
Jaime Arjones en el Saint-Nazaire Volley-Ball Atlantique.
12 de enero de 2026. Jaime Arjones ya es una pieza activa del equipo francés Saint-Nazaire Volley-Ball Atlantique. El colocador gallego vive su primera experiencia profesional fuera de España en una de las ligas más exigentes de Europa y lo hace con minutos, responsabilidad en pista y la sensación de estar dando un paso firme en su carrera deportiva, sin dejar de lado su formación académica como alumno del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD) en la Universidad Isabel I.
El aterrizaje en Francia fue directo al juego. “Llegué con ilusión, era mi primera vez en otro país, pero sabía que iba a hacer lo que me gusta, jugar al voleibol”, explica Arjones, que pronto entendió que la adaptación pasaba por asumir el ritmo competitivo de la Ligue A. Una competición en la que cada jornada se decide por detalles y en la que, como él mismo resume, “todos los equipos son muy parejos”.
El Saint-Nazaire es un club consolidado, campeón de liga hace dos temporadas, y ese ADN competitivo se nota en el día a día. La profesionalización es mayor y el entorno empuja. “Es un salto respecto a España, sobre todo por el nivel y la estructura de la liga”, señala el colocador, que comparte vestuario con jugadores de distintas nacionalidades en un equipo que funciona como un bloque compacto. “Somos casi como la ONU (comenta entre risas), el inglés es la base, pero al final nos entendemos todos”.

Jaime Arjones en la pista.
La afición del Saint-Nazaire Volley-Ball Atlantique
Uno de los grandes impactos para Jaime Arjones ha sido el ambiente en los pabellones. Francia vive el voleibol con intensidad, respaldada por los éxitos olímpicos de su selección (Paris 2024 y Tokio 2020). “Nuestro pabellón tiene 1.500 asientos y está lleno todos los fines de semana, incluso entre semana ya que jugamos martes y sábados”, destaca. Gradas llenas por la afición, apoyo constante y una atmósfera que convierte cada partido en un estímulo extra.
En lo deportivo, Jaime aporta trabajo, actitud y compromiso. “Intento dar mi 100% siempre. Trabajar fuerte es una de mis virtudes”, afirma. Y esta actitud y trabajo están dando sus frutos en la pista, lo que le permite crecer en todas las facetas del juego. “Estoy jugando y aprovechando la experiencia para mejorar técnica, táctica y también mentalmente”, explica el deportista.
Objetivo: llegar a los play-off
La clasificación refleja la igualdad de la Ligue A. El Saint-Nazaire puede aparecer en la zona baja, pero a apenas un par de puntos de los puestos de ‘play-off’. “Puedes ganar un partido y pasar de verlo todo negro a verlo muy bien”, explica. El objetivo colectivo está claro: entrar entre los diez primeros y alargar la temporada.

Punto en el que remata Jaime Arjones.
Este paso por Francia supone, además, un aprendizaje fuera de la pista. Jaime compagina el voleibol profesional con sus estudios en la Universidad Isabel I, un equilibrio que no siempre es sencillo. “Hay semanas más complicadas por los partidos, pero intento sacar el tiempo. Los exámenes han ido bien”, comenta al hablar de las asignaturas en el primer trimestre, demostrando que la planificación también juega su partido.

Jaime Arjones recibe la bienvenida en el equipo.
Con los pies en la pista y la cabeza en el siguiente encuentro, Jaime Arjones tiene claro el mensaje que se repite como un mantra. “Seguir mejorando y disfrutar. Parece un tópico, pero si no disfrutas, esto no dura”. En Francia, Jaime Arjones no solo juega al voleibol: compite, aprende y empieza a consolidar su sitio en el mapa europeo.