El ponente Guillermo Plaza

El abogado y ponente de la conferencia Guillermo Plaza Escribano.

8 de julio de 2026. La última conferencia práctica del Máster en Ejercicio de la Abogacía y la Procura concluyó con una sesión dedicada a una de las habilidades más determinantes para cualquier profesional del Derecho: la oratoria. Estas jornadas se han realizado con la colaboración del Colegio de la Abogacía de Burgos y la Fundación de la Mutualidad.

Bajo el título 'Técnicas de oratoria para profesionales de la abogacía', el letrado Guillermo Plaza Escribano, socio de Agut & Plaza, ofreció una charla eminentemente práctica en la que defendió que comunicar bien puede marcar la diferencia en un procedimiento judicial.

Presentado por la directora del Máster, María Cristina Lorente López, el encuentro reunió numerosos ejemplos audiovisuales para demostrar que la persuasión no depende únicamente de los argumentos jurídicos, sino también de la manera de transmitirlos. “Muchas veces no hace falta ser el mejor abogado, sino saber expresar bien lo que se quiere decir”, resumió Plaza durante una intervención centrada en la importancia de simplificar los discursos y conectar con quien escucha.

Captar la atención desde el primer minuto

La conferencia comenzó analizando un monólogo del humorista y actor Daniel Rovira, utilizado como ejemplo de las técnicas que permiten captar la atención del público desde los primeros segundos de una intervención. Reflexiones iniciales, cambios de ritmo, silencios, variaciones en el tono de voz o el uso del humor fueron algunos de los recursos examinados por el ponente. “El tiempo es implacable y es igual para todo el mundo”, recordaba Rovira en uno de los fragmentos analizados, una idea que sirvió para explicar por qué los primeros instantes de cualquier intervención resultan decisivos.

Guillermo Plaza insistió en que un alegato judicial no debe convertirse en un discurso interminable. Frente a la creencia de que hablar más convence mejor, defendió la eficacia de la síntesis y recordó cómo entrenadores como Marcelo Bielsa o Luis Enrique han reivindicado en numerosas ocasiones la importancia de reducir los discursos para comunicar con mayor claridad.

Cristina Lorente

La directora del Máster en Ejercicio de la Abogacía y la Procura, María Cristina Lorente.

Forma, fondo y emoción

Uno de los ejes de la charla fue la importancia de la vigencia de la retórica clásica. Guillermo Plaza recuperó las enseñanzas de Cicerón para recordar que la buena oratoria combina tres elementos inseparables: forma, contenido y elocuencia.

A partir de esa premisa, explicó cómo una misma idea puede adquirir una fuerza completamente distinta cuando se acompaña de pausas, variaciones de intensidad, repeticiones estratégicas o referencias culturales que ayuden al auditorio a recordar el mensaje.

Entre las recomendaciones prácticas figuraron el empleo de citas de escritores, juristas o pensadores, la utilización consciente del silencio como recurso expresivo y la construcción de finales breves pero contundentes.

Lo que también comunica el abogado

Otro de los aspectos que despertó mayor interés fue el análisis del lenguaje no verbal. Mediante el comentario de la conocida declaración judicial de Álvaro Pérez, "El Bigotes", Plaza mostró cómo los gestos del abogado pueden influir en la percepción del juez incluso cuando no pronuncia una sola palabra.” Hay que tener cuidado con el lenguaje no verbal para no dar pistas al tribunal”, explicó, subrayando que una expresión facial, un movimiento de las manos o un gesto de preocupación pueden transmitir inseguridad o sorpresa y condicionar inconscientemente la valoración del órgano judicial.

El cine como escuela de litigación

Buena parte de la sesión estuvo dedicada al análisis de escenas cinematográficas convertidas ya en referentes de la comunicación jurídica.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el interrogatorio entre Tom Cruise y Jack Nicholson en Algunos hombres buenos. A través de esta secuencia, el ponente explicó la importancia de mantener la serenidad ante un testigo hostil, formular preguntas cerradas para controlar las respuestas y reservar las preguntas abiertas para conducir estratégicamente el interrogatorio.

Entre los consejos más repetidos destacó una máxima ampliamente compartida por los profesionales del litigio: “Nunca preguntes aquello cuya respuesta no conoces”.

La conferencia también se detuvo en el alegato final de la película Tiempo de matar, protagonizado por Matthew McConaughey. Plaza analizó cómo el abogado consigue conducir emocionalmente al jurado mediante una historia narrada con pausas, silencios y cambios de intensidad hasta llegar al conocido desenlace en el que invita a imaginar que la víctima «es blanca», provocando un profundo ejercicio de empatía. Para el ponente, este fragmento constituye uno de los mejores ejemplos de cómo un relato bien construido puede resultar mucho más persuasivo que una larga enumeración de argumentos.

Guillermo Plaza

Guillermo Plaza durante su ponencia.

Aprender también fuera de los tribunales

La sesión incorporó referencias inesperadas, como una batalla de rap protagonizada por Eminem, utilizada para estudiar el dominio del ritmo, la improvisación y la capacidad para mantener la atención del público durante toda una intervención.

Según explicó Plaza, muchas de las técnicas empleadas por grandes comunicadores son perfectamente trasladables al ámbito jurídico: controlar el tempo del discurso, anticipar las objeciones del adversario, reforzar las ideas clave mediante repeticiones o concluir con una frase memorable pronunciada en un tono grave y pausado. El abogado animó además a observar discursos, conferencias y debates más allá del mundo jurídico para ampliar recursos expresivos y entrenar la capacidad comunicativa.

Libros, películas y entrenamiento constante

Como complemento a la formación, Guillermo Plaza recomendó diversas obras dedicadas a la oratoria y la comunicación, entre ellas La isla de los cinco faros (Fernando Trías de Bes), Aprender a hablar en público (Manuel Campo Vidal), El orador, (Cicerón), o El arte de la guerra (Sun Tzu), además de manuales específicos sobre técnicas de interrogatorio.

También propuso varias películas que, desde perspectivas diferentes, ofrecen lecciones útiles sobre liderazgo, persuasión y comunicación, como El discurso del rey, El club de los poetas muertos, El gran debate, Atrápame si puedes, Una rubia muy legal o Philadelphia. Precisamente con un fragmento de esta última película concluyó la conferencia. En él, el protagonista explica que lo que realmente le apasiona del Derecho es que, “de vez en cuando, no muy a menudo, pero alguna vez, uno puede participar en el hecho de hacer justicia. Y, realmente, cuando ocurre, es emocionante”, señaló apoyándose en el diálogo de Tom Hanks durante el juicio.

Para Guillermo Plaza, esa reflexión resume el verdadero sentido de la oratoria jurídica: poner la técnica comunicativa al servicio de la justicia. Como recordó al finalizar la sesión, la mejor manera de perfeccionarla consiste en entrenarla cada día: grabarse hablando, ensayar frente al espejo, escuchar la propia voz, cuidar la entonación y aprender a utilizar los silencios. Porque, concluyó, “la estrategia, la estructura y la emoción son las herramientas que convierten un buen discurso en un discurso verdaderamente eficaz”.

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