
El profesor Martín González y Santiago.
26 de diciembre de 2025. Durante décadas, jueces, forenses y psicólogos han trabajado con una herramienta tan habitual como controvertida: la llamada autopsia psicológica. Un término que, según defiende ahora el profesor del Grado en Ciencias de la Seguridad, Martín González y Santiago, “nació con buena intención, pero arrastra un error conceptual que hoy ya no podemos seguir ignorando”.
En un artículo publicado recientemente en el digital Delta 13 News, el profesor plantea una revolución terminológica y metodológica que busca corregir ese error histórico y adaptar la investigación forense a las exigencias jurídicas del siglo XXI. Su propuesta se orienta hacia la posibilidad de abandonar definitivamente la expresión autopsia psicológica y sustituirla por un concepto más preciso, riguroso y jurídicamente admisible: la Psicosección Retrospectiva Forense (PRF). “No se trata de cambiar una etiqueta, sino de corregir una incoherencia que afecta a la credibilidad científica y judicial de todo el procedimiento”, subraya González y Santiago en el texto.
Un término mal construido que ha pasado factura
El problema, explica el autor, empieza en la propia palabra autopsia. En medicina legal, el examen de un cadáver se denomina necropsia, mientras que autopsia se refería históricamente a la observación clínica de una persona viva. Trasladar ese término al ámbito psicológico y criminológico, y hacerlo además sobre una persona fallecida, genera una metáfora construida sobre un error previo. “Cuando importamos un concepto incorrecto desde la medicina legal y lo aplicamos a la psicología forense, el resultado es una distorsión semántica que acaba teniendo consecuencias prácticas”, advierte el profesor. Entre ellas, informes periciales cuestionados, recelos institucionales y, en algunos casos, dificultades reales para que estos dictámenes sean aceptados en sede judicial.
El artículo recuerda que esta confusión no es solo teórica. En la práctica, la autopsia psicológica ha llegado a aplicarse incluso a personas vivas, por ejemplo en evaluaciones de riesgo suicida, algo que el autor califica sin rodeos como “un oxímoron que desacredita el método”.
Reconstruir, no “autopsiar” la mente
Frente a este panorama, el profesor González y Santiago propone un cambio de enfoque. La Psicosección Retrospectiva se define como un procedimiento de reconstrucción sistemática del estado psicológico, conductual y biográfico de una persona, generalmente fallecida, a partir de múltiples fuentes de información.
En su aplicación pericial, la Psicosección Retrospectiva Forense (PRF) se concibe como una herramienta complementaria, aunque nunca sustitutiva, de la necropsia física. “La necropsia analiza el cuerpo y la PRF reconstruye el contexto psicológico y criminológico”, argumenta. Ambos conceptos representan planos distintos, pero necesariamente conectados. “La PRF está diseñada para que jueces, fiscales y médicos forenses sepan exactamente qué están pidiendo y qué pueden esperar del dictamen”, señala González y Santiago.
Esa claridad conceptual, sostiene, es clave para garantizar seguridad jurídica, especialmente en casos de muertes equívocas, donde no está claro si se trata de un suicidio, un homicidio o un accidente.
Muertes ambiguas, suicidios y violencia extrema
Como recoge la reflexión del profesor de la Universidad Isabel I, los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ponen de relieve que las muertes por suicidio han aumentado casi un 20 % en la última década. A ello se suman fenómenos especialmente complejos desde el punto de vista forense, como los feminicidios seguidos del suicidio del agresor, que representan una realidad presente tanto en España como en América Latina.
En estos escenarios, la PRF permite reconstruir trayectorias vitales, dinámicas de control, comunicaciones digitales, antecedentes de violencia o indicadores de riesgo que ayudan a entender qué ocurrió realmente. “Sin una metodología estructurada y multifuente, la justicia se mueve en el terreno de la intuición”, advierte el profesor. “La PRF introduce orden, trazabilidad y límites claros”, subraya el docente.
Del laboratorio académico al juzgado
Uno de los puntos fuertes de la propuesta es su vocación operativa. La PRF no se plantea como una teoría académica más, sino como un protocolo estandarizable, auditable y compatible con el lenguaje jurídico.
El modelo propuesto por el profesor González y Santiago incluye entrevistas estructuradas, triangulación de fuentes, uso de marcos teóricos validados y dictámenes expresados en términos probabilísticos, no categóricos. Todo ello pensado para superar una de las grandes críticas históricas a la autopsia psicológica: su falta de replicabilidad. “Un informe pericial no puede depender solo del criterio subjetivo del evaluador. Tiene que poder ser revisado, contrastado y entendido por terceros”, insiste González y Santiago.
Además, la PRF abre la puerta a integrar evidencias contemporáneas como registros digitales, comunicaciones en redes sociales o datos procedentes de dispositivos electrónicos, un aspecto cada vez más presente en investigaciones penales.
Una herramienta con impacto preventivo
Más allá de los tribunales, el artículo subraya el potencial preventivo de la Psicosección Retrospectiva Forense. Al identificar patrones de riesgo y dinámicas recurrentes, la metodología puede alimentar políticas públicas de prevención del suicidio y de la violencia interpersonal.
En este sentido, el autor vincula la PRF con estrategias ya en marcha en España, como los planes de salud mental o la línea 024 de atención a la conducta suicida, y defiende que “la prevención basada en evidencia empieza por comprender bien los casos que ya han ocurrido”.
Un cambio que interpela a las instituciones
Su reflexión está dirigida a colectivos que trabajan o reflexionan sobre las medidas como "las universidades y los centros de formación superior especializados en seguridad, porque desempeñan un papel clave en la promoción de información veraz, pensamiento crítico y formación jurídicamente sólida. Su contribución resulta esencial para reforzar la profesionalización real del sector y la protección del interés general", matizó el profesor. “La psicosección retrospectiva forense no pretende invadir competencias, sino ordenarlas”, concluye González y Santiago. “Si queremos una justicia más rigurosa, más humana y basada en evidencia, necesitamos herramientas conceptualmente sólidas y adaptadas a nuestro tiempo”.