
Grupo de amigos comiendo sano en un restaurante.
18 de febrero de 2026. La investigación en nutrición y salud pública sigue avanzando hacia enfoques cada vez más amplios y realistas, capaces de explicar por qué las recomendaciones dietéticas tradicionales no siempre logran traducirse en hábitos saludables sostenidos en el tiempo. En esta línea se sitúa el trabajo científico en el que ha participado Griselda Herrero Martín, profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Isabel I, que acaba de ser publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, una de las publicaciones de mayor prestigio en el ámbito de la nutrición clínica y comunitaria.
El estudio, desarrollado en el seno del Grupo de Trabajo “Nutrición, Dietética y Salud” de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ), propone una nueva guía alimentaria con un enfoque integral, denominada “Casa de los Hábitos Saludables-SEÑ”, que amplía el concepto tradicional de alimentación saludable y lo vincula directamente con el estilo de vida, el entorno social y los factores emocionales. La profesora Griselda Herrero ha formado parte del proceso científico del artículo en el que participan investigadores de diversas instituciones como Emma Ruiz Moreno, Ángela Hernández Ruiz, Marian Margarita Araujo Yaselli, Esther M. González Gil, Iris Iglesia Altaba, Lucas Jurado Fasoli, María L. Miguel Berges, Paula Rodríguez Alonso, María Lourdes Samaniego Vaesken e Iñaki Milton Laskibar.
Objeto de la investigación
La publicación parte de un diagnóstico claro de la situación actual. En Europa, una proporción relevante de las muertes prematuras está relacionada con dietas de baja calidad nutricional y, en España, más del 53 % de la población adulta presenta exceso de peso. Estos datos reflejan que las estrategias basadas exclusivamente en recomendar determinados alimentos o nutrientes han resultado insuficientes para revertir la tendencia. Según explica la profesora Herrero, la alimentación no puede entenderse únicamente como una suma de elecciones individuales, sino como un fenómeno complejo influido por multitud de factores, entre los que se encuentran la organización del tiempo, el contexto laboral, el entorno familiar, la disponibilidad de alimentos y el nivel de conocimientos y las habilidades culinarias.
Desde esta realidad, el equipo investigador se plantea una pregunta de fondo: ¿por qué, a pesar de la existencia de guías nutricionales y recomendaciones oficiales, persisten los malos hábitos alimentarios? La respuesta no se encuentra únicamente en lo que comemos, sino en cómo, dónde, con quién y en qué contexto lo hacemos. La profesora Griselda Herrero explica que durante años la educación alimentaria se ha centrado casi exclusivamente en alimentos, nutrientes y cantidades, dejando en un segundo plano factores determinantes como el entorno social, la organización de la compra, las técnicas culinarias, el descanso o la salud mental. Precisamente ahí es donde este trabajo introduce un cambio de paradigma.
Alfabetización alimentaria
La propuesta del grupo de expertos se materializa en la denominada “Casa de los Hábitos Saludables-SEÑ”, una guía visual y conceptual que entiende la alimentación como un fenómeno complejo y multidimensional. No se trata de una pirámide ni de un plato saludable al uso, sino de una estructura simbólica que integra todos los elementos que sostienen un estilo de vida saludable. La alimentación deja de ser un acto aislado para convertirse en una práctica diaria influida por el conocimiento, las habilidades, el entorno y la cultura alimentaria.
Según explica la profesora Herrero, uno de los aspectos centrales del trabajo es la reivindicación de la alfabetización alimentaria, un concepto que engloba los conocimientos, habilidades y comportamientos necesarios para planificar, seleccionar, preparar y consumir alimentos de forma saludable y sostenible. La falta de estas competencias es una de las razones por las que los carros de la compra se llenan cada vez más de productos ultraprocesados, ricos en grasas saturadas, azúcares y sal, pobres en fibra y micronutrientes. A ello se suma un entorno social que no siempre favorece elecciones adecuadas y que, en muchos casos, normaliza patrones alimentarios desequilibrados.
La guía propone, por tanto, una mirada amplia que comienza incluso antes de sentarse a la mesa. La forma de planificar la compra, la elección de productos de temporada y proximidad, la lectura del etiquetado o la organización de la despensa y el frigorífico se convierten en piezas clave del engranaje de la salud. El estudio subraya que pequeñas decisiones cotidianas, como ir a comprar con una lista o evitar hacerlo con mucha hambre o cansancio, pueden tener un impacto directo en la calidad de la dieta y en la reducción del desperdicio alimentario.
Infografía sobre la Casa del Bienestar. Consulta en Casadeloshabitossaludables.es
Seguridad e higiene alimentaria
La seguridad e higiene alimentaria ocupan también un lugar destacado en la propuesta. El trabajo recuerda que una correcta manipulación de los alimentos, el respeto de la cadena de frío o la adecuada limpieza de utensilios y superficies no solo previenen intoxicaciones, sino que forman parte de una cultura alimentaria responsable. En este sentido, la guía no se limita a recomendar qué alimentos elegir, sino que ofrece pautas claras sobre cómo conservarlos, descongelarlos y prepararlos de forma segura.
Técnicas culinarias y el entorno
En la cocina, la investigación pone el acento en la importancia de las técnicas culinarias. Cocinar no es un mero trámite, sino una oportunidad para cuidar la salud. Priorizar métodos como el horneado, el vapor o la plancha, reducir las frituras y aprovechar el aceite de oliva virgen extra como grasa de elección son decisiones que, mantenidas en el tiempo, contribuyen a la prevención de enfermedades crónicas. Al mismo tiempo, el estudio reivindica la recuperación de recetas tradicionales y el valor de la cocina casera como espacio de transmisión cultural y de educación nutricional.
Otro de los pilares de la “Casa de los Hábitos Saludables” es el entorno en el que se come. Comer con prisas, frente a una pantalla o en un ambiente estresante altera la percepción de hambre y saciedad y favorece la sobreingesta. La guía invita a recuperar el acto de comer como un momento consciente, tranquilo y, siempre que sea posible, compartido. Adaptar las raciones, elegir adecuadamente la vajilla o prestar atención a las señales del propio cuerpo son gestos sencillos que ayudan a mejorar la relación con la comida.
Actividad física, descanso y salud mental
La investigación no se detiene en la alimentación. La actividad física, el sedentarismo, el descanso y la salud mental se integran como elementos inseparables del bienestar. El artículo recoge las recomendaciones más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y recuerda que el movimiento regular, un sueño reparador y una adecuada gestión del estrés influyen tanto en la salud física como en la emocional. De hecho, el trabajo pone de relieve la relación bidireccional entre alimentación y estado de ánimo, señalando que una dieta de baja calidad nutricional puede afectar negativamente al bienestar psicológico, del mismo modo que el estrés o la falta de descanso influyen en las elecciones alimentarias.
Especial atención recibe también la alimentación fuera del hogar y el creciente recurso a la comida a domicilio. El estudio advierte de que este tipo de consumo suele asociarse a una menor calidad nutricional, por lo que se recomienda moderar su frecuencia y fomentar una elección consciente y flexible, sin caer en restricciones ni prohibiciones, pero manteniendo criterios de salud.

Nutricionista fomentando una alimentación sana.
El método Delphi
Desde el punto de vista científico, el trabajo destaca por haber sido elaborado mediante el método Delphi, una técnica de consenso que ha permitido integrar la experiencia de profesionales con perfiles diversos y procedentes de distintas zonas del país. Gracias a este método, la guía no responde a una única corriente teórica, sino que refleja un acuerdo colectivo basado en la evidencia científica y la práctica profesional, lo que refuerza su credibilidad y utilidad para la población general. Este enfoque refuerza la solidez de la propuesta y su aplicabilidad en contextos reales. Al mismo tiempo, los autores reconocen las limitaciones inherentes a cualquier guía generalista y subrayan la necesidad de acompañar estas herramientas de políticas públicas, programas educativos y estrategias de comunicación que faciliten cambios sostenidos en los hábitos de la población.
El artículo completo puede consultarse en la base de datos PubMed, y la guía cuenta con un espacio divulgativo e interactivo propio en la web Casa de los Hábitos Saludables, donde se acercan estos contenidos científicos a un lenguaje accesible para toda la sociedad.
En un momento en el que la alimentación se debate entre modas, mensajes contradictorios y soluciones simplistas, trabajos como este recuerdan que la salud se construye día a día, a través de decisiones cotidianas, informadas y sostenibles. Y que comprender la alimentación en toda su complejidad es, quizá, uno de los pasos más importantes para mejorar la calidad de vida de la población.
