
El profesor Ricardo Ortega en el programa '120 minutos' de Telemadrid.
7 de agosto de 2026. El profesor del Grado en Criminología de la Universidad Isabel I y experto forense, Ricardo Ortega Ruiz, ha intervenido en el programa 120 Minutos, de Telemadrid, para explicar los procedimientos científicos empleados para estimar la edad de los jóvenes llegados a Ceuta y Melilla sin documentación en los recientes episodios migratorios. También ha analizado el proceso de identificación de las personas fallecidas cuyos cuerpos permanecen en la ciudad autónoma.
Durante la entrevista, el profesor Ortega señaló que la estimación forense de la edad se basa en el principio de maduración biológica. El desarrollo de los huesos y los dientes sigue una evolución relacionada con la edad, por lo que su análisis permite establecer un intervalo aproximado. “Conforme nos hacemos mayores, aparecen los dientes y se forman, crecen y fusionan huesos hasta alcanzar su aspecto definitivo”, explicó el profesor. Por este motivo, la radiología desempeña un papel relevante, especialmente en el estudio de la muñeca y de la zona distal del cúbito y el radio, situada en el extremo del antebrazo.
Radiografías y estudio de la dentición
Las imágenes radiológicas permiten observar el grado de formación y fusión de los huesos. Esta información se combina con el estudio de la dentición, que tiene en cuenta aspectos como la presencia de dientes de leche y piezas definitivas, su alternancia y su grado de desarrollo. ”La importancia está en analizar la dentición del individuo y su grado de madurez ósea”, resumió Ricardo Ortega. El científico forense destacó que ambas pruebas se complementan para establecer una horquilla de edad, ya que el desarrollo biológico no se produce de manera idéntica en todas las personas.

Radiografía de la mandíbula de un adolescente menor de edad.
El profesor de la Universidad Isabel I advirtió de que estas técnicas no permiten fijar una edad cronológica exacta, ya que factores como la alimentación insuficiente, el estrés prolongado o determinadas condiciones de vida pueden retrasar el desarrollo de los huesos y los dientes. “Cuando hacemos un estudio de identificación damos intervalos, porque es posible que los dientes se hayan desarrollado más rápido que los huesos o al contrario”, indicó. En los casos dudosos debe aplicarse el criterio más favorable a la protección del joven, conforme al principio del interés superior del menor.

Radiografía de la muñeca, cúbito y radio de un adolescente.
Aunque la exploración bucal y las pruebas radiológicas pueden realizarse con relativa rapidez, el profesor Ortega explicó que la principal dificultad se encuentra en el elevado número de personas que deben ser examinadas y no en la duración de cada una de ellas.
El ADN de las familias, fundamental para identificar a los fallecidos
La participación de Ortega Ruiz en el programa abordó también la identificación de los cuerpos recuperados tras la crisis migratoria. Según la información difundida por la Guardia Civil, las huellas dactilares y el ADN aportado por las familias pueden ayudar a identificar a 29 de los 80 cadáveres que se encontraban inicialmente bajo custodia en Ceuta. Estas cifras pueden variar a medida que avanzan las investigaciones.
Ricardo Ortega explicó que el proceso requiere trabajar en dos direcciones. Por una parte, los especialistas obtienen muestras biológicas de los cadáveres. Por otra, necesitan contar con material genético de familiares que permita realizar el correspondiente cotejo.
“Obtener una muestra del cuerpo es relativamente sencillo, pero necesitamos compararla con la de algún familiar para poder establecer una identificación”, señaló. Para ello, es necesario que las familias denuncien la desaparición, faciliten toda la información disponible y cedan voluntariamente una muestra de ADN. El material genético se contrasta posteriormente con los perfiles obtenidos de los cuerpos. El resultado puede confirmar si la persona buscada se encuentra entre los fallecidos o si continúa desaparecida.