
Bosque de chumberas en Fuerteventura, especie invasora.
20 de mayo de 2026. El biólogo Álvaro Bayón, profesor del Máster en Divulgación Científica de la Universidad Isabel I, alertó en el programa La mecánica del caracol de Radio Euskadi sobre el grave impacto de las especies invasoras en la biodiversidad mundial y cuestionó que su consumo alimentario sea una solución real al problema.
Durante la entrevista, Bayón recordó que muchas extinciones registradas en la historia reciente no se deben solo al cambio climático o a la destrucción de hábitats, sino también a la introducción de especies ajenas a los ecosistemas originales por parte del ser humano.
“El 60 % de las especies extinguidas en los últimos cinco siglos se deben a las especies invasoras”, explicó, citando estudios científicos que sitúan este fenómeno entre las mayores amenazas ambientales actuales.
Qué es una especie invasora
El experto detalló que una especie invasora es aquella trasladada por acción humana —de forma accidental o intencionada— a un territorio donde no existía previamente y que consigue establecerse, reproducirse y expandirse.
Una vez asentadas, estas especies pueden desplazar a la fauna y flora autóctonas, actuar como depredadoras, transmitir enfermedades o alterar procesos ecológicos esenciales como los ciclos de nutrientes o la estructura del hábitat.
Comerlas no siempre es la solución
El profesor Bayón analizó también la propuesta de aprovechar estas especies como alimento, una corriente popularizada bajo el lema “si no puedes con ellas, cómetelas”. Esta idea plantea capturar animales o recolectar plantas invasoras para reducir sus poblaciones.
Sin embargo, el biólogo advirtió de que esta estrategia puede ser contraproducente. “Cuando una especie empieza a generar beneficios económicos, desaparece el interés por erradicarla”, señaló. En ese momento, explicó, la especie deja de verse como un problema ecológico y pasa a considerarse un recurso comercial, lo que puede favorecer su mantenimiento e incluso su expansión.
El investigador recordó que muchas de las invasoras presentes hoy en Europa llegaron precisamente por motivos económicos. Citó el visón americano introducido por la industria peletera, peces utilizados en pesca deportiva como el siluro, la carpa o la perca americana y otros como el cangrejo de río rojo y la almeja asiática o plantas implantadas con fines forestales y agrícolas como el eucalipto o la chumbera.
Por ello, considera contradictorio intentar resolver con mercado un problema que, en numerosos casos, nació por intereses comerciales.
La prevención sigue siendo la clave
Frente a estas fórmulas, Bayón defendió que la respuesta más eficaz es la prevención, para impedir nuevas introducciones, reforzar la vigilancia y actuar con rapidez en las primeras fases de invasión.
También apostó por programas científicos de seguimiento, retirada controlada de ejemplares y métodos biológicos o químicos evaluados técnicamente cuando sean necesarios. “De nada sirve conservar hoy un ecosistema si mañana introducimos una nueva especie invasora que lo destruya”, concluyó.