Laura Maeso en el laboratorio de microbiología de la Universidad Isabel I

Laura Maeso en el laboratorio de microbiología de la Universidad Isabel I.

11 de febrero de 2026. En los laboratorios de la Universidad Isabel I, entre cultivos celulares, microscopios y prácticas universitarias, trabaja Laura Maeso Alonso, profesora y responsable de laboratorios en titulaciones relacionadas con la biología celular y las ciencias biomédicas. Su trayectoria combina docencia universitaria con una sólida carrera investigadora centrada en uno de los grandes retos de la ciencia actual: el cáncer.

Graduada en Biotecnología por la Universidad de León, con un Máster en Investigación en Biología Fundamental y Biomedicina y Premio Extraordinario de Fin de Máster, Laura dio el salto definitivo a la investigación con una tesis doctoral defendida cum laude y con mención internacional, centrada en el papel del gen p73 en la arquitectura celular y la angiogénesis tumoral.

Una vocación marcada desde la universidad

Su interés por el cáncer no fue casual. “Desde que empecé la carrera de Biotecnología tenía claro que quería dedicarme a la investigación contra el cáncer”, explica. Como ocurre con muchas investigadoras, la motivación nace también de lo cercano: una enfermedad presente en familiares, amistades y en la sociedad en general.

Ese interés se consolidó definitivamente durante el doctorado, financiado por la Asociación Española Contra el Cáncer de León, un apoyo clave que le permitió dedicarse de lleno a la investigación básica. “A partir de ahí todo fue seguido”, recuerda.

El gen p73: una pieza menos conocida del cáncer

Gran parte de su trabajo gira en torno al gen p73, un “pariente cercano” del conocido p53, considerado el “guardián del genoma” y uno de los genes más estudiados en oncología. A diferencia de p53, p73 no suele aparecer mutado en tumores humanos, lo que ha hecho que históricamente se investigue menos.

“Sabemos que tiene funciones importantes, pero existe una dualidad: no está claro si actúa como supresor tumoral o como protooncogén”, explica Maeso. Bajo la supervisión de las Dras. Carmen Marín y Margarita Marqués de la Universidad de León, su investigación se alejó de una visión clásica y se centró en cómo este gen influye en la organización de los vasos sanguíneos dentro de los tumores.

Laura Maeso realizando un experimento en el laboratorio

Laura Maeso realizando un experimento en el laboratorio.

Vasos sanguíneos, tumores y metástasis

Uno de los hallazgos más relevantes de su tesis doctoral fue demostrar que p73 es fundamental para la formación de vasos sanguíneos funcionales. En ausencia de este gen, los vasos pierden estructura, permeabilidad y capacidad de regular el intercambio de sustancias.

Esto tiene implicaciones directas en la angiogénesis tumoral, un proceso clave cuando el tumor crece y necesita generar nuevos vasos para alimentarse. “Los vasos que se forman en los tumores son caóticos, defectuosos, permeable, como tuberías con agujeros”, explica. Esta desorganización no solo facilita la metástasis, al servir de “carreteras” para que las células tumorales viajen a otros órganos, sino que también dificulta que tratamientos como la quimioterapia lleguen de forma eficaz.

Actualmente, una de las estrategias más prometedoras en oncología vascular es la normalización vascular: intentar que esos vasos vuelvan a parecerse a vasos sanos para mejorar la eficacia de los tratamientos. “Para eso es fundamental entender cómo se organiza la arquitectura vascular y qué genes la regulan”, añade.

Ciencia sin fronteras: la experiencia internacional

Laura Maeso realizó estancias postdoctorales en la Universidad de Uppsala (Suecia), una experiencia que marcó su forma de entender la ciencia. “Allí tenía todo lo que necesitaba a nivel de recursos, pero también trabajé en un entorno completamente internacional”, recuerda. Y todavía continúa trabajando en el proyecto a distancia desde la Universidad Isabel I.

Más allá de la financiación, destaca el cambio de mentalidad: pensar la ciencia “a lo grande” y perder el miedo al síndrome de inferioridad que, en ocasiones, acompaña a la investigación en España. “Te das cuenta de que vales, de que tu formación es buena y de que la creatividad que desarrollas con pocos recursos aquí, allí se multiplica”.

La profesora Laura Maeso

La profesora Laura Maeso.

Docencia con mentalidad de laboratorio

Hoy, Laura combina la investigación con la docencia universitaria, coordinando prácticas, trabajos fin de grado y actividades presenciales. Su forma de enseñar está profundamente marcada por su experiencia investigadora.

Siempre intento ponerme en el lugar del estudiante y pensar cómo me habría gustado que me explicaran a mí estos procesos”, afirma. Para ella, enseñar y hacer ciencia no son caminos tan distintos: ambos requieren saber cómo guiar a alguien para que entienda por qué se llega a una hipótesis o a un resultado.

Los retos actuales de la investigación en cáncer

Aunque los avances son innegables —con cánceres cada vez más tratables si se detectan a tiempo—, Maeso señala dos grandes dificultades: la enorme heterogeneidad del cáncer y el cuello de botella entre la investigación básica y la clínica.

Cada tipo de cáncer es distinto, aunque la base molecular sea similar”, explica. Además, muchos descubrimientos se quedan en modelos animales si no existe inversión suficiente para llevarlos a ensayos clínicos. “Ahí la implicación de las farmacéuticas es clave”.

Mujer y ciencia: un sistema que aún penaliza

En la semana dedicada a la ciencia, Laura reflexiona también sobre el papel de la mujer investigadora. Aunque no ha vivido discriminación directa, sí señala un problema estructural: “El sistema científico penaliza cualquier pausa”.

La maternidad sigue siendo un punto crítico. “Si paras un año de publicar o pedir proyectos, desapareces del sistema”, afirma. Esto explica la conocida “gráfica de tijera”: muchas mujeres inician carreras científicas, pero pocas llegan a puestos de máxima responsabilidad. “No es solo una cuestión personal, es cómo está diseñado el sistema”.

Un consejo claro para las futuras generaciones

Para quienes sueñan con dedicarse a la investigación biomédica o al estudio del cáncer, Laura Maeso es honesta: pasión y vocación son imprescindibles. “Es una carrera muy dura, con muchas horas, fines de semana y sacrificios. Si dudas, piénsatelo dos veces”.

Eso sí, si la vocación es clara, su mensaje es firme: “Que tiren para adelante”. La ciencia necesita talento, compromiso… y referentes como ella.