Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales Universidad Isabel I
Mié, 22/06/2022 - 12:02

aportes de la neurociencia al aprendizaje

Una de las disciplinas que está generando un incipiente interés, entre la sociedad, es la neurociencia aplicada en entornos de enseñanza-aprendizaje. Esto se debe especialmente a que el funcionamiento del cerebro suscita numerosas incógnitas, asociadas a la complejidad que entraña su estudio. De esta manera en los últimos años, la neuroeducación, neurodidáctica o neurociencia educativa ha cobrado protagonismo entre la academia. En este sentido, la asociación entre neurociencia y educación es un nuevo desafío para la ciencia que requerirá de tiempo y esfuerzo con el firme objetivo de afianzar los descubrimientos derivados de la investigación y su posterior aplicación en el contexto educativo (formal o informal). Haciéndonos eco de la importancia de esta disciplina, desde la Universidad Isabel I, se ha diseñado el Máster en Neurociencia y Educación. Y es que, a pesar de que son muchos los interrogantes asociados al neurodesarrollo, neurociencia y aprendizaje, actualmente, se presentan como una fórmula indisoluble, y como un reto para la profesión docente.

¿Cómo influye la neurociencia en el aprendizaje?

Gracias a los avances experimentados en neurociencia, didáctica y psicología, cada vez son más los estudios que se dirigen a esclarecer los efectos que tienen las intervenciones basadas en los principios de la neuroeducación, y en cuáles son los procesos intervinientes para generar aprendizajes significativos. En suma, cada vez se conoce un poco más sobre los mecanismos que interfieren en los procesos de adaptación a diferentes cambios así como el afrontamiento de nuevos restos de diferentes índoles. A tenor de lo expuesto hasta el momento, cabe destacar algunos de los resultados obtenidos en diferentes investigaciones, relacionados directamente con los aportes de la neurociencia al aprendizaje.

Actividad física.

Se encuentran relaciones positivas entre la aptitud aeróbica y la función y control ejecutivos. Además, los estudios indican que la práctica de la actividad contribuye a la mejora de la respuesta a estímulos de atención y memoria de trabajo, así como que aumenta los niveles de concentración y atención del aprendizaje cognitivo.

Alimentación integral.

Una adecuada alimentación va a influir postiivamente en el desarrollo físico, cognitivo y personal desde el momento de su concepción. Algunos estudios apuntan al estrecho vínculo entre aprendizaje, neurociencia y nutrición. 

Descanso.

Mientras que el sueño “después del aprendizaje” es un proceso esencial, en el que el cerebro — entre otras cosas — fija conceptos y nuevos procedimientos aprendidos; el sueño “antes del aprendizaje” contribuye a generar nuevos recuerdos.

Gestión del Estrés.

El cerebro, en ocasiones, responde mejor ante situaciones de cierta exigencia o tensión. La activación de la amígdala o la segregación de adrenalina y glucocorticoides puede favorecer el aprendizaje.

Tratamiento educativo de la lectura.

La comprensión del funcionamiento del cerebro arroja resultados alentadores sobre cuáles pueden ser las estrategias y metodologías más adecuadas para enseñar a leer, así como para tratar y prevenir la aparición de dificultades derivadas de la lectura y su aprendizaje. La neurociencia arroja argumentos sólidos sobre la función y el desarrollo del cerebro en el proceso lector.

Aprendizaje emocional.

La relación de las emociones en el aprendizaje, según la neurociencia, es indispensable. Las emociones forman parte de la vida de las personas e inciden en generar curiosidad y en mantener activos los sistemas de atención y memoria que intervienen en el aprendizaje. Así lo asegura el doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford, Francisco Mora. Según este autor, “solo se puede ser verdaderamente aprendido aquello que te dice algo. Aquello que llama la atención y genera emoción. Aquello que es diferente y sobresale de la monotonía”. Aquí se encuentra la importancia de los procesos de la emoción y motivación en contextos de enseñanza-aprendizaje.

Cuestionamientos.

Formular interrogantes que reten la curiosidad del estudiante pueden ayudar a llamar su atención y convertirlo en un “investigador”, aspecto que favorece su autonomía e incrementa su autoestima.

Recuerdos.

Recurrir con frecuencia al recuerdo de lo que se ha aprendido puede favorecer el aprendizaje, ya que se activan parcialmente los mecanismos empleados para adquirir los conocimientos en la primera ocasión.

Memoria de trabajo.

Este tipo de memoria es la que se emplea, entre otras, en el pensamiento racional de toma de decisiones o para planificar el futuro. Trabajarla aumenta la actividad en las zonas frontal y parietal y mejora la «conectividad» de los dos hemisferios cerebrales.

Inmersión temprana.

Someter al cerebro al aprendizaje de cualquier conocimiento nuevo — como un segundo idioma, por ejemplo — en fases tempranas de su desarrollo provoca que las personas tengan, en el futuro, más desarrollada la atención selectiva o la capacidad para conmutar contenidos mentales. 

 

| Mira este Webinar sobre Neurociencia en la Educación 

Añadir nuevo comentario

La Universidad Isabel I tratará la información que nos facilite con el fin de publicar su comentario como respuesta a esta entrada de su blog, así como para mantenerlo informado de nuestra actividad. Más información sobre este tratamiento y sus derechos en nuestra política de privacidad.