
Juicio.
2 de septiembre de 2026. Solamente uno de los alumnos presentados a la primera convocatoria de la prueba estatal de 2026 que estudió el Máster Universitario en Ejercicio de la Abogacía y la Procura de la Universidad Isabel I no superó este examen, y solo logró con una nota de 4,99. Todos los demás, superaron con creces el examen, por lo que un año más, la preparación de los alumnos, que en últimos años tenía un porcentaje del 100%, ha rondado el aprobado de todos los presentados. El examen, celebrado el 2 de julio en modalidad online, es uno de los requisitos necesarios para acceder al ejercicio profesional de la abogacía.
La prueba fue convocada por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes mediante la Orden PJC/298/2026, de 24 de marzo. El ejercicio fue único para todo el territorio nacional y evaluó los conocimientos teórico-prácticos, deontológicos y profesionales adquiridos durante la formación especializada.
Las personas que obtuvieron la calificación de apto pueden solicitar la certificación correspondiente a través de la sede electrónica del Ministerio, aunque para ejercer profesionalmente deberán tramitar después su colegiación.
Un examen dividido en dos bloques
La evaluación tuvo una duración total de tres horas y se realizó a través de la plataforma AVEX de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). El primer bloque constó de 50 preguntas sobre materias comunes al ejercicio de la abogacía, además de seis preguntas de reserva. La segunda parte incluyó 25 preguntas y otras dos de reserva sobre una de las cuatro especialidades disponibles: civil y mercantil, penal, administrativa y contencioso-administrativa o laboral.
Las impresiones recogidas por los alumnos de la Isabel I después del examen muestran que una parte del alumnado percibió una mayor dificultad en el bloque común. “La parte de materias comunes fue compleja y larga, diferente a otras convocatorias. La parte de penal, en mi caso, resultó más asequible”, explicó una de las personas examinadas.
Otro estudiante señaló que el ejercicio le había parecido “especialmente difícil” en comparación con convocatorias anteriores, pese a haber trabajado con materiales procedentes de diversas fuentes. También hubo participantes que destacaron la correspondencia entre las preguntas y los contenidos estudiados durante el máster.
“Creo que el examen se ajustó a los contenidos del máster. La segunda parte, correspondiente a la especialidad, me pareció más sencilla, con enunciados más cortos y preguntas más concisas”, indicó otro integrante del grupo.
Estas valoraciones reflejan experiencias individuales y varían en función de la especialidad elegida y de la preparación de cada participante. El resultado oficial de la prueba no establece categorías como aprobado, notable o sobresaliente, sino que concede la calificación de apto o no apto.
Preparación específica desde el campus virtual
El Máster Universitario en Ejercicio de la Abogacía y la Procura cuenta con numerosos recursos orientados a preparar la evaluación estatal. El alumnado dispone en el campus virtual de materiales actualizados, información sobre la convocatoria, plantillas y ejercicios con una estructura similar a la del examen oficial.
Entre las herramientas utilizadas se encuentra el simulador Quid Legal de Lefebvre, que permite practicar mediante cuestionarios tipo test, comprobar los resultados y revisar las respuestas incorrectas. El programa facilita también el acceso a recursos profesionales de documentación jurídica como la Biblioteca Virtual Tirant, La Ley Digital y Lefebvre Quid Legal.
Varios estudiantes han destacado la utilidad de estos materiales y del acompañamiento recibido durante las semanas anteriores a la prueba. “He aprobado y las plantillas de examen y toda la información disponible en el campus me han servido mucho”, señaló uno de ellos.
Otra persona participante explicó que el apoyo del equipo académico le permitió afrontar el examen con mayor tranquilidad: “Las sensaciones fueron muy buenas. Quiero agradecer el apoyo y toda la información que nos habéis facilitado durante el proceso. Ha sido de gran ayuda para afrontar esta última fase”.
La directora de la titulación, María Cristina Lorente López, considera que la experiencia profesional del profesorado resulta especialmente relevante en esta etapa de la formación. “La experiencia y el compromiso de nuestro claustro desempeñan un papel fundamental. Nuestro alumnado cuenta con herramientas suficientes para enfrentarse al ejercicio de la profesión. Un máster que cumple escrupulosamente los requisitos establecidos en la Ley 34/2006, de 30 de octubre, y en su normativa de desarrollo constituye una garantía”, explica.
Formación para el ejercicio profesional
El máster oficial de la Universidad Isabel I tiene una carga de 90 créditos ECTS y se imparte online. Su plan de estudios incluye formación sobre deontología profesional, asistencia jurídica, gestión de despachos y práctica procesal en los órdenes civil, penal, social y contencioso-administrativo.
El alumnado trabaja también técnicas de negociación, mediación, arbitraje y otros mecanismos de resolución de conflictos. La formación se completa con prácticas externas y con la elaboración y defensa del Trabajo Fin de Máster.
El programa incorpora conferencias y actividades complementarias sobre materias vinculadas al ejercicio jurídico y a los cambios que afectan a la profesión. Entre ellas se encuentran la protección de datos, el cumplimiento normativo, la violencia de género y la aplicación de la inteligencia artificial en el ámbito legal.
El equipo docente ha elaborado además el Manual de Ejercicio Práctico de la Abogacía y la Procura, concebido como un recurso para revisar las materias de la prueba estatal y relacionarlas con situaciones propias de la práctica profesional.
“Nuestro objetivo no es solo formar a abogados y procuradores capaces de superar un examen, sino preparar a profesionales comprometidos, éticamente sólidos y capacitados para responder a las exigencias actuales del ejercicio jurídico”, señala Lorente.