Puesto de seguridad en el aeropuerto de Auckland, al norte de Nueva Zelanda.

Puesto de seguridad en el aeropuerto de Auckland, al norte de Nueva Zelanda.

27 de marzo de 2026.  La seguridad en infraestructuras críticas como los aeropuertos requiere precisión normativa, competencias claramente definidas y una estricta aplicación de los protocolos. Esta es una de las principales conclusiones del artículo “De la intuición del café al desastre en las entidades críticas aeroportuarias”, firmado por el profesor Martín González y Santiago, docente de la Universidad Isabel I, y publicado en el medio especializado Delta13News.

El autor aborda la arquitectura jurídica y operativa que regula la seguridad en instalaciones aeroportuarias, señalando que el sistema se sustenta en un complejo entramado legal que incluye la Ley 5/2014 de Seguridad Privada, la normativa europea sobre seguridad de la aviación civil y la legislación sobre protección de infraestructuras críticas. En este contexto, advierte de los riesgos de ignorar el principio de habilitación profesional y la jerarquía funcional establecida por la ley.

“La seguridad en infraestructuras críticas no es un juego de mesas redondas ni un laboratorio de buenas intenciones”, afirma el profesor en su artículo, donde insiste en que la improvisación en la cadena de mando puede convertirse en un riesgo añadido para la integridad del sistema.

El peligro de la improvisación en la seguridad

Uno de los ejes centrales del trabajo es la crítica a las decisiones tomadas por personal sin habilitación legal o fuera de su ámbito competencial. Según explica el autor, la normativa establece con claridad qué funciones corresponden a cada perfil profesional dentro de la seguridad privada.

En este sentido, recuerda que “solo quien está habilitado puede ejercer las funciones que la ley le atribuye”, un principio que, según advierte, resulta esencial para mantener la coherencia del sistema de protección de infraestructuras críticas.

El artículo también señala que la aparición de mandos informales o responsables sin competencias definidas puede generar confusión operativa y debilitar los protocolos de seguridad. “La seguridad no se improvisa; la ley se cumple”, subraya González y Santiago.

Protocolos frente a intuiciones

El profesor analiza además los procedimientos de inspección en los controles aeroportuarios y la importancia de aplicar de forma estricta los protocolos establecidos ante cualquier sospecha. En su opinión, sustituir la verificación técnica por intuiciones o decisiones informales puede tener consecuencias graves.

“El procedimiento no admite concesiones ni ‘percepciones de sobremesa de los que yo llamo expertos en café’”, señala el autor en el artículo, en referencia a la necesidad de aplicar procesos estandarizados que incluyan la retención de objetos sospechosos, la comunicación a personal habilitado y la verificación física controlada.

En el ámbito de la seguridad de la aviación civil, añade, cada actuación debe ser replicable, auditada y documentada. “En el aeropuerto no hay espacio para las artes adivinatorias heroicas”, afirma.

Cultura de seguridad y liderazgo profesional

El trabajo también aborda la dimensión organizativa de la seguridad, destacando la importancia de una cultura institucional que respalde a los profesionales que aplican correctamente los procedimientos.

En este sentido, el profesor advierte de los riesgos que surgen cuando la presión operativa o la búsqueda de eficiencia inmediata llevan a ignorar los protocolos. Según explica, situaciones aparentemente menores —como permitir el paso de un objeto sospechoso para evitar retrasos— pueden generar vulnerabilidades sistémicas.

“La verdadera profesionalidad no consiste en saltarse normas para parecer eficiente, sino en liderar desde la competencia legal y la protección real de vidas”, concluye el autor.

Con este análisis, el profesor de la Universidad Isabel I plantea una reflexión sobre la importancia de mantener la coherencia entre normativa, formación y cultura organizativa en la gestión de la seguridad de infraestructuras críticas, especialmente en entornos tan sensibles como el aeroportuario.