Ejercicio y cáncer

Mujeres realizando entrenamiento de fuerza isométrica.

28 de mayo de 2026. El docente del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD) de la Universidad Isabel I, Adrián Moreno Villanueva, participa en una investigación internacional que analiza los efectos del entrenamiento de fuerza isométrica en personas con cáncer y su potencial como herramienta de rehabilitación física y mejora de la calidad de vida.

El estudio, titulado “Efectos del entrenamiento de fuerza isométrica en personas con cáncer: una revisión sistemática”, y publicado en la revista Retos,  revisa la evidencia científica disponible sobre este tipo de ejercicios, caracterizados por la contracción muscular sin movimiento articular, y concluye que se trata de una intervención “prometedora” especialmente útil para pacientes con movilidad reducida o sometidos a tratamientos oncológicos intensivos.

Estudio con 371 personas

La investigación revisó 13 estudios científicos con un total de 1.021 participantes, de los cuales 371 realizaron programas de fuerza isométrica. La mayoría de las intervenciones se centraron en mujeres con cáncer de mama y en ejercicios orientados al tren superior, especialmente fuerza de agarre manual y hombros.

Los autores destacan que este tipo de entrenamiento “parece ser factible y seguro” para pacientes oncológicos y que contribuye a mejorar la fuerza muscular, el rendimiento funcional y algunos indicadores de bienestar físico y emocional.

“El entrenamiento de fuerza isométrica destaca por su fácil evaluación y adaptación, algo especialmente importante en personas con limitaciones de movilidad, como ocurre en muchos pacientes con cáncer”, recoge el estudio en sus conclusiones.

La revisión también pone de relieve que estos programas suelen tener una duración mínima de ocho semanas y sesiones aproximadas de una hora, aunque existe una gran variabilidad entre protocolos. Precisamente esa heterogeneidad es una de las limitaciones detectadas por los investigadores, que reclaman avanzar hacia programas más estandarizados y personalizados.

Beneficios de realizar ejercicio en pacientes de cáncer

Entre los beneficios identificados aparecen mejoras en la fuerza muscular, reducción de la fatiga, alivio del dolor y una mejor capacidad funcional durante los tratamientos. Algunos estudios incluidos en la revisión señalan incluso efectos positivos sobre procesos emocionales y psicológicos asociados al cáncer.

El ejercicio físico se reconoce cada vez más como un componente esencial en la atención oncológica”, señalan los investigadores, quienes recuerdan que los tratamientos contra el cáncer suelen provocar fatiga, debilidad muscular y pérdida de capacidad funcional, afectando directamente a la calidad de vida de los supervivientes.

El trabajo subraya además que la fuerza isométrica puede resultar especialmente útil por su seguridad y adaptabilidad, ya que permite trabajar la musculatura sin exigir grandes desplazamientos ni movimientos articulares complejos.

Un programa de rehabilitación oncológica con gran potencial

Los autores consideran que la incorporación de este tipo de entrenamiento en programas de rehabilitación oncológica “tiene un gran potencial” para mejorar la salud física y la autonomía de los pacientes, aunque insisten en la necesidad de seguir investigando para definir con mayor precisión la intensidad, frecuencia y tipos de ejercicios más adecuados para cada perfil clínico.

La investigación forma parte del creciente interés científico por integrar el ejercicio físico como herramienta terapéutica complementaria en oncología, un ámbito en el que la actividad física se asocia cada vez más con mejoras funcionales, menor fatiga y una mayor calidad de vida durante y después de los tratamientos.