Entrenamiento de fútbol base

Entrenamiento de fútbol base.

17 de febrero de 2026. El momento en el que se realizan los ejercicios durante un entrenamiento de fútbol puede ser tan determinante como el propio tipo de tarea. Esta es una de las conclusiones del estudio publicado en la International Journal of Sports Science & Coaching, titulado “Demands and variability in free, restricted área and positional role for small-siled games: Effects of presentation order within sessions”. El artículo firmado por el profesor del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Víctor Martín Domínguez, junto a los investigadores Javier Sánchez-Sánchez, Alejandro Sal-de-Rellán y Alejandro Rodríguez-Fernández, demuestra cambios significativos en los jugadores de fútbol base.

La investigación analiza cómo el orden y la estructura de los juegos reducidos (small-sided games, SSG) influye en las demandas físicas, cognitivas y perceptivas de jóvenes futbolistas. Uno de los hallazgos más relevantes es que los SSG realizados al inicio de la sesión generan mayores exigencias locomotoras, como distancia total recorrida y número de aceleraciones, mientras que los ejercicios situados al final del entrenamiento provocan una mayor percepción de esfuerzo, especialmente en formatos con roles tácticos estructurados.

Como se recoge en el estudio, “la percepción del esfuerzo fue significativamente mayor al final de la sesión en los formatos posicionales”, mientras que “valores similares o incluso más altos de esfuerzo percibido, pueden darse con menores demandas locomotoras, reflejando la influencia de la fatiga mental y la reducción de los recursos cognitivos al final de la sesión”. Según los autores, esto evidencia que el cansancio físico no es el único factor que afecta al rendimiento, sino que la carga cognitiva y la necesidad de mantener la organización táctica también influyen decisivamente.

Estrategia de eficacia colectiva

El trabajo también muestra que, bajo fatiga, los jugadores tienden a reducir la dispersión en el campo, acercándose entre sí como estrategia para mantener la eficacia colectiva. Los investigadores describen esta adaptación como “un mecanismo protector que reduce las exigencias físicas y favorece comportamientos más estables”. Sin embargo, en los formatos estructurados con roles tácticos, se mantiene la intensidad de acciones rápidas, incluso al final de la sesión, indicando que “la estructura táctica ayuda a sostener el rendimiento bajo condiciones de cansancio”.

Aplicación práctica del estudio

Desde el punto de vista aplicado, estas conclusiones son de gran interés para entrenadores y preparadores físicos. “Las tareas con alta carga cognitiva pueden percibirse como más exigentes si se colocan al final del entrenamiento; situarlas antes puede ayudar a preservar la calidad en la toma de decisiones y el foco táctico”, explican los autores.

Además, los investigadores advierten sobre la importancia de la variabilidad de las respuestas físicas: “No se trata de eliminar la variabilidad, sino de regularla, ya que refleja la imprevisibilidad propia del fútbol y favorece el aprendizaje adaptativo”.

La investigación aporta así un marco científico para planificar sesiones más eficaces en fútbol base, combinando juegos libres y estructurados según los objetivos físicos y tácticos. Al mismo tiempo, contribuye a optimizar el desarrollo a largo plazo de los jóvenes futbolistas mediante la manipulación consciente de la carga física y cognitiva.