita Macías Masana, directora de los estudios universitarios de Instrucción Canina Especializada de la Universitat Autònoma de Barcelona. La experta defendió que las unidades caninas constituyen una capacidad estratégica consolidada para la seguridad humana, aunque siguen careciendo de una regulación homogénea y de un reconocimiento institucional suficiente.
Macías Masana subrayó que, pese a llevar siglos prestando servicio en tareas de detección, búsqueda y rescate, todavía no existe un sistema oficial común que valide de forma objetiva la eficacia operativa de perros y guías. Alertó además de que esa ausencia normativa favorece el intrusismo y genera ambigüedad en los criterios de trabajo. Recordó que ninguna tecnología actual ha logrado sustituir el olfato canino en la detección de drogas, explosivos o personas desaparecidas, y defendió avanzar hacia modelos de colaboración “inter-especies” basados en la confianza, la adaptación mutua y también en la protección física y psicológica de los animales intervinientes.

Segunda mesa de debate. De izda a dcha: el profesor David del Valle Maquivay, el profesor Víctor Rodríguez González, la profesora Margarita Macías Masana y el profesor Eduardo Fernández García.
Conectividad global, inteligencia artificial y nuevos riesgos
El ingeniero David del Valle Maquinay, miembro del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Gijón, profesor de la Universidad Isabel I y anterior responsable autonómico de emergencias de Cruz Roja en Asturias, cerró el bloque de ponencias con una exposición sobre la seguridad en la nueva modernidad y la conectividad global inteligente. Explicó que la sociedad ha pasado de preocuparse por la escasez a hacerlo por la distribución del riesgo, en un mundo donde amenazas químicas, tecnológicas, ambientales o radiológicas trascienden fronteras.
El profesor Del Valle destacó que el desarrollo de satélites de baja órbita, redes móviles avanzadas, dispositivos conectados e inteligencia artificial transformará la prevención y la gestión de emergencias mediante capacidades predictivas cada vez mayores. No obstante, advirtió también de los riesgos asociados a esa dependencia tecnológica: congestión orbital, basura espacial, ciberataques, uso dual civil-militar de infraestructuras y pérdida de privacidad. Como principales conclusiones, reclamó regular el espacio orbital, reforzar la protección de infraestructuras críticas, auditar los sistemas de inteligencia artificial y garantizar siempre la supervisión humana. “Una sociedad verdaderamente segura no será la más vigilada, sino la capaz de protegerse sin sacrificar la libertad”, resumió.
La mañana concluyó con la mesa redonda De la tecnología a la seguridad humana: retos en la respuesta integral a emergencias, centrada en analizar cómo integrar innovación, coordinación operativa y protección ciudadana en los nuevos escenarios de riesgo.
Gestión de desastres y medicina táctica: la respuesta en los primeros minutos críticos
El ultimo panel del congreso, desarrollado en formato online y moderado por Ronan Ciréfire, estuvo dedicado a la gestión de desastres y la medicina táctica, un ámbito en el que especialistas académicos y sanitarios coincidieron en la necesidad de reforzar la preparación operativa ante escenarios violentos, incidentes complejos y emergencias en las que los primeros minutos resultan decisivos para salvar vidas.
El doctor Martín González y Santiago, profesor de la Universidad Fernando Pessoa Canarias y de la Universidad Isabel I, abrió el panel con una conferencia magistral que se fundamentó en la evaluación dinámica de la amenaza en distancias críticas y el análisis del modelo Tueller. Durante su intervención explicó que, en situaciones de extrema urgencia, la percepción humana se altera por la respuesta neurológica al estrés, lo que distorsiona memoria, sensaciones y capacidad de reacción. Por ello, advirtió de la dificultad de juzgar posteriormente, con serenidad retrospectiva, decisiones adoptadas en apenas segundos por agentes que actuaban para proteger su vida o la de terceros.

El profesor Martín González y Santiago.
González y Santiago recordó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben regirse por los principios de oportunidad, congruencia y proporcionalidad, utilizando la mínima fuerza imprescindible para neutralizar una amenaza real. En ese contexto, analizó la conocida regla de Tueller, según la cual una persona armada con cuchillo u objeto punzante situada a unos seis o siete metros puede alcanzar a otra antes de que esta reaccione eficazmente. Señaló que, aunque no existe una recepción jurídica expresa de esta doctrina en España, su lógica encaja con la legítima defensa recogida en el Código Penal y con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que exige valorar la inmediatez del peligro, la racionalidad del medio empleado y las circunstancias reales del ataque.
Medicina táctica y supervivencia inmediata
La segunda intervención corrió a cargo de Juan Ramón Viera del Rosario, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, quien defendió el concepto de “seguridad completa con medicina táctica”, uniendo la protección ciudadana con la protección de la vida. El experto incidió en la relevancia del primer interviniente ante un herido grave y recordó que muchas muertes por trauma hemorrágico serían evitables con una actuación rápida durante los primeros tres minutos. Frente a tiempos medios de llegada sanitaria de entre ocho y doce minutos.

Juan Ramón Viera del Rosario.
Viera del Rosario explicó la utilidad del protocolo MARCH, centrado en controlar hemorragias masivas con torniquetes y agentes hemostáticos, asegurar la vía aérea, tratar problemas respiratorios, mantener la circulación y prevenir la hipotermia. Por ello, apostó por incorporar formación práctica, equipamiento específico y botiquines tácticos individuales (IFAK) en las dotaciones básicas de los profesionales de seguridad. A su juicio, la seguridad del siglo XXI exige perfiles capaces no solo de intervenir frente a una amenaza, sino también de salvar vidas en el mismo escenario.
Cuando el recurso especializado no llega
El cierre del panel correspondió a Eduardo Montero, director de Desarrollo e Innovación Sanir, con una ponencia sobre asistencia sanitaria peri-táctica. El especialista abordó qué hacer cuando los recursos tácticos especializados no llegan de forma inmediata y recordó el aumento de incidentes violentos con armas blancas y de fuego registrados en distintos entornos urbanos. En ese sentido, advirtió de que los primeros intervinientes se enfrentan cada vez más a escenarios inestables, con recursos limitados y necesidad de tomar decisiones autónomas en pocos segundos.

Eduardo Montero durante su intervención en formato online.
Montero defendió una medicina adaptada al entorno real, basada en actuaciones rápidas, extracción temprana del herido y protocolos sencillos y unificados entre patrullas policiales y servicios sanitarios. Recalcó que, en la práctica diaria, la asistencia peri-táctica no es una excepción, sino una realidad creciente en la que los primeros diez o quince minutos suelen transcurrir con apoyo limitado. “Hay que intervenir o se muere”, resumió, subrayando la importancia de entrenar habilidades técnicas y control del estrés para responder con eficacia en los momentos más críticos.