Sheila y Emmanuel durante el webinar

Sheila López y Emmanuel Chamorro durante el webinar Foucault y la política.

5 de febrero de 2026. Michel Foucault no pensó el poder desde una torre de marfil. Lo hizo desde la calle, las prisiones, los movimientos sociales y los grandes cambios políticos de su tiempo. Comprender su obra implica, por tanto, entender el mundo que la hizo posible. Esta fue la idea central del webinar celebrado en la Universidad Isabel I en torno al pensamiento del filósofo francés y su evolución desde el impacto de Mayo del 68 hasta el ascenso del neoliberalismo.

La sesión tomó como referencia la obra Foucault, el poder y la política: de Mayo del 68 al ascenso del neoliberalismo y fue impartida por su autor, Emmanuel Chamorro, profesor Ayudante Doctor del Departamento de Filosofía y Sociedad de la Universidad Complutense de Madrid. El encuentro estuvo moderado por Sheila López, directora del Grado en Filosofía, Política y Economía de la Universidad Isabel I.

Emmanuel Chamorro propuso una lectura contextual y sociológica del pensamiento foucaultiano, apoyada en la sociología de la filosofía de Pierre Bourdieu, el contextualismo histórico de Quentin Skinner y los trabajos de José Luis Moreno Pestaña, uno de los principales especialistas en Foucault en el ámbito español. Desde esta perspectiva, la filosofía aparece como un pensamiento inseparable de las condiciones históricas, políticas y sociales en las que se produce.

Un filósofo implicado en la esfera pública

A lo largo de la sesión, el ponente se insistió en que Foucault fue siempre un intelectual comprometido con su tiempo. Su obra no puede desligarse de su participación en causas políticas concretas, como la denuncia de la situación de las prisiones francesas en los años setenta —impulsando el Grupo de Información sobre las Prisiones— o su implicación, en 1979, en actos de apoyo a los boat people, los refugiados vietnamitas que huían del régimen socialista.

Para Chamorro, esta implicación explica por qué los desplazamientos conceptuales de Foucault no responden únicamente a una lógica interna del pensamiento, sino a la transformación del capitalismo tardío y de las formas de poder. La filosofía, en este sentido, “no dialoga solo consigo misma”, sino que observa el mundo mientras lo piensa.

Emmanuel Chamorro durante el webinar

Emmanuel Chamorro durante el webinar.

Disciplina, biopoder y gubernamentalidad: tres formas de analizar el poder

Uno de los ejes centrales del webinar fue la explicación de las tres grandes etapas del análisis foucaultiano del poder, articuladas en torno a los conceptos de disciplina, biopoder y gubernamentalidad.

El primer momento, desarrollado entre 1968 y 1975, gira en torno a la disciplina. En este periodo, marcado por la influencia de Mayo del 68 y la relectura crítica del marxismo, Foucault analiza cómo el poder actúa sobre los cuerpos a través de instituciones como la escuela, el hospital, el cuartel o la prisión. En Vigilar y castigar, define la disciplina como un conjunto de técnicas que buscan producir personas que son controlados y aprovechados. Como escribe el propio Foucault, la disciplina es “una anatomía política del detalle”, una forma de poder que opera a través de gestos, tiempos y espacios minuciosamente regulados.

En un segundo momento, Foucault amplía este análisis con el concepto de biopoder, al constatar que el poder moderno no se ejerce solo sobre individuos aislados, sino sobre poblaciones enteras. En este caso, el foco ya no está únicamente en el cuerpo-productor, sino en la vida biológica. “Por primera vez en la historia —señala Foucault— el poder se hace cargo de la vida”, gestionando fenómenos como la natalidad, la mortalidad, la salud pública o las epidemias. El biopoder permite comprender cómo la modernidad organiza la vida colectiva para extraer de ella la máxima energía posible, combinando control, normalización y optimización.

Sin embargo, este modelo seguía estando, en parte, demasiado próximo a una concepción coactiva del poder. Por ello, a finales de los años setenta, Foucault introduce la noción de gubernamentalidad, que marca un giro decisivo en su pensamiento. Aquí, el poder ya no se concibe solo como una fuerza externa que somete, sino como un conjunto de estrategias que gobiernan la conducta de los sujetos contando con su libertad. Foucault define la gubernamentalidad como el “conjunto de instituciones, procedimientos, análisis y tácticas que permiten ejercer una forma específica de poder cuyo objetivo es conducir las conductas”.

Liberalismo, neoliberalismo y nuevas formas de control

Emmanuel Chamorro explicó que este último desplazamiento conceptual está estrechamente vinculado al contexto intelectual y político de finales de los años setenta, marcado por el abandono progresivo de los marcos marxistas y el auge del antitotalitarismo. En este escenario, el liberalismo y el neoliberalismo emergen como nuevas formas de racionalidad política.

Foucault observa que el capitalismo es capaz de incorporar mayores grados de libertad y disidencia —como ocurre en determinadas comunidades homosexuales de Estados Unidos vinculadas a la contracultura— sin dejar de reproducir sus lógicas de poder. El control ya no pasa tanto por la imposición directa como por la auto-regulación, la responsabilidad individual y la gestión indirecta de las conductas. Gobernar significa, cada vez más, dejar hacer, orientando los comportamientos en lugar de disciplinarlos de forma explícita.

Pensar en el presente desde Foucault

El webinar concluyó destacando la vigencia del pensamiento foucaultiano para analizar el mundo contemporáneo. Comprender cómo se articulan disciplina, biopoder y gubernamentalidad permite interpretar las transformaciones del capitalismo, las nuevas formas de subjetividad y los mecanismos de poder que atraviesan nuestras sociedades.

Sigue el webinar completo en la página de YouTube de la Universidad Isabel I en este enlace.