
Antonio Serrat Seoane en la carrera a pie.
2 de octubre de 2026. El triatleta y estudiante del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD) de la Universidad Isabel I terminó 35.º en Pontevedra con un tiempo de 1:43:40, después de haber alcanzado la 16.ª posición en Karlovy Vary (República Checa). Serrat analiza su rendimiento, explica cómo aplica sus estudios a la preparación deportiva y sitúa Los Ángeles 2028 entre sus principales objetivos.
Antonio Serrat Seoane afronta el tramo final de la temporada con la mirada puesta en sus próximos retos internacionales y, a más largo plazo, en el proceso de clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. El triatleta viene de disputar dos pruebas del máximo circuito internacional en septiembre: Karlovy Vary (República Checa), donde terminó 16.º, y Pontevedra, donde ocupó la 35.ª posición.
Una carrera especial en Pontevedra
En la prueba élite masculina disputada en Pontevedra el 27 de septiembre, Serrat completó el recorrido en 1:43:40, a 4:09 del primer clasificado. Sus parciales fueron de 17:48 en natación, 1:15 en la primera transición (T1), 51:28 en ciclismo, 22 segundos en la segunda transición (T2) y 32:50 en la carrera a pie.
El resultado final, sin embargo, no refleja por completo cómo se desarrolló la competición. Serrat explica que se mantuvo durante buena parte de la prueba en condiciones de disputar posiciones más adelantadas, pero perdió tiempo durante el tramo final de la carrera a pie. “Fue una carrera muy especial y la había preparado con muchas ganas”, señala. “Me hubiera gustado hacerlo un poquito mejor. Creo que podría haberlo hecho, pero iba más o menos todo bien hasta que se me acabaron las fuerzas”, añadió.
La prueba tenía además un componente personal para Antonio Serrat. Natural de Vigo, lleva diez años viviendo en Pontevedra y pudo competir acompañado por familiares, amistades y numerosos aficionados. “El ambiente fue espectacular”, recuerda. “Había muchísima gente animándome”. Esa circunstancia hizo que el 35.º puesto dejara una sensación “agridulce”: “Me hubiera gustado hacerlo un poquito mejor” y corresponder así al apoyo recibido en su tierra.
Antonio Serrat estaba satisfecho con el desarrollo de la competición hasta la carrera a pie. En ese último segmento comenzaron a faltarle las fuerzas y se ampliaron las diferencias. “En estos niveles, cuando pierdes un poco ese ritmo, te pueden caer 20 o 30 segundos por kilómetro”, explica. El propio triatleta descarta, además, una lectura desproporcionada de sus opciones: “El podio hubiera estado complicado incluso en un buen día”, aunque sí confiaba en terminar más adelante.
Del 16.º puesto en Karlovy Vary al 35.º de Pontevedra
Las expectativas con las que Serrat llegó a Pontevedra estaban relacionadas también con su rendimiento dos semanas antes en Karlovy Vary, en la República Checa, donde terminó en 16.ª posición con un tiempo total de 1:52:44, a 1:54 del ganador.
En aquella competición completó la natación en 16:52, el segmento de ciclismo en 1:04:03 y la carrera a pie en 30:50. El resultado de Karlovy Vary reforzó su confianza antes de competir en Galicia. “Esa carrera me dio confianza para decir: puedo pelear por un puesto mejor”, explica.
La sucesión de ambas pruebas sirve también para mostrar los márgenes con los que se compite en la élite internacional. “Un día estás el 16, otro el 35 y ojalá que en el siguiente sea más adelante. Nadie regala nada, todo el mundo preparó la carrera muy bien y lo dio todo”, señala.

Carrera de Antonio Serrat Seoane.
Los datos para entender qué ocurrió en carrera
Una vez terminada una competición, el análisis continúa. Serrat revisa con sus entrenadores tanto las sensaciones como los datos obtenidos durante cada segmento para intentar comprender qué ha sucedido y qué aspectos pueden ajustarse.
En Pontevedra identifica especialmente la exigencia del recorrido ciclista. Lo describe como un circuito “muy duro”, rápido y, al mismo tiempo, técnico, con numerosas curvas y arrancadas que obligaban a realizar esfuerzos repetidos. Incluso la alimentación durante la prueba entra posteriormente en ese análisis. Serrat tenía pautada la ingesta de geles, pero reconoce que algunos le sentaron mal y que las características del circuito dificultaban encontrar el momento adecuado para tomarlos. “A lo mejor no escogí los mejores puntos para tomar el gel”, explica. Son pequeños elementos que, junto con los valores de potencia, los parciales y las propias sensaciones, se revisan después para interpretar el rendimiento.
La competitividad es mucho mayor
La experiencia acumulada en el circuito internacional permite a Antonio Serrat observar también cómo ha evolucionado el triatlón. Una de las principales diferencias, explica, está en la formación de los deportistas. Mientras anteriormente muchos triatletas llegaban a esta disciplina después de haberse especializado en natación, ciclismo o atletismo, cada vez son más quienes se forman desde edades tempranas específicamente en los tres segmentos. El resultado es un mayor número de deportistas capaces de competir a ritmos similares. “La competitividad es mucho mayor”, subraya.
Conocer las fortalezas, debilidades y tácticas habituales de los rivales también forma parte de la preparación. Sin embargo, el triatleta destaca que una competición siempre presenta circunstancias que no pueden anticiparse y que obligan a tomar decisiones durante la prueba. Por ello, considera cada vez más importante la “capacidad de adaptación en todo momento”.
De la competición a las aulas
Ese interés por comprender qué sucede durante el entrenamiento y la competición está relacionado con los estudios que Antonio Serrat cursa en la Universidad Isabel I. Como alumno del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, encuentra en diferentes asignaturas conocimientos que puede relacionar con situaciones que experimenta diariamente como deportista. “Siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas”, explica. Y pone ejemplos muy concretos: “¿Por qué es importante el trabajo de fuerza?, ¿por qué cuatro repeticiones y no tres?”.
Para Serrat, estudiar una materia directamente relacionada con su actividad deportiva le permite comprender mejor algunos de los fundamentos que existen detrás de su preparación. Esa relación entre formación y experiencia es también una de las razones por las que eligió estos estudios. “Lo he vivido toda mi vida y me gusta mucho. Me gustaría que el día de mañana, cuando deje mi carrera deportiva como atleta, mi mundo laboral esté relacionado con el deporte”, afirma.

Prueba de ciclismo en la competición de triatlón.
Adaptar los estudios a un calendario internacional
Competir internacionalmente implica también ajustar la planificación académica a los entrenamientos, concentraciones y desplazamientos. Serrat reconoce que no siempre puede cursar todas las asignaturas que le gustaría en cada trimestre y organiza su carga académica teniendo en cuenta el calendario deportivo.
La anticipación resulta fundamental en cada trimestre. Durante octubre, sin competiciones previstas, su intención es adelantar trabajo académico antes de afrontar varias semanas de viajes en noviembre. “Es intentar adelantar un poco el trabajo y saber cuándo puedes apretar más entrenando o estudiando”, resume.
Los Ángeles 2028 marca el horizonte
A sus 31 años, Serrat considera que el actual ciclo olímpico puede marcar una etapa importante de su trayectoria en la distancia olímpica. Su mirada está puesta ahora en el periodo que conduce hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Según explica el propio deportista, el periodo de clasificación comenzó en mayo de 2026 y se prolongará hasta mayo de 2028. Durante ese tiempo, los resultados obtenidos en diferentes competiciones permiten acumular puntos para el ranking olímpico.
“Ahora pienso más en optimizar mi rendimiento personal hasta Los Ángeles”, señala. Antonio Serrat es consciente de la dificultad del proceso y del nivel existente entre los triatletas españoles. Su objetivo inmediato pasa por mejorar posiciones y mantenerse en la lucha durante los próximos dos años.
Antes tendrá que completar la presente temporada. El triatleta prevé disputar dos Copas del Mundo en Chile a finales de noviembre, para las que dedicará octubre a preparar el último tramo competitivo del año.