Vista general del yacimiento de Cueva Fantasma en julio de 2026. Fotografía: Marcos Terradillos.

23 de julio de 2026. La 49.ª campaña de excavaciones en los yacimientos de la sierra de Atapuerca ha vuelto a demostrar por qué este conjunto arqueológico continúa siendo uno de los principales referentes internacionales para el estudio de la evolución humana. Durante varias semanas, más de 300 investigadores han trabajado en los distintos yacimientos de la sierra, obteniendo resultados de enorme relevancia que abarcan desde hace más de un millón de años hasta momentos recientes de la Prehistoria. Entre todos ellos, Cueva Fantasma, donde trabaja el director del Grado en Historia, Geografía e Historia del Arte y del Máster en Divulgación Científica de la Universidad Isabel I, Marcos Terradillos Bernal, ha protagonizado una de las campañas más prometedoras de los últimos años.

La excavación se ha desarrollado en dos sectores bien diferenciados. Por un lado, el sector de entrada de la cavidad, donde se documentan las ocupaciones de los neandertales, y, por otro, la Sala Fantasma, un espacio utilizado repetidamente como cubil por las hienas durante el Pleistoceno superior. La combinación de ambos registros convierte a este yacimiento en un escenario excepcional para reconstruir la compleja relación entre la actividad humana y la de los grandes carnívoros.

Materiales recuperados en Cueva Fantasma. Fotografía: Marcos Terradillos.

En el sector de entrada, los trabajos se han centrado en el tramo inferior del nivel CF24, con una antigüedad comprendida entre 70.000 y 100.000 años. Aunque la industria lítica recuperada es escasa, la abundancia de restos de caballo y otros grandes mamíferos ha permitido identificar numerosos huesos con fracturas intencionadas para la extracción de médula, una evidencia inequívoca de la presencia de grupos neandertales. Muy cerca de este sector, en la denominada Covacha Norte, la excavación del nivel CF26A ha proporcionado una destacada colección de raederas tipo Quina y puntas musterienses, herramientas características de los últimos neandertales de Europa occidental, confirmando que estos grupos visitaron la cavidad de forma recurrente, aunque probablemente durante estancias muy breves.

En la Sala Fantasma, uno de los descubrimientos más trascendentales de esta campaña

Uno de los descubrimientos más destacados de la campaña se ha producido en la Sala Fantasma. La excavación del subnivel SF30A y del techo de SF30B ha sacado a la luz una espectacular concentración de coprolitos correspondiente a una auténtica letrina de hienas, un hallazgo excepcional que permitirá estudiar con enorme detalle el comportamiento de estos grandes carnívoros hace entre 40.000 y 50.000 años. Este extraordinario conjunto permitirá profundizar en la ecología de los grandes depredadores del Pleistoceno y en las relaciones que mantuvieron con las poblaciones humanas que ocuparon la sierra de Atapuerca.

Nuevas líneas de investigación

La campaña también ha impulsado nuevas líneas de investigación. Un equipo internacional ha iniciado un ambicioso programa de muestreo de sedimentos para analizar biomarcadores moleculares capaces de reconstruir la vegetación que rodeaba la sierra durante las ocupaciones humanas y animales. Estos estudios contribuirán a comprender con mayor precisión el paisaje en el que vivieron los últimos neandertales y los cambios ambientales que experimentó el territorio.

Por último, el sondeo estratigráfico ha seguido proporcionando información de enorme interés sobre niveles mucho más antiguos. El perfilado de los niveles CF23 a CF21 ha permitido documentar depósitos del Pleistoceno medio, de entre 300.000 y 350.000 años de antigüedad, con abundantes restos de hienas, rinocerontes, caballos y osos, evidenciando que Cueva Fantasma conserva una secuencia excepcional que abarca varios cientos de miles de años de historia.

Hallazgos de la campaña de 2026

La campaña de 2026 ha vuelto a poner de manifiesto el extraordinario potencial científico de los yacimientos de la sierra de Atapuerca, con hallazgos que abarcan desde las primeras ocupaciones humanas de Europa hasta las últimas poblaciones neandertales y las comunidades del Neolítico.

En Sima del Elefante la excavación ha ha recuperado nuevas herramientas líticas y abundantes restos faunísticos de hace más de 1,2 millones de años.

En Galería se han recuperado más de 900 restos faunísticos y cerca de 50 herramientas líticas que refuerzan la interpretación del yacimiento como un lugar de aprovechamiento sistemático de animales caídos de forma natural en la cavidad.

En Gran Dolina (TD6) se han recuperado al menos 24 nuevos fósiles de Homo antecessor, varios de ellos de individuos adultos, amplía de forma excepcional el conocimiento sobre esta especie y sus prácticas de canibalismo.

En Penal, la campaña ha confirmado la existencia de al menos dos episodios distintos de ocupación humana en el Pleistoceno inferior, reforzando su conexión con Gran Dolina.

Nuevos restos de Homo Antecessor recuperados en el nivel TD6 de la Gran Dolina. Fotografía: Marcos Terradillos.

Por su parte, en Cueva de El Mirador se han descubierto los primeros niveles pleistocenos, que abren una nueva etapa para investigar las ocupaciones más antiguas de la cavidad.

En Portalón de Cueva Mayor la excavación ha seguido documentando la vida de las primeras comunidades agrícolas y ganaderas del Neolítico mientras se prepara una nueva área de trabajo para investigar la Edad del Hierro.

Equipo de excavación de la Campaña 2026 en la sierra de Atapuerca

Equipo de excavación de la Campaña 2026 en la sierra de Atapuerca. Fotografía: Fundación Atapuerca.

En Sima de los Huesos la campaña se ha centrado en la mejora de las infraestructuras de acceso y seguridad, dejando preparada una nueva zona de excavación para recuperar fósiles humanos en próximas campañas.

Finalmente, en Galería de las Estatuas -Interior se han ampliado las áreas de excavación continúa aumentando el registro musteriense y las posibilidades de recuperar nuevos restos neandertales. Y en Galería de las Estatuas-Exterior los resultados consolidan este yacimiento como el único de Atapuerca que permite estudiar la transición entre las ocupaciones achelenses y musterienses en un mismo enclave.