Una persona enviando un mensaje con su teléfono móvil

- ¿Qué valor probatorio tiene un mensaje remitido por WhattsApp?

- Cada vez con mayor frecuencia en los procesos penales se aportan mensajes remitidos por Whattsap u otros servicios de mensajería para probar determinados hechos. Por ejemplo, es frecuente que, en los procesos de violencia de género, la denunciante aporte historial de conversaciones en las que se refieren insultos, amenazas, impago de pensiones, etc.

No existe una regulación específica sobre la materia. La jurisprudencia ha ido esbozando una línea doctrinal para intentar solucionar los problemas prácticos asociados a esta cuestión. 

La doctrina esencial sobre la materia se contiene en la conocida ST nº 300/2015, Sala de lo Penal, de 19 de mayo. El Tribunal Supremo debía resolver el recurso de casación formulado por un condenado por delito de abusos sexuales que había impugnado la validez de una conversación de Tuenti mantenida por la víctima con un amigo. El caso versaba sobre un matrimonio con dos hijas que decidió poner fin a su relación. Con el paso del tiempo una de las hijas, Ana Belén, se quedó residiendo con la madre mientras que la otra hija, Micaela, fue a convivir con el padre. Posteriormente, la madre de las niñas rehizo su vida con otra persona, Luis Francisco, quien empezó a convivir en la casa en la que habitaban la madre y su hija Ana Belén. En el transcurso de dos años, la menor de edad refirió distintos episodios de abuso sexual por parte de Luis Francisco consistentes en tocamientos genitales por encima de la ropa. 

Estos hechos fueron confesados por la menor a distintos amigos antes de ponerlo en conocimiento de una profesora que lo denunció en a la Guardia Civil. El tema clave de la sentencia radica en una de las confesiones de la menor a un amigo a través de la red social Tuenti y que se incorporó al proceso a través de un “pantallazo”.

El Tribunal Supremo estableció las siguientes conclusiones sobre esta prueba electrónica:

• La prueba de una comunicación bidireccional mediante cualquiera de los múltiples sistemas de mensajería instantánea debe ser abordada con todas las cautelas por la posibilidad de manipulación de los archivos digitales mediante los que se materializa ese intercambio de ideas. En efecto, el anonimato y la libre creación de cuentas con una identidad fingida es perfectamente posible lo que podría llevar a aparentar una comunicación en la que un único usuario se relaciona consigo mismo.

• Si cualquiera de las partes impugna la autenticidad de la conversación, cuando se aporta al proceso mediante la impresión de la conversación, se desplaza la carga de la prueba hacia quien pretende aprovechar su idoneidad probatoria.

• Para solventar esta impugnación, la parte a quien le interese hacer valer la conversación aportada como “pantallazo” debe aportar una prueba pericial que identifique tres cuestiones: 1) el verdadero origen de esa comunicación; 2) la identidad de los interlocutores; y 3) la integridad de su contenido.

Entrada publicada el 03/07/2018

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2603-9087

Comentarios

BUENAS TARDES, FERNANDO.
EL VALOR PROBATORIO DE LAS CONVERSACIONES, IMÁGENES, GRABACIONES O AUDIOS, SIN DUDA, MERECE UNA ESPECIAL ATENCIÓN POR LOS INTERESES EN JUEGO.
SE AGRADECE QUE LO COMENTES, EN UN SUPUESTO COMO ES EL DE VIOLENCIA DE GÉNERO, Y LA STS ES MUY CLARA. ME QUEDO CON ESTA FRASE, QUE RESUME UN POCO LA IDEA ESENCIAL A MI ENTENDER: "La prueba de una comunicación bidireccional mediante cualquiera de los múltiples sistemas de mensajería instantánea debe ser abordada con todas las cautelas por la posibilidad de manipulación de los archivos digitales mediante los que se materializa ese intercambio de ideas".
MUY BUENA ENTRADA, GRACIAS!!!

Gracias por el comentario. La verdad es que las nuevas tecnologías están desbordando los límites de las normas que regulan actualmente el proceso penal. Nadie podía pensar hace treinta años la necesaria redfinición a la que nos vemos sometidos en cuanto a la intimidad y la protección de datos de carácter persona. Esperemos que el nuevo Código Procesal Penal aborde estas cuestiones de forma minuciosa y garantista para las partes en el proceso. 

Gracias profesor por abordar una cuestión tan interesante y que merece ser abordada para construir su tratamiento jurídico de modo completo, seguro y justo.
Para ello, su contribución en el blog es oportuna, además de enriquecedora.

Me permito invocar un trabajo de Fernando Gomá Lanzó, publicado en la Revista el Notario del Siglo XXI (febrero de 2018)

Ofrece soluciones a cuestiones complejas y conflictivas, recogiendo conclusiones para superar el debate en temas sensibles como la violación de secretos:

"Si uno de los participantes en una conversación por WhatsApp hace público su contenido, nunca estará incumpliendo el derecho al secreto de las comunicaciones del otro interlocutor".

Como también se pronuncia sobre la delicada cuestión de la intimidad:

"...el hecho de protocolizar notarialmente determinada información no implica revelación o divulgación de la misma. El protocolo es secreto (art. 274 del Reglamento), y solamente tiene una publicidad restringida a personas con derechos adquiridos o con interés legítimo".

Y completa su estudio afirmando que "....en todo caso los mensajes de WhatsApp tienen el valor de documentos privados, y si no es impugnado tiene fuerza probatoria apreciable por los tribunales. Por tanto, es un material apto para ser objeto del acta".

Gracias por el comentario. El verdadero problema que tenemos con el WhattsApp -tan utilizado en la vida diaria- es que los mensajes no quedan registrados en ningún servidor del titular del servicio (Facebook). Solo se almacenan en los teléfonos móviles de cada uno de los usuarios lo que plantea numerosos problemas e interrogantes de cara a acreditar la autenticidad e integridad. En los procesos penales, es relativamente frecuente que las partes soliciten un cotejo de las conversaciones por el LAJ. No obstante, ello no impide que se extienda un acta notarial de constancia donde se reflejen los números desde los que se han remitido los mensajes, así como su contenido. En definitiva, estas cautelas intentan evitar una cuestión que se podría producir en la práctica: la eliminación de los mensajes por uno de los interlocutores con la subsiguiente dificultad para probar que se produjo la conversación entre las partes al no existir posibilidad de que el servidor certifique el contenido íntegro del mensaje.

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