Bajada de Carla Mijares

Bajada de Carla Mijares.

27 de enero de 2026. La esquiadora andorrana Carla Mijares, alumna del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Isabel I, debutará en los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán del 6 al 22 de febrero de 2026 en Italia, con sedes repartidas entre Milán, Cortina d’Ampezzo y varias estaciones alpinas del norte del país. La deportista competirá en eslalon, su disciplina principal, cuya prueba está programada para el 18 de febrero. También formará parte de la combinada por equipos, una modalidad en la que se suman los resultados del descenso y el eslalon realizados por dos deportistas del mismo país.

Será la primera participación olímpica de Carla Mijares, un hito personal que llega en el mejor momento de su trayectoria deportiva. “Justo esta semana hemos hecho la presentación con el Comité Olímpico y me he clasificado. Es la primera vez que voy”, explica, subrayando la importancia de una cita que reúne a la élite mundial del esquí alpino y que supone el máximo escaparate del deporte de invierno a nivel internacional.

Un resultado histórico en la Copa del Mundo

La clasificación olímpica llega respaldada por un resultado que ya forma parte de la historia del esquí andorrano femenino. En el eslalon de la Copa del Mundo disputado en Semmering (Austria) a finales de diciembre, Carla Mijares finalizó en 18.ª posición, firmando el mejor registro logrado hasta ahora por una esquiadora del Principado en esta disciplina.

“En la primera manga terminé 24 y, después de la segunda, acabé 18”, resume la deportista, que logró remontar seis posiciones en una prueba especialmente exigente. Ese puesto tiene un valor simbólico añadido: “Desde principios de los años noventa ninguna chica había superado un 19 o un 20 en este circuito. El mejor resultado anterior era de Vicky Grau en 1998 que hizo 19ª en Park City. Por eso este 18.º puesto se considera histórico”, explicó Carla. El resultado le permitió, además, sumar sus primeros puntos en la Copa del Mundo, un total de 13, consolidando su presencia entre las mejores del panorama internacional.

Carla Mijares

Carla Mijares tras finalizar una de sus pruebas de eslalon.

Una pista dura y una remontada clave

La carrera en Austria estuvo marcada por unas condiciones de pista complejas. Según explica Mijares, los días previos habían sido de nieve y temperaturas poco frías, lo que afectó a la preparación del trazado. “La pista no estaba tan bien preparada como en otras Copas del Mundo; se estropeó muy rápido y bastante”, señala. El deterioro provocó numerosas salidas de pista y un elevado número de abandonos en la primera manga.

En ese contexto, la andorrana logró completar una bajada sólida que le permitió clasificarse entre las 30 mejores y acceder, por primera vez en su carrera, a una segunda manga de Copa del Mundo. Ya en esa segunda bajada, el orden de salida jugó a su favor. “Al haber quedado 24, salí séptima y pude aprovechar una pista que no estaba tan estropeada”, explica. Esa circunstancia, unida a una bajada bien ejecutada, le permitió recuperar posiciones frente a rivales que se encontraron un trazado más castigado. “Pude esquiar bien y mejorar mi posición”, resume.

Carla Mijares en la Copa del Mundo junto a su entrenador

Carla Mijares en la Copa del Mundo junto a su entrenador.

Punto de inflexión en la temporada

Más allá del resultado puntual, Semmering ha supuesto un cambio de perspectiva en su temporada. “Este año me estaba centrando en hacer Copa del Mundo y Copa de Europa. La Copa de Europa era donde me sentía más competitiva y la Copa del Mundo era para ir introduciéndome, probar pistas y verme con las demás”, explica. Sin embargo, el 18.º puesto le confirmó que su papel podía ir más allá de la experiencia. “Ver que ya no era solo probar suerte, sino que realmente estaba dentro del juego, me abrió nuevos horizontes. Fue el primer paso”.

Carla en el fotocall de la Copa del Mundo de Austria

Carla en el fotocall de la Copa del Mundo de Austria.

Esa progresión también se ha reflejado en otras competiciones recientes, con resultados consistentes en la Copa de Europa y una victoria con el oro en una prueba FIS disputada en Soldeu, donde compitió en casa. “Era una carrera de un nivel muy distinto, con pocas chicas y en nuestra pista. Tenía algo de nervios por la expectación, pero estaba en mi zona de confort y la disfruté mucho”, relata.

De la élite mundial al reto olímpico

La regularidad mostrada esta temporada contrasta con las dificultades del curso anterior. “El año pasado me costó mucho, tenía muchas salidas de pista y a nivel mental se hace duro, porque sabes que tienes el nivel, pero en carrera no terminas de hacerlo bien”, reconoce. Este año, sin embargo, la situación ha cambiado. “Estoy logrando sacar más potencial en carrera, y eso es de lo más complicado en nuestro deporte, porque entrenar y competir no tienen nada que ver cuando te pones el dorsal”.

Con ese aprendizaje y la confianza reforzada, Carla Mijares afronta ahora el mayor desafío de su carrera: unos Juegos Olímpicos que marcarán su debut en la gran cita del deporte mundial y que llegan avalados por un rendimiento que ya ha hecho historia para el esquí andorrano femenino.