Participantes en la operación bocata de la Universidad Isabel I

Participantes en la XXVII Operación Bocata Burgos en la Universidad Isabel I.

6 de febrero de 2026. La Universidad Isabel I ha vivido una jornada diferente, marcada por la solidaridad, la convivencia y el compromiso social. Más de 120 personas de las oficinas centrales han participado en la XXVII Operación Bocata Burgos, una iniciativa impulsada por Manos Unidas, en la que la Universidad se ha implicado por primera vez, convirtiéndose además en la primera en sumarse a esta acción solidaria.

El ambiente fue claramente festivo y jovial. Entre sonrisas, conversaciones distendidas y bocadillos compartidos, el personal de la Universidad Isabel I transformó el gesto sencillo de “comer un bocata” en un acto cargado de significado. Un bocadillo, un botellín de agua y un donativo simbólico se convirtieron en una muestra real de apoyo a miles de menores que, a miles de kilómetros, luchan por algo tan básico como el acceso a una educación digna.

“Participar en la Operación Bocata es una forma sencilla pero muy potente de recordar que, con pequeños gestos, podemos cambiar realidades muy duras”, comentaba uno de los trabajadores participantes, mientras compartía mesa con sus compañeros. Otro añadía: “Es bonito ver a tanta gente unida por una causa común; hoy no solo compartimos comida, compartimos valores”.

Reparto en la Operación Bocata en la Universidad Isabel I.

La participación de la Universidad Isabel I cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que en Castilla y León, las Operaciones Bocata más multitudinarias son las de Burgos y Salamanca, siendo esta última la única en la que, hasta ahora, participaban universidades. Con este paso, la Universidad Isabel I abre camino y se suma a una tradición solidaria profundamente arraigada en la ciudad.

La participación de la Universidad Isabel I en la Operación Bocata Burgos demuestra que la solidaridad también se construye desde lo cotidiano. Porque cuando alguien decide tender la mano, incluso a través de un simple bocadillo, puede ayudar a que miles de niños vuelvan a creer en sus sueños.

Como recuerda Manos Unidas, cuando ayudamos a un niño camboyano a sentarse en un pupitre, estamos ayudando a construir un país entero.

Equipo de voluntarios formado por: Raúl Curiel, Valentina Yordanova, Javier Rico, Natalia Goñi y Juanjo Martínez de Septiem.

XXVII Operación Bocata Burgos y proyecto solidario en Camboya

En esta XXVII edición, han participado alrededor de 18.000 personas, entre alumnado, familias y profesorado de colegios, institutos y centros de Formación Profesional, tanto de la capital como de la provincia. En la última edición han sido cerca de 58 centros educativos los implicados.

Manos Unidas se encarga de toda la logística del evento:

  • Cartelería y material de sensibilización
  • Preparación y reparto de bocadillos
  • Coordinación con centros educativos y voluntariado

Este año, lo recaudado en la Operación Bocata Burgos se destina íntegramente al proyecto “Acceso a una educación de calidad a menores en riesgo de exclusión en Camboya”, con un importe total de 72.714 euros, apoyado por Manos Unidas junto a otras entidades y donantes.

diploma de agradecimiento de Manos Unidas

Diploma de agradecimiento de Manos Unidas a la Universidad Isabel I.

Un proyecto que cambia vidas

El proyecto se desarrollará durante 24 meses en 24 escuelas públicas rurales de cinco provincias de Camboya, uno de los países más pobres de Asia, donde más de un tercio de la población vive en situación de extrema pobreza. En muchas de estas zonas “donde el asfalto nunca llegó”, las escuelas carecen de infraestructuras básicas, agua potable o profesorado adecuadamente formado.

Entre las principales acciones del proyecto destacan:

  • Reparación y mejora de infraestructuras escolares, con construcción de aseos dignos y pozos de agua potable.
  • Formación y apoyo al profesorado, incluyendo incentivos como la entrega mensual de arroz para garantizar su permanencia en las escuelas.
  • Apoyo directo al alumnado, con mochilas, uniformes, material escolar, productos de higiene, chequeos médicos y bicicletas para reducir largas distancias hasta la escuela.
  • Acompañamiento a las familias, fomentando la importancia de la educación como base del futuro comunitario.
  • Ayuda alimentaria a las familias más vulnerables para evitar el abandono escolar por necesidad económica.

Gracias a este proyecto, 1.309 niñas y 1.489 niños podrán continuar sus estudios, más de 12.300 personas se beneficiarán de forma indirecta y 24 escuelas rurales comenzarán a transformarse en auténticos espacios de esperanza.