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Los profesores Sergio Álvarez, Juan Rodríguez, Marina Ortega y Rodrigo Cubillo durante la masterclass.

18 de junio de 2026. La tecnología ya no es un complemento dentro del deporte profesional, sino uno de sus grandes motores de transformación. La inteligencia artificial, el análisis de datos, la monitorización del rendimiento o la personalización del entrenamiento están cambiando la forma de entender la preparación física, la salud deportiva y la educación vinculada a la actividad física. Sobre esta nueva realidad giró la masterclass online organizada por la Universidad Isabel I bajo el título El futuro del deporte: IA, datos y nuevas profesiones en salud y rendimiento.

Durante la sesión, los profesores Sergio Álvarez, Juan Rodríguez, Marina Ortega y Rodrigo Cubillo, expertos del ámbito deportivo, la salud y la educación analizaron cómo la revolución tecnológica está abriendo nuevas oportunidades laborales en una industria en constante evolución, donde cada vez se demandan más perfiles capaces de interpretar datos, aplicar inteligencia artificial y transformar esa información en ventajas competitivas.

Tecnología al alcance de todos los entrenadores

Uno de los primeros en intervenir fue Sergio Álvarez, director del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD), quien introdujo la idea central de la jornada: “La tecnología aporta datos en el deporte, y hoy esos datos son fundamentales para tomar decisiones más precisas y mejorar el rendimiento”.

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El director del Grado en CAFD, Sergio Álvarez.

El profesor Juan Rodríguez centró su intervención en cómo las herramientas tecnológicas han democratizado el acceso al análisis avanzado del rendimiento deportivo. Según explicó, durante los últimos años tecnologías antes reservadas al deporte de élite han comenzado a llegar a clubes modestos, entrenadores personales o deportistas individuales. “Antes trabajábamos con valores promedio. Hoy podemos analizar variables individuales de cada deportista y adaptar el entrenamiento con mucha mayor precisión”, explicó.

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El profesor Juan Rodríguez.

Pruebas prácticas

Durante la sesión el profesor Rodríguez mostró una prueba práctica con un voluntario del público, Pere, utilizando un encoder, un dispositivo que mide la velocidad media propulsiva en ejercicios de fuerza. Pere explicó que normalmente organiza sus entrenamientos “guiándose bastante por sensaciones, anotando pesos y progresando semana a semana”, una metodología habitual en muchos deportistas. Sin embargo, el profesor Juan Rodríguez demostró cómo esta percepción subjetiva puede variar hasta un 15% entre sesiones.

A través del uso del encoder, midió la velocidad de ejecución de varias repeticiones y calculó cuál era la capacidad máxima real de fuerza de Pere en el ejercicio (su rendimiento) y donde demostró que levantando un peso en un press banca de 60 kilos, su capacidad máxima es de 80 kilos, sin necesidad de realizar un test máximo tradicional. Podemos saber con mucha precisión qué carga puede mover hoy un deportista y adaptar cada sesión a su estado real, algo fundamental para entrenar de forma eficiente”, señaló el profesor.

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Ejercicios realizados por Pere, un voluntario del público.

En un segundo test se realizaron 12 levantamientos con 60 kg. El estudio permitió conocer una pérdida de velocidad en las repeticiones, y definir cómo se puede ajustar el ejercicio en función del deporte que se practique, es decir, si es individual, en grupo o se busca mejorar la fuerza máxima en una pretemporada.

El sistema también permite ajustar objetivos concretos: ganancia de potencia, aumento de masa muscular o fuerza máxima, optimizando tanto la carga como el número exacto de repeticiones necesarias.

Salud y ejercicio físico: evaluar la funcionalidad más allá de los datos

La profesora Marina Ortega trasladó el foco hacia el ámbito de la salud y el envejecimiento activo, subrayando cómo la tecnología permite hoy evaluar de forma mucho más precisa el estado funcional de una persona. “Cada vez tenemos una población más envejecida y el objetivo no siempre es el rendimiento deportivo, sino algo tan importante entre la población mayor como mantener autonomía, subir escaleras o cargar una bolsa con normalidad”, explicó.

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Los profesores Marina Ortega y Juan Rodríguez.

Durante su intervención recordó que actualmente muchos usuarios llegan a centros deportivos con datos obtenidos a través de relojes inteligentes o dispositivos de composición corporal, aunque advirtió que interpretar correctamente esa información requiere conocimiento profesional. Para ilustrarlo, volvió a participar Pere en una segunda demostración práctica utilizando un dinamómetro de tracción, un dispositivo destinado a medir fuerza isométrica máxima.

En la prueba, Pere realizó tres contracciones máximas de cinco segundos en una extensión de cuádriceps a 90 grados, separadas por pausas de recuperación de 15 segundos. El sistema registró el pico máximo de fuerza generado, permitió comparar el rendimiento entre pierna izquierda y derecha y detectar posibles desequilibrios musculares. “No basta con conocer la masa muscular. Podemos tener información mucho más valiosa sobre funcionalidad, simetrías corporales o posibles riesgos de fragilidad en determinadas poblaciones”, explicó Marina Ortega.

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Ejercicios realizados de nuevo por Pere.

La profesora destacó además la importancia de estas herramientas en patologías como la sarcopenia o en programas de ejercicio dirigidos a personas mayores, donde individualizar el entrenamiento resulta fundamental.

Educación física e innovación: del aula tradicional a metodologías activas

El bloque educativo corrió a cargo del profesor Rodrigo Cubillo, docente en la especialidad de educación física del Máster en Formación del Profesorado, quien analizó la profunda transformación que está viviendo actualmente la enseñanza vinculada a la actividad física. “Hemos pasado de modelos muy tradicionales, donde el docente tenía todo el protagonismo, a un sistema donde el alumno se convierte en el centro del aprendizaje y el profesor actúa como guía”, señaló.

Durante su intervención presentó varios proyectos de innovación educativa desarrollados desde la universidad. Uno de ellos fue una propuesta interdisciplinar basada en la figura histórica de El Cid Campeador, desarrollada conjuntamente entre Geografía e Historia y Educación Física. A través de herramientas de geocaching, los alumnos recorrían distintos puntos siguiendo pistas, resolviendo pruebas similares a un escape room y accediendo a videopíldoras explicativas sobre contenidos históricos.

El profesor Cubillo explicó además un proyecto especialmente significativo desarrollado con jóvenes con discapacidad intelectual dentro del programa Los 14 Ochomiles. A través de una propuesta gamificada basada en la escalada, los participantes utilizaban smartwatches y podómetros que registraban el movimiento realizado en cada sesión. Cada actividad sumaba avances dentro de una narrativa en la que los alumnos debían ascender simbólicamente distintas cumbres, desde montañas de Burgos hasta grandes ochomiles. El sistema incorporaba avatares, insignias digitales, recompensas grupales, almuerzos saludables y niveles de progresión —bronce, plata y oro—, incentivando la creación de hábitos saludables a largo plazo. La iniciativa incluía además una importante dimensión tecnológica: newsletters digitales, vídeos interactivos y recursos destinados a desarrollar competencia digital en personas con discapacidad intelectual. “Hoy la competencia digital es clave. Si no se trabaja, muchas personas quedan excluidas incluso de trámites cotidianos tan simples como gestionar un correo o utilizar aplicaciones básicas”, afirmó.

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El profesor Rodrigo Cubillo.

El profesor mostró también aplicaciones de aula invertida, donde el estudiante trabaja previamente contenidos audiovisuales en casa para dedicar el tiempo presencial a tareas prácticas, favoreciendo el aprendizaje autónomo.

Finalmente explicó el uso de asistentes de inteligencia artificial educativa desarrollados en el Máster del Profesorado, donde el alumnado entrena modelos de IA capaces de responder preguntas de examen, generar supuestos prácticos o diseñar variantes de entrenamiento, siempre desde una perspectiva crítica y supervisada.

Otra propuesta innovadora presentada fue la creación mediante IA de proyectos gamificados como Villanos del Hábito, una experiencia educativa donde el alumnado identifica hábitos perjudiciales relacionados con alimentación, higiene postural o salud, integrando narrativa, gamificación y objetivos pedagógicos concretos.

Escenario del webinar

Participantes en la masterclass sobre El Futuro del Deporte: IA, datos y nuevas profesiones en salud y rendimiento.

Nuevas profesiones en un sector en plena transformación

La sesión concluyó con una reflexión conjunta sobre las nuevas oportunidades profesionales que están surgiendo alrededor de esta transformación tecnológica del deporte.

Gestión deportiva, marketing deportivo, biomecánica, análisis de datos aplicados al alto rendimiento, ejercicio físico orientado a patologías clínicas o nuevas metodologías educativas son algunos de los sectores con mayor proyección.

La tecnología está transformando completamente cómo vivimos el deporte, cómo entrenamos, cómo enseñamos y también cómo se diseñan las experiencias dentro de gimnasios o grandes eventos deportivos”, concluyó Sergio Álvarez.

La masterclass dejó una idea clara: el futuro del deporte será cada vez más tecnológico, más personalizado y profundamente conectado con el análisis de datos, la inteligencia artificial y nuevas competencias profesionales que marcarán el mercado laboral en los próximos años.