profesores del libro

Los profesores Marta Sánchez Viejo, Sheila López Pérez y Reinaldo Batista Cordova.

13 de mayo de 2026. El volumen LXXV (2026) de Estudios Filosóficos, coordinado por Sheila López Pérez, directora del Grado en Filosofía, Política y Economía de la Universidad Isabel I, reúne una reflexión interdisciplinar sobre el individualismo contemporáneo. El punto de partida del monográfico se centra en tesis de que el individualismo es en la actualidad una categoría ambivalente que oscila entre la emancipación y la fragmentación social.

En las sociedades actuales, el individualismo ha adquirido una forma que lo conecta con fenómenos como la digitalización, la lógica del rendimiento y la centralidad del mercado como principio organizador de la vida social. En este contexto, el individuo ya no aparece tanto como un sujeto autónomo que se autodetermina, sino como una unidad permanentemente evaluada, visible y optimizada. La identidad de la persona se vuelve un proyecto inacabado de gestión personal y la biografía se transforma en una especie de “marca” que debe ser continuamente actualizada, validada y comparada con la de los demás.

Este proceso tiene efectos directos sobre la cohesión social. El individualismo contemporáneo tiende a debilitar las formas tradicionales de pertenencia y sustituirlas por vínculos más frágiles, temporales y mediadas por plataformas, instituciones o dinámicas de consumo.

En este escenario, como sugieren varios de los autores de esta publicación, la experiencia del otro se redefine y deja de ser un interlocutor en un espacio compartido para convertirse en un competidor, un espejo o un nodo dentro de una red. De ahí que algunos análisis contemporáneos hablen de una “individualización sin comunidad”, donde el sujeto es formalmente libre, pero estructuralmente dependiente de lógicas que escapan a su control directo.

El individualismo como condición de lo común

En su artículo, Sheila López Pérez defiende que el individualismo no debe ser entendido únicamente como un proceso de aislamiento, sino también como una condición de posibilidad de la vida democrática. Su propuesta distingue entre un “individualismo humanista” y un “individualismo atomizado”, señalando que solo el primero es compatible con la construcción de comunidad.

La autora lo resume con claridad al afirmar que “la verdadera libertad no es la total independencia, sino la capacidad de crear relaciones auténticas sin perder la propia autonomía”. Desde esta perspectiva, la democracia no se sostiene sobre la disolución del sujeto, sino sobre su desarrollo crítico y ético.

Agencia y redes: el individuo como efecto relacional

Marta Sánchez Viejo amplía este enfoque desde la teoría de la agencia en Alfred Gell y Bruno Latour, proponiendo una ruptura con la idea de sujeto autónomo. Su tesis central es que el individuo no es una entidad previa, sino un efecto de redes de interacción.

Como señala la autora, “el individuo es efecto y causa del ensamblaje en el que se halla”, lo que obliga a repensar el individualismo fuera de categorías rígidas como sujeto o comunidad. En su lugar, propone una visión relacional de la acción y la identidad.

Reinaldo Batista: disonancia, sectarismo y fractura social

El trabajo de Reinaldo Batista Cordova y Leonardo Humberto Soares ocupa un lugar central en el volumen al abordar las consecuencias más críticas del individualismo contemporáneo: la disonancia cognitiva y el auge del sectarismo.

Para los autores, el progreso material no ha eliminado el malestar y la sociedad actual vive una paradoja estructural en la que “cuanto más avanza en términos de bienestar material, más experimenta el vaciamiento de las relaciones simbólicas y afectivas que sustentan el sentido de pertenencia”.

A partir de la teoría de la resonancia de Hartmut Rosa y la crítica de la Escuela de Frankfurt, los autores sostienen que el individualismo no genera por sí mismo fragmentación, sino que su versión contemporánea —desvinculada del reconocimiento mutuo— produce aislamiento, ansiedad y vulnerabilidad simbólica.

El caso de la Teoría del Gran Reemplazo se analiza como síntoma de este proceso, y se define como una narrativa que intenta recomponer identidades cerradas ante la pérdida de vínculos sociales significativos. En este contexto, el sectarismo aparece como respuesta a una “falta de resonancia” que impide la construcción de sentido compartido.

En sus conclusiones, los autores subrayan que la superación de esta dinámica no pasa por reconstruir los espacios de relación y esta salida exige “restablecer la capacidad de diálogo, escucha y reciprocidad como condición de lo social”.

Trabajo, comunicación y ciudadanía: formas contemporáneas del yo

Otros trabajos del volumen analizan dimensiones específicas del individualismo. José Manuel López Jiménez muestra cómo la autonomía contractual en el trabajo está condicionada por asimetrías estructurales, lo que cuestiona la idea de libertad plena en el ámbito laboral.

En el entorno digital, el equipo formado por Santiago Mayorga Escalada, Fernando Checa García, Fernando Gabriel Martínez y María Jesús Yáñez Galdames analiza LinkedIn como espacio de construcción del yo profesional, donde predomina una lógica de “autopromoción y capital reputacional”.

Por su parte, Jesús Alberto Benítez Amado plantea la innovación social como vía para reactivar la participación ciudadana frente a la creciente desafección política.

El volumen se cierra con la propuesta de Valentín Navarro Caro, quien recupera el republicanismo de Quentin Skinner como una vía intermedia entre el individualismo radical y el colectivismo. Su concepto de libertad como no-dominación busca reconciliar autonomía personal y vida común dentro de un marco institucional.

Un diagnóstico compartido

En conjunto, el monográfico no rechaza el individualismo, sino que lo problematiza. Desde distintas disciplinas, los autores coinciden en una idea transversal al señalar que el problema del actual individualismo es forma empobrecida que este ha adoptado en contextos de aceleración social, digitalización y fragmentación de los vínculos.