Sergio Álvarez en la presentación del programa

El profesor Sergio Álvarez en la presentación del programa.

22 de octubre de 2026. Sergio Álvarez Pardo, director del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Isabel I, ha dado a conocer en el II Foro de Salud y Bienestar, celebrado en la Universidad de Burgos (UBU), un protocolo de investigación que permite identificar a las personas mayores con mayor probabilidad de sufrir efectos adversos durante episodios de temperaturas extremas. La propuesta, basada en el estudio de la composición corporal y la termorregulación, busca facilitar que residencias de mayores, centros de día y hospitales puedan orientar sus recursos hacia quienes presentan una mayor vulnerabilidad ante las olas de calor o de frío.

La Universidad Isabel I ha participado en esta segunda edición del foro con un estand en el que se ha realizado una demostración del protocolo desarrollado en el marco de un proyecto de investigación. Durante la actividad, Sergio Álvarez ha explicado su posible aplicación en la atención a las personas mayores, especialmente en situaciones en las que las temperaturas extremas pueden comprometer su salud.

La termorregulación, una capacidad esencial para afrontar el calor y el frío

La termorregulación es el conjunto de mecanismos que utiliza el organismo para mantener su temperatura interna dentro de unos límites compatibles con su funcionamiento normal, incluso cuando cambian las condiciones ambientales. Para conseguirlo, el cuerpo regula la producción y la pérdida de calor mediante diferentes respuestas fisiológicas.

Cuando la temperatura exterior aumenta, el organismo activa mecanismos para disipar calor. Entre ellos se encuentran la sudoración, que permite enfriar la piel mediante la evaporación del sudor, y la vasodilatación cutánea, que favorece la llegada de sangre a la superficie corporal para facilitar la pérdida de calor.

En ambientes fríos sucede lo contrario. El organismo trata de conservar la temperatura interna mediante la vasoconstricción periférica, que reduce el flujo sanguíneo hacia la piel, y puede aumentar la producción de calor a través de los temblores musculares.

El envejecimiento reduce la eficacia de algunas de estas respuestas, aunque no todas las personas mayores presentan la misma capacidad de adaptación. Con la edad pueden producirse cambios en la sudoración, la circulación periférica, la masa muscular y la percepción de la temperatura. Además, determinadas enfermedades y tratamientos farmacológicos pueden influir en la respuesta del organismo frente al calor o al frío.

Por eso, dos personas de la misma edad pueden reaccionar de forma diferente ante una ola de calor. Mientras una consigue mantener su temperatura corporal dentro de unos márgenes adecuados, otra puede experimentar mayores dificultades para disipar el calor acumulado. Algo semejante ocurre durante los episodios de frío intenso, cuando la capacidad para conservar y producir calor adquiere especial importancia.

La composición corporal como factor de estudio

El protocolo presentado por la Universidad Isabel I combina el análisis de la composición corporal y la termorregulación para estudiar las diferencias individuales en la respuesta a las temperaturas extremas.

La composición corporal hace referencia a la proporción y distribución de los distintos componentes del organismo, entre ellos la masa muscular y el tejido adiposo. Estas características pueden influir en los procesos de producción, conservación y pérdida de calor.

La masa muscular, por ejemplo, participa en la producción de calor mediante la actividad metabólica y las contracciones musculares. Por su parte, el tejido adiposo tiene propiedades aislantes que pueden modificar el intercambio térmico con el entorno. Sin embargo, la respuesta del organismo depende de numerosos factores, por lo que la composición corporal debe interpretarse junto con otras variables fisiológicas y personales.

El interés del protocolo de investigación radica en estudiar estas diferencias para identificar qué personas mayores presentan una peor capacidad de termorregulación y, por tanto, podrían necesitar una atención más estrecha durante episodios de calor o frío extremos.

Según ha explicado Sergio Álvarez, la finalidad es que residencias, centros de día y hospitales puedan disponer de información útil para distribuir sus recursos asistenciales durante estas situaciones. De este modo, los profesionales podrían prestar especial atención a las personas que presenten mayores dificultades para regular su temperatura corporal.

El equipo de la Universidad Isabel I en el programa

El equipo de la Universidad Isabel I en el programa.

Una herramienta para mejorar la atención a las personas mayores

Las olas de calor y de frío plantean dificultades específicas para los centros que atienden a personas mayores. Durante estos episodios, las necesidades de vigilancia, hidratación, adaptación de los espacios y seguimiento del estado de salud pueden aumentar, especialmente entre quienes presentan una mayor vulnerabilidad.

La identificación de diferencias individuales en la capacidad de termorregulación podría contribuir a orientar las medidas preventivas. En una residencia, por ejemplo, conocer qué usuarios tienen mayores dificultades para responder al calor permitiría estudiar la conveniencia de reforzar su seguimiento durante los días de temperaturas elevadas.

Esta aplicación constituye el objetivo del protocolo presentado, aunque su utilización como herramienta de predicción clínica requiere conocer el alcance de la investigación y los resultados de su validación.

La demostración realizada en el II Foro de Salud y Bienestar ha permitido mostrar una de las posibles aplicaciones de la investigación en ciencias de la actividad física y del deporte al ámbito del envejecimiento y la salud.

El encuentro, que en su primera edición se celebró en Zamora y este año ha tenido lugar en la Universidad de Burgos, ha contado con la participación de la Universidad Isabel I a través de este espacio de divulgación científica, centrado en acercar los resultados y las posibles aplicaciones del proyecto a los asistentes.