Javier Sedano

El profesor Javier Sedano, uno de los autores del estudio sobre el asistente virtual.

15 de octubre de 2026. Una investigación de Javier Sedano, profesor del Grado en Periodismo de la Universidad Isabel I, junto con Serafín Barros y David Lavilla, estudia el funcionamiento de un asistente virtual utilizado en un congreso científico. El trabajo muestra que la utilidad de estos asistentes virtuales influyen la calidad de las respuestas, el diseño de la interfaz y la identificación clara de herramienta como inteligencia artificial.

Que una inteligencia artificial proporcione una respuesta correcta no garantiza que funcione bien como herramienta de comunicación. Su ubicación en la página web, la forma en la que orienta al usuario, su apariencia o la claridad con la que se identifica como máquina también condicionan la interacción. Esta es una de las principales conclusiones del estudio realizado por Javier Sedano en el artículo Inteligencia artificial conversacional en la comunicación institucional: el caso del asistente “ORTEGA” en entornos científicos.

Los investigadores analizaron a ORTEGA, un asistente virtual incorporado a la web del I Congreso Internacional sobre Inteligencia Artificial 365 para responder a las consultas de académicos y profesionales sobre el evento. El nombre y la imagen están inspirados en el filósofo José Ortega y Gasset, pero el asistente nunca se inspiró al ofrecer sus respuestas en su pensamiento, ni en hacerse pasar por él.

Una IA alimentada con 120 documentos del congreso

ORTEGA utilizó un sistema de Generación Aumentada por Recuperación (RAG). Es decir que, antes de elaborar una respuesta, buscó la información pertinente en un corpus cerrado compuesto por 120 documentos oficiales del congreso.

El objetivo de esta arquitectura fue limitar las respuestas al contexto para el que había sido diseñado el asistente y reducir la aparición de información incorrecta. En las pruebas realizadas, la precisión en las respuestas obtuvo una puntuación media de 4,4 sobre 5.

Asistente virtual

Dos jóvenes utilizando un asistente virtual.

De la estética del cómic al retrato pictórico

ORTEGA también cambió de apariencia durante su desarrollo; mientras en la primera versión utilizaba una estética de cómic, con poca credibilidad para los usuarios, en una segunda versión probaron una representación fotorrealista. Esta segunda propuesta también fue descartada por el riesgo de provocar en el usuario el denominado “valle inquietante” o uncanny valley (la sensación de extrañeza o rechazo que pueden producir las representaciones artificiales excesivamente próximas a una persona real).

La opción definitiva fue un retrato de estética pictórica, reconocible como representación de Ortega y Gasset pero sin pretender reproducir de forma realista al filósofo. Los 15 participantes en el estudio previo otorgaron al avatar una puntuación media de 4,2 sobre 5 en percepción de autoridad académica, mientras que el rechazo visual se situó en 1,5 sobre 5.

Los autores subrayan que “la fiabilidad de una inteligencia artificial institucional no depende exclusivamente de su capacidad generativa”, por lo que la precisión de las respuestas es importante, pero también lo es la forma en la que el usuario accede a ellas.

Tres palabras aumentaron la interacción un 15%

Uno de los resultados más llamativos del trabajo procede de una modificación aparentemente menor en la interfaz. La caja en la que el usuario escribía sus preguntas mostraba inicialmente el mensaje genérico: “Escribe aquí...”. Durante las pruebas fue sustituido por “Dime tus dudas sobre el congreso”. El cambio permitió explicar de forma más clara para qué servía el asistente y se tradujo, según los registros analizados, en un incremento del 15% en la media de consultas por sesión. Por tanto, se demostró que el usuario tiene que comprender qué puede preguntarle y para qué puede utilizar la IA.

La investigación combinó el análisis técnico con una prueba realizada entre el 1 y el 15 de marzo de 2026 con 15 evaluadores divididos en tres grupos de cinco personas: profesionales con experiencia en inteligencia artificial y modelos de lenguaje, estudiantes de Comunicación y usuarios no expertos con competencias digitales básicas.

Caso exploratorio y modelo preliminar

El propio artículo define ORTEGA como un caso exploratorio y un modelo preliminar, que deberá someterse en el futuro a evaluaciones cuantitativas más amplias y a nuevos análisis de rendimiento y precisión. La investigación señala especialmente tres aplicaciones futuras que se orientarían a limitar y verificar las fuentes que alimentan las respuestas, diseñar interfaces que ayuden al usuario en lugar de interferir en la navegación y evitar que la humanización de la inteligencia artificial termine ocultando su verdadera naturaleza.

En comunicación institucional, por tanto, la pregunta ya no es únicamente cuánto puede responder una inteligencia artificial. También importa de dónde obtiene la respuesta, cómo la presenta y si el usuario sabe en todo momento que está hablando con una máquina.