
La profesora Ester Prieto Ustio durante su exposición.
7 de mayo de 2026. La profesora Ester Prieto Ustio, coordinadora de Trabajos Fin de Máster en el Máster de Formación del Profesorado de la Universidad Isabel I, ha participado en Ciudad de México en el conversatorio internacional Laboratorio del Océano Pacífico: El Pacífico como motor económico, un encuentro académico que ha reunido a especialistas para analizar el papel histórico y actual de este espacio como eje de conexión global.
El evento se celebró en el Colegio de San Ildefonso, uno de los enclaves culturales más representativos del país, en el marco de la exposición El Galeón de Acapulco-Manila. Somos Pacífico. Fundado en el periodo virreinal como institución educativa, el edificio es hoy un referente del patrimonio histórico y artístico mexicano, conocido también por albergar algunos de los murales más importantes del movimiento muralista, con obras de figuras como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. En la actualidad, funciona como un centro dedicado a la difusión cultural, la investigación y la organización de exposiciones de carácter internacional.
El comercio Nueva España con el Pacífico
La muestra en la que ha participado la profesora Prieto Ustio propone una lectura amplia del océano Pacífico, frontera geográfica con el continente americano, que ha servido durante siglos como un espacio de intercambio constante, potenciando relaciones económicas, sociales y culturales.
En este contexto, la profesora Prieto Ustio presentó la ponencia titulada “Circulación transoceánica. Piezas asiáticas en la Nueva España”, en la que abordó la presencia y el recorrido de objetos procedentes de Asia en territorio novohispano durante la Edad Moderna, especialmente entre los siglos XVI y XVII.
La profesora Prieto puso el foco en el análisis documental como vía para reconstruir las dinámicas de circulación de bienes culturales en ese periodo, subrayando la importancia de trabajar con fuentes primarias. “Inventarios, testamentos, cartas dotales o registros mercantiles”, señaló, “permiten identificar los objetos y comprender cómo se integraban en la vida cotidiana y en las prácticas sociales del virreinato”.
La Real Cédula de 1622
La investigadora destacó el valor del corpus documental generado a partir de la Real Cédula de 1622, destinada a fiscalizar la actividad de los funcionarios vinculados a la administración novohispana. Este conjunto, conservado en el Archivo General de Indias de Sevilla, recoge inventarios detallados de bienes pertenecientes a cargos públicos entre 1622 y 1624, lo que ofrece una fotografía precisa de la cultura material de la época.

Sesión en directo de la jornada.
A través de estos registros, Ester Prieto mostró ejemplos concretos que evidencian la presencia de manufacturas asiáticas en distintos estratos sociales. Desde textiles chinos —doseles, cojines o colgaduras— hasta mobiliario japonés, piezas en concha de tortuga o esculturas devocionales en marfil, los documentos reflejan una integración progresiva de estos objetos en los espacios domésticos y administrativos. “Este tipo de referencias documenta la circulación de objetos, al tiempo que permite identificar rutas de aprovisionamiento y redes comerciales activas”, apuntó la docente y experta en la materia.
En su análisis, la profesora destacó que estos bienes no se limitaban al lujo, sino que formaban parte de un consumo más amplio y cotidiano de lo que tradicionalmente se ha considerado.
Uno de los ejes centrales de su intervención fue el papel del comercio transpacífico articulado a través del galeón de Manila, que conectaba Asia con América desde finales del siglo XVI. Este sistema facilitó el intercambio de mercancías y convirtió a la Nueva España en un nodo estratégico dentro de los circuitos globales.
Nueva España, entre Asia y Europa
El virreinato actuó como un centro redistribuidor entre Asia, América y Europa. Los productos llegaban a Acapulco, atravesaban el territorio hasta Veracruz y desde allí continuaban hacia el Atlántico, configurando una red de intercambio compleja y sostenida en el tiempo. “Las rutas oceánicas fueron vías de tránsito y se convirtieron en auténticas infraestructuras de articulación global”, señaló Prieto, quien también detalló lo que implicaba el hecho de poseer bienes asiáticos y cómo se integraban en los sistemas de representación de la época.

Cartel de la jornada.
El conversatorio contó también con la participación de Cristina Barrón, de la Universidad Iberoamericana; Luis Méndez, de la Universidad de Sevilla y la moderación de Verónica Herrera, investigadora del Colegio San Ildefonso.
La presencia de la profesora Ester Prieto en este foro internacional refuerza la proyección investigadora de la Universidad Isabel I en el ámbito de la historia del arte y la cultura visual, especialmente en el estudio de las redes globales de circulación de objetos y las conexiones entre Asia, América y Europa en la Edad Moderna.