9 de marzo de 2016. Christian Santana, doctor en Filología, especializado en Shakespeare y en literatura inglesa, impartió ayer en la sede de la Universidad una charla bajo el título «Shakespeare somos todos», como preludio a las celebraciones por la conmemoración del 4º centenario de la muerte del autor, que se van a desarrollar en las instituciones de todo el mundo a lo largo del año.

Con la presencia de medio centenar de estudiantes de los institutos IES Comuneros de Castilla, del Seminario Diocesano San José y del Colegio La Salle de Burgos, el autor ahondó en las peculiaridades del escritor inglés desentrañando aspectos y características insólitas de su personalidad y de su producción literaria.

Admirador del personaje de Hamlet, el filósofo teldense buscó la reflexión de los asistentes e invitó a acercarse a la obra de Shakespeare bajo la premisa de que «es un autor que ayuda a la mejora interior de cada persona».

«Estamos, sin duda, ante un autor que nos ayuda a conocernos, nos enseña que no somos perfectos, y ayuda decididamente a la mejora interior de cada persona. Porque cuanto antes seamos conscientes de los defectos y virtudes que tenemos, antes seremos mejores personas. Lo que le da un particular valor moralizador; una cualidad que Goethe valoró especialmente.

»Para llevar a cabo tal acercamiento al individuo conviene destacar un elemento especialmente usual: el exceso. Un hecho al que Victor Hugo dedica especial atención. Así es como las cosas se ven con más claridad y quedan más marcadas.

»Exceso en gustos, en discursos, en silencios, en llantos, en ira, en debilidad. Y esto nos permite, a su vez, compartir la convicción, manifiestamente generalizada, de que estamos ante un autor que es suficiente para conocernos. 

»Esto es así porque concibe el mundo como un escenario en el que, como meros actores, subimos a la escena y tenemos un papel que finaliza cuando salimos de ella. Es decir, el mundo es el lugar que nos enseña lo que somos y quiénes somos; con lo que el autor isabelino tiene una posición similar a la de Michel de Montaigne cuando asegura que este mundo "es el espejo en donde debemos mirarnos para conocernos". Fíjense en que vuelve a aparecer esa metáfora del espejo que ya al inicio les indicaba. De hecho, cuando Hamlet toma una calavera y, al mirarla, dice lo de "Ser o no ser", está mirando un espejo. Porque esa persona (él), será una calavera; y esa calavera, fue una persona. De manera que, ¿qué somos? ¿Quiénes somos? Hagámonos esas cuestiones, pensemos en ello».

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