Bernardo Peña Herrera Profesor del Grado en Psicología
Vie, 28/05/2021 - 10:30

chico sobre un diván con la mano en la cabeza mientras una psicóloga toma nota

En muchas ocasiones nos vemos enfrascados en situaciones de las cuáles no sabemos cómo salir, qué hacer o cómo tomar la decisión correcta. Tal vez lleves tiempo queriendo tomar una decisión, pero no eres capaz de hacerlo y te hayas  en un impasse. O tal vez te encuentres en la situación en la que pasan días, meses o años sin tomar una decisión: Decidir no decir, la más cobarde de todas las decisiones que podemos tomar.

Es bien cierto para algunos que quien no decide, quien no se compromete, en muchas ocasiones no pierde. Esto es cierto solo en una pequeña parte. Quien hace eso, no solo está prolongando artificialmente una situación que le molesta, sino que la no decisión, impide conseguir nuevas oportunidades, nuevos objetivos, nuevos retos; en definitiva, una nueva vida.

Es cierto que, si bien decidir entraña sus riesgos, no hacerlo -porque no se pueda o no se quiera- también entraña los suyos (y creo que son peores), como el enquistar una condición de vida adversa, por ejemplo. La universalidad de este fenómeno ya nos debería haber convencido.

El objetivo de este artículo es ayudarte con tus decisiones personales, y hacer que puedas salir de una situación de bloqueo victimizante a una situación de logro y crecimiento personal.

Ejercicio personal:

  1. A continuación, quiero que pienses en una situación problemática que tengas actualmente (puede ser relacionada con tu familia, tu pareja, tu trabajo, amigos, formación, deporte…). Piensa en ese problema durante unos segundos, y trata de traer a tu cabeza todos los detalles posibles acerca del mismo.
  2. Hazte estas preguntas:
  3. ¿qué me pasa?
  4. ¿por qué tengo este problema?
  5. ¿desde cuándo tengo este problema?
  6. ¿cómo me está limitando este problema?
  7. ¿qué cosas me impide hacer este problema, que me gustaría hacer?
  8. ¿de quién es la culpa de que yo tenga este problema?

Si analizas estas preguntas, verás que te son bastante familiares. Es la táctica que la mayoría de las personas utilizan para resolver sus problemas. Como puedes darte cuenta, son preguntas orientadas al problema, que te hacen sentir mal, te paralizan y te impiden tomar una decisión. Esto es lo que se conoce en Psicología como el Marco de Culpa.

Ahora, quiero que, mientras sigues pensando en tu problema, respondas a estas preguntas, porque vamos a cambiar el enfoque:

  1. ¿qué quiero?
  2. ¿cuándo lo quiero?
  3. ¿cómo sabré que lo he conseguido?
  4. cuando lo haya conseguido, ¿qué otras cosas mejorarán en mi vida?
  5. ¿qué recursos tengo disponibles para acercarme a lo que quiero?
  6. ¿cómo puedo utilizar estos recursos?
  7. ¿qué puedo empezar a hacer ahora para hacer lo que quiero?

¿Has podido experimentar los cambios emocionales al contestar a uno u otro cuestionario? A este último enfoque, los psicólogos lo denominamos 'Marco de resultados' y está orientado hacia la solución del problema

A continuación, vamos a analizar el porqué de la potencia de estas preguntas y cómo consiguen movilizar todos tus recursos hacia la acción:

  • ¿Qué Quiero? Haciéndote esta pregunta sobre lo que quieres, centras tu pensamiento en una representación específica de hacia dónde quieres ir. Si te preguntas “¿qué me está pasando?” te centras en lo que NO quieres, más que en lo que deseas conseguir.
  • ¿Cómo sabré que lo he conseguido? Una buena pregunta suele resultar más útil que una buena respuesta. Esta pregunta te acerca a qué verás, oirás y sentirás cuando hayas conseguido el propósito que te has fijado. El crear una representación del logro en tu mente te facilitará comprobar en el futuro si estás logrando o no tus objetivos. Con razón a los deportistas, antes de una competición, se les dice que se visualicen en el podio.
  • ¿Cuándo lo quiero? Haciéndote esta pregunta conseguirás elaborar un marco en el tiempo en el que deseas conseguir tus resultados. En la vida, lo que es válido para un momento determinado tal vez no lo sea siempre. Debemos acotar en qué momento quieres aquello que es importante para ti.
  • Cuando lo haya conseguido, ¿qué otras cosas mejorarán en mi vida? Nuestra vida se desarrolla como parte de un sistema. Cualquier cambio que introduzcas en ella repercutirá en otras facetas y dimensiones de ese mismo sistema. Esta pregunta te permite efectuar una comprobación anticipada que te dice cómo puede repercutir el lograr tus propósitos en otras facetas de tu vida y de tu entorno.
  • ¿Qué recursos tengo disponibles para acercarme a lo que quiero? Una vez que conoces qué quieres, que sabes cuándo lo tendrás y las consecuencias que tendrá en tu vida, es el momento de poner en marcha todos los recursos y de movilizarte para convertir los objetivos en realidades.
  • ¿Cómo puedo utilizar mejor estos recursos? Una vez que tienes especificados los recursos de los que dispones, el siguiente paso es saber cómo usarlos y cuándo. Algunos tendrás que usarlos ya, otros más adelante. Tal vez sea la hora de trazarse un plan.
  • ¿Qué puedo empezar a hacer ahora para hacer lo que quiero? Seguro que incluso ahora mismo puedes movilizar ciertos recursos para lograr tu propósito. ¿A qué esperar para conseguirlo?

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