Los jóvenes y la adicción a las redes sociales

Los jóvenes y la adicción a las redes sociales.

13 de octubre de 2026. Una investigación en la que participa Daniel Sanz, profesor de la Universidad Isabel I, analiza el uso de las redes sociales entre estudiantes universitarios españoles y su relación con el agotamiento emocional, la actividad física, el sueño y la inteligencia emocional. El estudio sitúa en el 25,8% la proporción de participantes con un riesgo alto de adicción y encuentra una relación entre este riesgo y diferentes dimensiones del desgaste psicológico. El mismo estudio revela que el 24,86% se encuentra en un nivel moderado de adicción y el 49,4% muestra un riesgo bajo.

WhatsApp, Instagram, YouTube y TikTok forman parte de la vida cotidiana de buena parte de los universitarios, pero ¿qué ocurre cuando el uso de estas plataformas empieza a adquirir características problemáticas? Una investigación en la que participa Daniel Sanz, profesor en el Máster en Formación del Profesorado de la Universidad Isabel I, estudia esta cuestión a partir de una muestra representativa de estudiantes españoles de cinco universidades. Los autores resumen uno de los principales resultados de manera directa: "Casi una cuarta parte de los estudiantes universitarios presenta un riesgo alto de adicción a las redes sociales".

Más plataformas utilizadas, mayor riesgo de adicción

La investigación no se limita a analizar cuánto utilizan los estudiantes las redes sociales. También estudia qué plataformas emplean y si utilizar un mayor número de ellas guarda relación con un comportamiento más problemático. Los resultados encuentran una relación positiva entre el número de redes sociales utilizadas y el riesgo de adicción, así como con prácticamente todas las dimensiones analizadas de esa adicción, con la excepción del conflicto social. Esto significa que, dentro de la muestra estudiada, quienes utilizan un mayor número de plataformas tienden también a presentar puntuaciones superiores en los indicadores de riesgo. El diseño de la investigación, sin embargo, no permite afirmar que utilizar más redes sociales provoque por sí mismo una adicción.

El trabajo identifica además diferencias relacionadas con determinadas plataformas. Una mayor frecuencia de utilización de Pinterest, TikTok, Instagram y Twitch aparece asociada con categorías de mayor riesgo de adicción. Entre todas las redes analizadas, WhatsApp, Instagram, YouTube y TikTok son las cuatro más utilizadas por los universitarios participantes. Instagram aparece como el factor de mayor peso dentro de los modelos de regresión relacionados con la adicción a las redes sociales y el cumplimiento de las recomendaciones de actividad física. TikTok, por su parte, adquiere mayor importancia en los modelos relativos a la adicción y al cumplimiento de las recomendaciones sobre horas de sueño.

La relación con el agotamiento emocional

Uno de los resultados centrales del trabajo aparece al analizar conjuntamente el uso problemático de las redes sociales y el burnout. La puntuación de adicción a las redes sociales presenta una relación positiva con el agotamiento emocional y la despersonalización. Es decir, cuanto mayor es la puntuación de riesgo de adicción, mayores tienden a ser también las puntuaciones registradas en estas dos dimensiones. En sentido contrario, la investigación encuentra una relación negativa con la realización personal. Un mayor riesgo de adicción se asocia, por tanto, con menores puntuaciones en esta dimensión.

Los autores lo expresan en sus conclusiones señalando que "la adicción a las redes sociales se relaciona positiva y directamente con el agotamiento emocional, la despersonalización y el número de plataformas utilizadas, y negativa y directamente con la realización personal". Esta asociación constituye uno de los principales resultados del estudio, pero no permite establecer qué fenómeno precede al otro. La investigación muestra que las variables están relacionadas, no que el uso de las redes sociales sea necesariamente la causa del agotamiento emocional o la despersonalización.

Cuatro de cada diez estudiantes no cumplen las recomendaciones de sueño

La investigación incorpora también dos hábitos relacionados con la salud y el bienestar cotidiano de los estudiantes: la actividad física y el descanso. El 66,7% de los participantes cumple las recomendaciones de actividad física, mientras que el 57,6% alcanza las recomendaciones establecidas sobre horas de sueño.

La lectura inversa permite observar otra realidad relevante: más de cuatro de cada diez universitarios estudiados no cumplen las recomendaciones de sueño y aproximadamente uno de cada tres tampoco alcanza las de actividad física. En el artículo, los investigadores plantean que estos hábitos deberían tenerse en cuenta al estudiar el uso problemático de las redes sociales, aunque son prudentes con los resultados.

Inteligencia emocional, actividad física y sueño

Los resultados apuntan a que la adicción a las redes sociales podría estar relacionada indirectamente con la inteligencia emocional y con el cumplimiento de las recomendaciones de actividad física y sueño. Además, aunque los modelos estadísticos utilizados son válidos, una parte considerable de las diferencias entre estudiantes permanece sin explicación. Los propios autores consideran probable que existan otros factores que permitan comprender mejor estas relaciones, especialmente en lo relativo al sueño.

Prevenir sin reducir el problema al tiempo de pantalla

La propuesta de los investigadores no pasa únicamente por intervenir sobre el uso de las plataformas y los autores apuntan hacia un planteamiento más amplio que incorpore actividad física, descanso, inteligencia emocional y prevención del desgaste psicológico. El siguiente paso será comprobar cómo evolucionan estas variables a lo largo del tiempo. Entre las líneas futuras, el artículo propone desarrollar estudios longitudinales que permitan observar los cambios en el uso de las redes sociales y determinar con mayor precisión qué relaciones pueden considerarse causales.

La principal conclusión, por tanto, no es que utilizar determinadas redes sociales conduzca necesariamente a una adicción, sino que el riesgo de uso problemático aparece relacionado con diferentes dimensiones de la vida académica, psicológica y cotidiana de los universitarios. Comprender mejor estas conexiones puede ayudar a diseñar intervenciones preventivas más ajustadas a la realidad de los estudiantes.