Equipo de mujeres investigadoras y docentes de la Universidad Isabel I

Investigadoras y docentes que trabajan en la sede central de la Universidad Isabel I.

11 de febrero de 2026. Cada 11 de febrero, el calendario nos recuerda el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Pero más allá de la fecha, en la Universidad Isabel I la ciencia con nombre de mujer no es un gesto simbólico: es una realidad que se traduce en proyectos, datos, equipos y soluciones concretas para problemas muy reales.

Salud mental, violencia de género, inclusión educativa, biotecnología, discapacidad, autismo o cardiología. Detrás de estas líneas de trabajo hay investigadoras que coordinan equipos, abren preguntas incómodas y buscan respuestas útiles. Estos proyectos dibujan el mapa de la investigación con liderazgo femenino en la Universidad Isabel I.

Redes sociales y bienestar: ¿cómo usarlas sin que nos usen?

La psicóloga Beatriz Harana Lahera dirige el proyecto “Flexibilidad psicológica y uso de redes sociales: un estudio correlacional sobre bienestar mental”, un trabajo de 15 meses, hasta diciembre 2026, que pone el foco en los adolescentes y los adultos en España.

El equipo formado por Isabel María Salces Cubero, Nuria Pérez Mengual, José María Salgado Cacho y Sonia López-Rubio Martínez analiza no solo cuánto tiempo pasamos en redes, sino para qué y cómo las utilizamos. ¿Buscamos conexión? ¿Validación? ¿Escapatoria?

La investigación estudia variables como la flexibilidad psicológica, la fusión cognitiva o los indicadores de malestar emocional. El objetivo no es demonizar las plataformas, sino proponer pautas de prevención que ayuden a un uso más consciente y alineado con los propios valores. En un contexto donde la salud mental ocupa titulares, este proyecto apuesta por datos rigurosos y recomendaciones prácticas.

Cuando la violencia de género también impacta en las aulas

La violencia de género no termina en el ámbito privado. Sus consecuencias atraviesan la vida académica y profesional de muchas mujeres. La investigadora Haleyda Quiroz Reyes coordina el estudio “Análisis del impacto de la violencia de género en el acceso, permanencia y egreso en la educación superior”, un proyecto que finaliza en septiembre de 2026.

Junto a Elena Barredo Hernández, directora del Máster en Tecnología Educativa y Competencia Digital Docente, y Yadirnaci Sinay Vargas Hernández, de la Universidad de Valladolid, el equipo identifica y clasifica las variables psicológicas asociadas a las consecuencias de esta violencia, con especial atención a aquellas que afectan al rendimiento cognitivo y académico.

Entender cómo el trauma incide en la concentración, la memoria o la motivación son claves para diseñar políticas universitarias más justas y eficaces. No se trata solo de cifras de matriculación, sino de trayectorias académicas que pueden verse truncadas si no existen apoyos adecuados.

EDUAID: formar docentes para una educación realmente inclusiva

Bajo el acrónimo EDUAID (Educación Accesible, Inclusiva y Digital), Elena Barredo Hernández lidera un proyecto que analiza cómo percibe el futuro profesorado de Secundaria su formación en inclusión, accesibilidad y atención a la diversidad.

Durante 12 meses (septiembre 2025 – septiembre 2026), y con la colaboración de Haleyda Quiroz Reyes, se recogen opiniones sobre la preparación recibida y sobre el uso de las TIC como herramienta para implementar prácticas inclusivas.

El propósito es claro: detectar carencias y proponer mejoras en los planes de estudio universitarios. Porque para ambas investigadoras, la educación inclusiva no depende solo de la voluntad del docente, sino de una formación sólida que le permita atender a todo el alumnado.

BioTeCare: datos e inteligencia artificial al servicio de la salud

Patricia Cabrero Lobato coordina BioTeCare, un ambicioso proyecto que impulsa soluciones basadas en ciencia de datos, inteligencia artificial y aprendizaje profundo para optimizar procesos biotecnológicos, sanitarios y de cuidados.

Con un equipo multidisciplinar que integra especialistas en tecnología y salud, el proyecto busca mejorar el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades y lesiones, así como la gestión de la atención médica y deportiva, siempre bajo un marco ético y legal definido. En este proyecto también participan los docentes Ronan Cirefice, Anabel Paramá, Amalia Orúe López, Laura Maeso Alonso, Víctor Martínez Martínez, Mario Solana Ezquerra, José María Arjona Caballero, Diego Anibal Sandoval, Martín Ruiz Ortiz y Adrián Moreno Villanueva.

En un momento en que la IA genera debate, BioTeCare apuesta por una integración responsable entre medicina y tecnología, poniendo en el centro la experiencia del paciente y del deportista.

Patricia Cabrero Lobato en el laboratorio de la Universidad Isabel I

Patricia Cabrero Lobato en el laboratorio de la Universidad Isabel I.

Educación emocional para mejorar la calidad de vida

¿Qué ocurre cuando trabajamos las emociones de forma adaptada en personas con Síndrome de Down y discapacidad intelectual? A esta pregunta responde el proyecto coordinado por Mª de los Ángeles Casares García hasta noviembre de 2026. Otros investigadores son Carmen Chacón Aguilar, Diana Asensio García, Ana Padillo Andicoberry, Elsa Liras Pinto y Rodrigo Cubillo León.

El equipo investigador evaluará la efectividad de un programa formativo en emociones, midiendo su impacto en el reconocimiento, la expresión y la regulación emocional, así como en la calidad de vida y las habilidades sociales de los participantes.

No es una intervención teórica: se aplicarán instrumentos de evaluación antes y después del programa para comprobar resultados. La meta es clara: ofrecer herramientas que favorezcan la autonomía y el bienestar.

Hermanos de menores con TEA: una realidad poco explorada

Cuando se habla de trastorno del espectro autista (TEA), la atención suele centrarse en el menor diagnosticado. El proyecto coordinado por Sonia López-Rubio Martínez que se desarrollará hasta junio 2026, amplía la mirada hacia sus hermanos. Otros investigadores del proyecto son José María Salgado Cacho, Beatriz Haraba Lahera, Sara Esperanza Berro Martín, María Isabel Salces Cubero y Raquel Cerrillo Parrado.

La investigación analizará la presencia de rasgos clínicos y subclínicos asociados al autismo en hermanos de niños con TEA. Aunque la literatura ha documentado estos rasgos en padres, el ámbito fraternal sigue siendo menos explorado.

Conocer en qué grado están presentes y cómo influyen en su desarrollo permitirá diseñar medidas de apoyo que eviten dificultades futuras. Es ciencia que escucha también a quienes muchas veces quedan en segundo plano.

Infarto y nutrición: precisión para mejorar el pronóstico

La salud cardiovascular es otro de los ejes estratégicos. El proyecto dirigido por Miriam Martínez Castro, junto a José Ángel Pérez Rivera, estudia el impacto pronóstico de los biomarcadores y del estado nutricional en pacientes mayores que han sufrido un infarto agudo de miocardio.

Con participación de investigadoras de la Universidad Isabel I como Nelia Mediavilla de Pedro, Selene Baos Muñiz y Laura Maeso Alonso, el estudio que se desarrolla hasta julio de 2026, evaluará cómo la composición corporal y la situación nutricional influyen en la mortalidad o en eventos cardiovasculares en los seis meses posteriores al ingreso.

Los resultados podrían contribuir a estrategias terapéuticas más personalizadas y a la detección temprana de población en riesgo. En un contexto de envejecimiento poblacional, esta línea de investigación tiene una relevancia evidente.

Miriam Martínez Castro en el laboratorio de la Universidad Isabel I

Miriam Martínez Castro en el laboratorio de la Universidad Isabel I.

Inflamación silenciosa: lo que el cuerpo avisa antes de enfermar

No siempre hay síntomas evidentes. A veces, el riesgo cardiovascular empieza a gestarse en silencio. El proyecto “Relación entre inflamación, riesgo cardiovascular, masa muscular y sedentarismo en adultos del entorno universitario”, coordinador por Laura Maeso Alonso (octubre 2025 – marzo 2026), pone el foco en esas señales tempranas.

La investigación analizará los niveles de inflamación a través de la interleucina 6 (IL-6) en sangre y su relación con distintos parámetros asociados al riesgo cardiovascular, además de variables como la masa muscular, la fuerza y el sedentarismo en trabajadores de la Universidad Isabel I.

El objetivo es identificar posibles conexiones entre inflamación, composición corporal y estilo de vida sedentario, reforzando la importancia de la prevención y aportando datos que ayuden a comprender mejor cómo pequeños hábitos cotidianos pueden influir en la salud cardiovascular a medio y largo plazo.

Más allá del 11F

Estos proyectos comparten algo más que liderazgo femenino. Comparten una mirada aplicada, interdisciplinar y comprometida con la mejora de la sociedad. No se quedan en el laboratorio o en la teoría: buscan impacto real.

El 11 de febrero es una fecha para visibilizar referentes. En la Universidad Isabel I, esos referentes investigan, coordinan equipos, publican resultados y forman a nuevas generaciones.

La ciencia necesita talento. Y en la Universidad Isabel I, ese talento también tiene nombre de mujer.