
17 de noviembre de 2025. El profesor David Mancha Triguero, del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD) de la Universidad Isabel I, ha participado en una investigación internacional sobre las demandas físicas del rugby sub-20 publicada en la revista Análisis del rendimiento deportivo bajo el título “Physical Demands Analyzed in National U20 Rugby Tournaments”.
El trabajo, realizado junto a Miguel Rodríguez-Rosal (Universidad CEU Fernando III), Helio Armengod-Fernández (Federación Española de Rugby) y Mar Álvarez-Portillo (Universidad Alfonso X el Sabio), se centró en caracterizar las exigencias físicas de los jugadores durante torneos internacionales y determinar si existían diferencias según la posición específica, la parte del partido o el tipo de campeonato (Europeo o Mundial).
Para ello, los investigadores analizaron a 32 jugadores de una selección nacional sub-20, que fueron monitorizados mediante dispositivos inerciales Catapult Vector S7 durante once partidos oficiales. Estos instrumentos permitieron cuantificar en tiempo real variables como la distancia recorrida, la velocidad, las aceleraciones y deceleraciones, la carga física acumulada y el número de esfuerzos de alta intensidad realizados con el balón en juego.
Resultados de la investigación
Los resultados revelan que las primeras partes de los partidos son más exigentes que las segundas, con mayores niveles de esfuerzo y mayor volumen de desplazamiento. Además, los jugadores zagueros (backs) soportaron una carga física superior a los delanteros (forwards), al registrar un mayor número de sprints, aceleraciones y distancia recorrida por minuto. Según el estudio, los encuentros del Campeonato de Europa presentaron un ritmo más continuo, mientras que los del Mundial se caracterizaron por acciones explosivas e intermitentes, reflejando distintas dinámicas competitivas.
En palabras del profesor David Mancha, “estos resultados muestran la necesidad de adaptar la preparación física y el entrenamiento a las demandas reales del juego, teniendo en cuenta tanto la posición del jugador como el contexto competitivo”. El investigador subraya que el uso de tecnología avanzada “permite obtener información objetiva sobre la carga externa soportada por los deportistas y optimizar los procesos de entrenamiento y recuperación, reduciendo el riesgo de lesión”.
El estudio concluye que los equipos técnicos deben individualizar los programas de entrenamiento en función de las exigencias de cada posición y de la fase del torneo, un aspecto clave en el rendimiento y la prevención en categorías de formación que ya presentan niveles de esfuerzo próximos al alto rendimiento.