
Manuel Varo en una carrera de montaña.
12 de mayo de 2026. El alumno del Máster en Formación del Profesorado de la Universidad Isabel I, Manuel Varo Martí, participó en el Campeonato de España Universitario de Carreras de Montaña 2026 mientras compagina estudios, trabajo, familia y competición. En esta entrevista repasa su experiencia deportiva y explica por qué la flexibilidad de la Universidad Isabel I ha sido decisiva en esta nueva etapa.
Representar a la Universidad Isabel I en una competición nacional, dirigir su propio negocio en el ámbito deportivo, entrenar para carreras de montaña, estudiar un máster habilitante y conciliar la vida familiar. Manuel Varo vive una etapa de máxima exigencia personal y profesional.
Natural de Antequera, este deportista andaluz participó recientemente en el Campeonato de España Universitario de Carreras de Montaña 2026, celebrado en Cerro Muriano (Córdoba), donde defendió la camiseta de la Universidad Isabel I. Aunque una indisposición física le obligó a retirarse, la experiencia le sirvió para reafirmar valores como la constancia, la responsabilidad y la capacidad de adaptación.
En esta conversación, Manuel Varo analiza lo aprendido en la competición, su trayectoria deportiva y, especialmente, el papel que está desempeñando la Universidad Isabel I en su desarrollo profesional.
Para mí ya fue un premio estar en esa línea de salida
Has competido en el Campeonato de España Universitario de Carreras de Montaña. ¿Qué significó para ti poder estar en la salida representando a la Universidad Isabel I?
Para mí fue una gran oportunidad y una experiencia muy importante. Sobre todo porque la universidad confió en mí para estar en una prueba de este nivel, con deportistas muy preparados y en una carrera que ya sabíamos que iba a ser de mucha dureza y exigencia. No es una prueba cualquiera, es un Campeonato de España universitario, y eso ya le da un valor especial.
Además, cuando representas a una universidad no corres solo por ti. Sientes que también llevas detrás a una institución que ha apostado por ti, y eso genera orgullo, responsabilidad e ilusión. Para mí, sinceramente, ya fue un premio poder estar en esa línea de salida.

Manuel Varo en la salida de la carrera, a la derecha con una camiseta blanca de la Universidad Isabel I.
No es solo correr: necesitas técnica, fuerza y cabeza
¿Cómo fue la carrera y qué exigencia tenía?
Era una prueba bastante completa y muy dura. El recorrido tenía unos 20 kilómetros con alrededor de 900 metros de desnivel positivo y negativo. Eso significa que no solo tienes que subir mucho, sino también bajar fuerte, y muchas veces la bajada castiga incluso más que la subida.
La gente desde fuera piensa que es salir a correr por la montaña, pero no tiene nada que ver con correr en llano o en una pista. En montaña cada paso cuenta. Tienes zonas de piedras, raíces, barro, terreno irregular… y cualquier error te puede penalizar mucho.
Además, esta carrera tenía una particularidad: no era una distancia larguísima, pero sí muy rápida. Se iba a ritmos altos y exigía estar muy fino físicamente. Necesitas fondo cardiopulmonar, fuerza muscular, técnica y también cabeza para gestionar esfuerzos.

Primeros pasos de la carrera en la salida.
El terreno estaba complicado por la lluvia
Sí, la noche anterior había llovido bastante y el terreno estaba resbaladizo. En este tipo de carreras eso influye muchísimo. Nosotros llevamos zapatillas específicas de montaña, con más taco, para agarrar mejor. Aun así, había zonas técnicas donde había que ir muy concentrado. Curiosamente, creo que incluso nos vino mejor que estuviera húmedo que completamente seco, porque en algunas pendientes el terreno seco habría sido todavía más complicado.
En el kilómetro siete ya noté que el cuerpo no respondía
Finalmente tuviste que retirarte. ¿Cómo viviste ese momento?
La noche anterior ya no me encontraba demasiado bien. No estaba fino, pero una oportunidad así no la quería dejar pasar. Pensé que al día siguiente quizá me levantaría mejor o que, una vez en carrera, el cuerpo reaccionaría.
Salí con esa idea: intentarlo y ver hasta dónde podía llegar. Pero sobre el kilómetro siete ya empecé a notar claramente que el cuerpo no respondía como tenía que responder. No tenía energía, no tenía sensaciones buenas y veía que no podía rendir al nivel necesario para una prueba así.
Ahí se te pasa por la cabeza seguir más despacio, terminar como sea, pelearlo… porque el deportista siempre quiere continuar. Pero también tienes que ser inteligente y escucharte.

Manuel Varo en un entrenamiento.
¿Fue una decisión difícil?
Muchísimo. Me costó bastante retirarme. Sentía incluso que podía defraudarme a mí mismo o no estar a la altura de la confianza que había depositado la universidad en mí. Pero también tenía que valorar otras cosas.
Soy padre de familia, tengo dos niñas y me estaban esperando en meta. Tengo responsabilidades personales y familiares. Si sigues cuando no debes y te lesionas o empeoras físicamente, luego las consecuencias van más allá de una carrera. Al final puse todo en la balanza y entendí que lo más sensato era parar.

Manuel Varo con su familia.
La fortaleza mental también consiste en saber escucharse
En deportes de resistencia siempre se habla de sufrimiento. ¿Qué aprendizaje sacas de una retirada?
Al principio puede parecer una derrota, claro. Nadie quiere abandonar. Pero luego entiendes que esto también forma parte del deporte. La fortaleza mental no es solo aguantar o sufrir; también es saber tomar decisiones correctas cuando toca.
A mí me gusta competir, me gusta exigirme y sufrir deportivamente, pero me gusta hacerlo estando bien, pudiendo dar mi máximo. Si estás enfermo o físicamente limitado y no puedes rendir, deja de tener sentido empeñarte por orgullo.
Además, esto lo hacemos porque nos encanta. No es una cuestión de vida o muerte. Habrá más carreras, más oportunidades y más días para intentarlo.
¿Qué le dirías a otros deportistas que atraviesan un abandono o una lesión?
Que el tiempo todo lo cura y que casi todo tiene solución. Lo importante es analizar qué ha pasado, por qué ha ocurrido y cómo puedes mejorar para volver más fuerte. Muchas veces creemos que algo es definitivo y no lo es. Forma parte del camino.
He practicado triatlón, atletismo y mountain bike, pero la montaña me da libertad
¿Cuál ha sido tu trayectoria deportiva hasta llegar aquí?
Siempre me han apasionado los deportes individuales. He practicado triatlón, mountain bike, atletismo en diferentes distancias… Durante bastante tiempo estuve más centrado en el triatlón de larga distancia, que es una disciplina exigente y muy bonita.
Con el paso del tiempo, siendo padre y teniendo menos disponibilidad horaria, vi que el trail running podía ser una gran opción. Me gustaba la montaña, podía centrarme en una sola disciplina y era algo más compatible con mi realidad actual.
¿Qué te atrae especialmente de las carreras de montaña?
Sobre todo la sensación de libertad. Estar en un espacio natural, correr por montaña, desconectar, compartir entrenamientos con gente que también disfruta de eso… Es un deporte muy especial.
Además, tiene un calendario muy amplio. Puedes competir prácticamente durante todo el año y conocer muchos lugares cercanos. En mi caso, siendo de Antequera, puedo moverme por Andalucía y competir relativamente cerca de casa, y eso también se agradece muchísimo.
Si el máster no hubiese sido 100% online, no habría podido hacerlo
Eres alumno del Máster en Formación del Profesorado de la Universidad Isabel I. ¿Por qué decidiste dar ese paso?
Yo terminé la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte hace unos diez años. Cuando acabé, por necesidad, me puse directamente a trabajar. En ese momento no tenía en mente seguir estudiando porque necesitaba incorporarme al mercado laboral.
Con el tiempo monté mi propio negocio dentro del ámbito deportivo y ahora, por circunstancias personales y profesionales, vi también otra salida laboral interesante a través de la docencia. Sentí que era el momento de abrir nuevas puertas y decidí hacer el máster.
¿Qué papel ha jugado el modelo online de la Universidad Isabel I?
Totalmente decisivo. Sinceramente, si el máster no hubiese sido 100% online, no habría podido hacerlo. Lo tengo clarísimo.
Mi día a día está lleno de obligaciones: trabajo, entrenamientos, familia… Necesitaba una formación seria, oficial y de calidad, pero que me permitiera organizarme. Y eso lo encontré aquí.
El hecho de tener toda la documentación disponible, las clases online, materiales visuales, recursos en la plataforma y poder conectarme cuando realmente puedo hacerlo, para mí ha sido fundamental. Me ha permitido estudiar sin tener que renunciar al resto de parcelas de mi vida.
Lo recomendaría a cualquiera que esté en una situación como la mía
¿Recomendarías esta modalidad a otros profesionales?
Sí, al cien por cien. Especialmente a personas que, como yo, ya están trabajando, tienen responsabilidades familiares o llevan años fuera del sistema universitario y necesitan reciclarse o buscar nuevas oportunidades.
Muchas veces hay gente que quiere seguir formándose, pero piensa que ya no puede por horarios, por distancia o por cargas personales. En mi caso, la Universidad Isabel I me ha demostrado que sí se puede.
Poder elegir evaluación final me ha ayudado mucho
¿Cómo ha sido tu experiencia académica dentro del máster?
Muy buena. Una cosa que valoro mucho es la flexibilidad que ofrece. Por ejemplo, poder escoger entre evaluación continua o evaluación final.
Yo me decanté por la evaluación final porque, sinceramente, no dispongo de tiempo para estar realizando trabajos continuamente. Para alguien con una agenda como la mía, esa posibilidad es una ayuda enorme.
Eso demuestra que se piensa en perfiles muy distintos de estudiante y no solo en el alumno tradicional que puede dedicar todo su tiempo a estudiar.
Las prácticas han sido muy productivas
También has realizado prácticas docentes. ¿Cómo lo has vivido?
Muy bien. No tuve ningún problema para elegir un centro cercano a mi zona, lo cual también facilita muchísimo las cosas. Se tramitaron los documentos necesarios y todo fue bastante ágil.
He realizado las prácticas en un instituto, con alumnado desde cuarto de ESO hasta segundo de Bachillerato, y la experiencia ha sido muy productiva.
Lo mejor ha sido que me han permitido participar de lleno en las clases. No he estado como mero observador, sino implicado en la dinámica diaria, y eso es lo que realmente te hace aprender y confirmar si te gusta enseñar.
Quiero compatibilizar docencia, negocio y deporte
¿Cómo imaginas tu futuro cuando termines el máster?
Me gustaría compatibilizar varias cosas. Seguir vinculado al deporte, mantener mi negocio y poder trabajar también como profesor.
No descarto oposiciones, pero al estar asentado donde vivo también me gustaría intentar entrar en algún centro privado de la zona. En definitiva, construir una vida profesional equilibrada entre lo que me apasiona y lo que he ido construyendo estos años.
Estoy en un momento intenso y de cambio
Si tuvieras que definir esta etapa de tu vida en una frase, ¿cuál sería?
Diría que estoy en un momento intenso y de cambio. Intenso porque llevo muchas cosas a la vez y cambio porque estoy abriendo nuevas etapas personales y profesionales.
La historia de Manuel Varo refleja el perfil de muchos estudiantes actuales: profesionales en activo que buscan seguir creciendo sin renunciar a su vida laboral y familiar. En su caso, la Universidad Isabel I se ha convertido en la herramienta que le permite seguir avanzando mientras continúa corriendo, enseñando y construyendo futuro.