Ricardo Ortega durante la entrevista en el programa Mañaneros 360 de TVE

Ricardo Ortega durante la entrevista en el programa Mañaneros 360 de TVE. Fuente: Captura del video del programa.

22 de enero de 2026. El profesor del Grado en Criminología de la Universidad Isabel I y experto en patología forense, Ricardo Ortega Ruiz, fue uno de los especialistas invitados este martes al programa Mañaneros 360 de TVE, donde analizó el proceso de recuperación e identificación de los cuerpos tras el accidente ferroviario de Adamuz, una de las mayores tragedias recientes en Andalucía.

Durante su intervención, el profesor Ortega explicó que el trabajo forense se articula desde el primer momento con un objetivo prioritario, el de ofrecer certezas a las familias por una doble vía, científica y humana. “Lo que se va a buscar es dar información a los familiares”, señaló, subrayando que la identificación es clave para cerrar un proceso marcado por la incertidumbre y el dolor.

Pruebas de ADN y complementarias

El experto detalló que el ADN es la principal herramienta de identificación, mediante la extracción de muestras tanto de las víctimas como de los familiares que han presentado denuncia por desaparición. “Se cotejan los datos y se da este tipo de información”, explicó, destacando la importancia de que los allegados formalicen las denuncias para agilizar los trámites.

Junto al ADN, Ricardo Ortega recordó que existen técnicas complementarias, como los estudios odontológicos y las huellas dactilares. “Incluso podemos recurrir a la dentición más allá de las muestras de dientes”, indicó, precisando que cuando el tejido blando no está en buenas condiciones, las muestras pueden obtenerse “del hueso o de la pulpa dentaria”. En este sentido, subrayó que los estudios dentales permiten identificar a una persona “siempre y cuando tengamos algo con lo que comparar”.

El profesor experto en patología forense incidió en que el ADN resulta imprescindible en el caso de menores, ya que muchos niños no tienen huellas dactilares registradas en bases de datos oficiales. “Son niños a los que el ADN hace imprescindible la investigación”, afirmó.

Sobre los plazos, el profesor Ortega Ruiz explicó que el tiempo necesario para la identificación depende de múltiples factores, como el estado del cuerpo o si puede asignarse de forma clara a una persona concreta. “Si el cuerpo está completo y no ha sufrido daños adicionales, todo eso lo va a acelerar”, señaló, añadiendo que se trata de “pruebas relativamente rápidas” y que no deberían prolongarse más de lo necesario.

Momento de la entrevista con Ricardo Ortega

Momento de la entrevista con Ricardo Ortega. Fuente: Captura del video del programa.

Profesionales altamente cualificados

El experto quiso transmitir un mensaje de tranquilidad a las familias, asegurando que el proceso está en manos de profesionales altamente cualificados. “Están en las mejores manos y hay diversas técnicas que les van a permitir volver con su familia perfectamente identificada”, afirmó.

En cuanto a los medios desplegados, Ricardo Ortega recordó que 27 forenses están trabajando en la identificación, reforzados posteriormente con otros 11 profesionales, y explicó que ningún instituto está dimensionado para afrontar en solitario una catástrofe de esta magnitud. “Las grandes catástrofes son ocasionales. Para el día a día hay personal suficiente, pero cuando ocurre algo así se recurre a otros centros para poder manejar este volumen de trabajo”, explicó.

Plato general del programa con Ricardo Ortega

Plato general del programa con Ricardo Ortega. Fuente: Captura del video del programa.

Finalmente, el profesor puso el foco en una dimensión menos visible de la tragedia: el impacto psicológico en los propios equipos forenses. “No es lo mismo trabajar en un laboratorio que acudir al lugar del siniestro”, señaló, destacando la presión emocional de intervenir en escenarios donde “hay víctimas que siguen vivas cerca” y donde el entorno de trabajo es completamente ajeno al habitual.

La intervención de Ricardo Ortega aportó contexto técnico y humano a un proceso especialmente sensible, en un momento en el que la identificación de las víctimas sigue siendo una de las principales preocupaciones de las familias afectadas por el accidente de Adamuz.