Reinaldo Batista Cordova Director del Máster en Seguridad, Defensa y Liderazgo
Mar, 19/09/2023 - 10:14

Masha AminiMasha Amini. Montaje hecho por jornada.com.

Serie: 'Manual de Defensa y Liderazgo' (II)

Escribir sobre la marcha es un riesgo para cualquier académico. Entretanto, podemos realizar una aportación como reflexión colectiva, es decir, pensar un fenómeno a partir del trabajo de otros autores para construir un raciocinio plausible y fundamentado. Con eso en mente, nos ponemos a observar y pensar sobre los acontecimientos ocurridos en Irán en el período de un año.  Recordemos que el 13 de septiembre de 2022, la joven iraní de la etnia kurda, Mahsa Amini, de 22 años, fue detenida y obligada a participar de clases de reeducación, por (supuestamente) no llevar bien puesto el velo islámico. Derivado de ese hecho violento, la joven falleció el 16 de septiembre. Su muerte desencadenó una serie de revueltas, manifestaciones y rechazos en Irán y en otros muchos países.

La aparente banalidad del hecho que ocasionó la muerte de Amini podría despertar cierta sorpresa en un Estado Democrático de Derecho, porque en la actualidad suelen ser bastante menos radicales con los códigos de vestimenta, si lo comparamos a Estados autoritarios y/o teocráticos.

El caso de Amini generó manifestaciones que no se limitaron a las calles y plazas iraníes, sino que se explayaron por el mundo, llegando a pulpitos en parlamentos, universidades e incluso en el Campeonato Mundial de Ajedrez de 2022. En otras palabras, el clamor por los cambios se difundió en diversas direcciones, haciendo que una situación regional pasase a ocupar las mentes y las acciones de personas muy diferentes, con notables impactos en el escenario geopolítico. Las portadas de los periódicos, los discursos de políticos y las campañas de artistas globales reverberaban la insensatez de la normativa iraní.

La lectura sencilla nos llevaría a creer que se podía tratar de una acción aislada. No obstante, en la coyuntura actual, algunos hechos rápidamente dan la vuelta al mundo, provocando reacciones de anónimos, celebridades y actores globales. La muerte de Amini fue un completo absurdo, partiendo de la prerrogativa de los Derechos Humanos, pero también desvela una serie de cuestiones geopolíticas. Tanto por las manifestaciones de jefes de Estado, como en acciones concretas, cuyo ejemplo más representativo en España podría ser la concesión de la nacionalidad española a Sara Khadem, la jugadora de ajedrez iraní que empezó a disputar sus partidos sin el hiyab.

La Academia se vuelca con el fenómeno

Además de ello, el tema despierta el interés de los académicos que empiezan a publicar sus investigaciones sobre los eventos ocurridos en Irán. La búsqueda en la base de datos Scopus desvela la publicación de 10 investigaciones científicas, con la palabra clave Mahsa Amini; mientras en Web of Science se desvelan 103 resultados. Las perspectivas son bastante diferentes, desde la visión: feminista, la antropológica, la histórica, la política y hasta una investigación en bioquímica (que examina la composición de los gases tóxicos utilizados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Irán durante las manifestaciones). Muchas de las investigaciones fueron publicadas en revistas de alto impacto, lo que evidencia la plausibilidad y relevancia de los trabajos sobre ese tema.

La publicación de Azam Khatam (2023), Mahsa Amini’s killing, state violence,and moral policing in Iran postula que las manifestaciones tuvieron su origen a partir de la muerte de Amini, pero en el fondo, había la intención de sublevarse contra un sistema autoritario, responsable por la opresión de las libertades individuales, y que en esencia son deshumanizantes, de manera especial, dirigidas a las mujeres. Miles de personas fueron encarceladas, juzgadas y condenadas después de septiembre de 2022, sin contar las cerca de 500 personas asesinadas durante las jornadas de manifestaciones y las condenadas a muerte.

La violencia ocasionada a Amini y a su familia por la denominada “policía moral” fue destapada por dos periodistas: Nilufar Hamedi y Elahe Mohammadi. Gracias a su labor, la comunidad iraní y después la mundial, se enteraron de la inmoralidad de la acción ejecutada bajo el mandato de la norma estatal. Los hechos indican que los jóvenes de Irán se vieron reflejados en la chica kurda. Por ello, pasaron a arriesgarse a participar en marchas ilegales, en la cuales, las jóvenes quemaban sus velos como signo de la repulsa a la opresión encabezada por la élite masculina religiosa, que comanda el país desde el suceso de la Revolución Iraní que instauró la teocracia en el territorio a finales de la década de 1970.

Probablemente el eje de esta cuestión no debe ser adscrito a la controversia de llevar o no el velo hiyab o los velos: chador o shayla, etcétera. Otras culturas llevaron y llevan indumentarias que protegen u ocultan parte de la cabeza y el rostro de las personas. La cuestión clave está en el control de los cuerpos, algo que Michel Foucault examinó de manera contundente, abriendo un nuevo campo de investigación; como las llevadas a cabo por Khatam (2023), por Valentine Moghadam (2009; 2023) o Mehr-Afarin Kohan (2022), entre otras.

El control de los cuerpos es una estrategia de poder. Limitar la exposición del pelo, del rostro o de las formas del cuerpo femenino es claramente un intento de moldear el pensamiento de las personas, impidiendo pensar, hablar o vestirse de manera divergente. En 1983, cuando se consolidaba el poder teocrático en Irán, después de controlado el movimiento contrarrevolucionario, se estableció una legislación que pretendía reducir las libertades de las mujeres, empezando por determinar su invisibilidad pública.

La democracia y la religión

Si consideramos las palabras de la socióloga Valentine Moghadam (2023): la república islámica instituyó un radical cambio político y social en Irán. Se trata de una revolución que tuvo apoyo de una fracción significativa de la población, cuyas consecuencias pasaba por limitar los derechos femeninos. En 1979, los postulados revolucionarios, recibieron el soporte popular para la creación de un sistema teocrático. Entretanto, la sociedad es orgánica y los deseos motivadores de aquellas manifestaciones se desvanecieron, hasta el punto de que, en la actualidad, se observa la contestación de aquellos principios.

En una democracia, la voluntad de los ciudadanos debería prevalecer. A pesar de haber elecciones en Irán, los parámetros del sufragio no siguen los mismos criterios que en otros estados. La voluntad de los líderes religiosos sigue siendo el elemento de legalización de las normas redactadas y preservadas por el líder supremo: el sustituto directo de Jomeini.

Al ser un estado teocrático, las normas religiosas prevalecen sobre valores democráticos y constitucionales refrendados en los Derechos Humanos. Por lo tanto, la Sharía tiene un peso predominante en las normativas de Irán.

La libertad de las mujeres no siempre fue respetada, conforme enuncia Salem (2014) ,principalmente, si se considera que las decisiones fueron y son realizadas por grupos de hombres, que crecieron y fueron educados en un contexto de misoginia.

Manifestación por Masha Amini

Manifestación por Masha Amini. Fuente: derstandard.de.

Hace algunas décadas, uno de los más importantes sociólogos de la religión, Peter Berger (1971), vaticinó el declive de las religiones. Según él, las sociedades se volverían cada vez más laicas; vivenciando sus creencias de forma privada e incluso relativista. El investigador trató de rectificar (Berger, 1999), porque los hechos contemporáneos demostraron el vigor de la religión en la vida de las personas en los más diferentes rincones del planeta.

Sin embargo, el uso de la religión como herramienta de opresión en el siglo XXI es anacrónico. Podría considerarse como derivado de ese factor y nos remitiría a la situación de que, para muchos regímenes, y así se evidencia en el iraní: “la ignorancia es la paz”. La religión es usada para controlar a la población, haciendo que reconozcamos todavía la relevancia de las palabras de Michel Foucault (1983) sobre la vigilancia y el dominio.

La muerte de Masha Amini fue un improperio, así como las medidas adoptadas para el mantenimiento del orden. De hecho, sabemos que, a lo largo de la historia de la humanidad, el embalse de las demandas sociales es soportado por una barrera frágil. Llegado el momento, una pequeña ranura puede abrir el boquete que destruiría la presa. La propia Revolución Iraní es ejemplo de ello. No nos cabe dictaminar el fin de la historia de la república islámica en Irán. No obstante, es factible deducir que, internamente, el régimen se ha debilitado en el último año.

Bibliografía

Berger, P. (1971). El dosel sagrado. Buenos Aires: Amorrortu.

Berger, P. L. (Ed.). (1999). The desecularization of the world: Resurgent religion and world politics. Wm. B. Eerdmans Publishing.

Foucault, M. (1983). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Siglo xxi.

Khatam, A. (2023). Mahsa Amini’s killing, state violence, and moral policing in Iran. Human Geography, 0(0). 

Kohan, M.-A. (2022). Politics of the body in the ’woman, life, freedom’ movement in Iran: A commentary. Psychotherapy & Politics International, 20(4), 1-8.

Moghadam, V. (2009). Gender, Politics, and Women's Empowerment. In Handbook of Politics (Handbooks of Sociology and Social Research, pp. 279-303). New York, NY: Springer New York.

Moghadam, V. M. (2023). Gender regimes, polities, and the world-system: Comparing Iran and Tunisia. In Women's Studies International Forum (Vol. 98, p. 102721). Pergamon.

Salem, S. (2014). Feminismo islámico, interseccionalidad y decolonialidad. Tabula rasa, (21), 111-122.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2951-9756

Burgos, España

Añadir nuevo comentario

La Universidad Isabel I tratará la información que nos facilite con el fin de publicar su comentario como respuesta a esta entrada de su blog, así como para mantenerlo informado de nuestra actividad. Más información sobre este tratamiento y sus derechos en nuestra política de privacidad.