José Luis Hernández Davo Profesor del Grado en CAFD
Vie, 16/04/2021 - 10:40

Niños sonriendo con pelota de baloncesto y mancuernas

Serie: 'In Corpore Sano' (II)

Numerosos estudios científicos avalan los beneficios de la práctica de actividad física en la niñez y adolescencia, entre los que se encuentran incrementos en la autoestima y la función cognitiva, así como descensos en los niveles de depresión y ansiedad (1). Junto a esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone la práctica de actividad física como herramienta para conseguir un mejor fitness cardiovascular, cardiometabólico y musculoesquelético en los jóvenes (2). Además, desde un punto de vista deportivo, la práctica continuada de actividad física facilita el desarrollo motriz y mejora las capacidades atléticas.

Pese a los numerosos beneficios que conlleva la práctica de actividad física en edades tempranas, siempre ha existido cierta controversia sobre qué tipo de actividad o qué cualidades físicas (resistencia, fuerza, velocidad…) deben realizar los niños/as. El planteamiento de este problema es muy relevante, puesto que considerar a los niños/as como 'mini-adultos' conllevaría a errores a la hora de su desarrollo a largo plazo.

A la hora de utilizar una guía con la que prescribir el entrenamiento en niños/as, históricamente se ha hablado de las conocidas como 'etapas sensibles' o 'ventanas de oportunidad', que no son más que etapas del desarrollo de los jóvenes en las cuáles son más sensibles a las adaptaciones generadas por el entrenamiento. Sin embargo, la literatura más reciente sugiere que la mayoría de los componentes condicionales deben ser trabajados simultáneamente durante la juventud, aunque durante etapas concretas algunos deben tener un mayor peso.

Una problemática que aparece con el entrenamiento en los niños/as está provocada por la división en categorías de edad (p.ej. alevín, infantil, etc.), lo cual hace referencia a la edad cronológica (el número) del niño/a. Sin embargo, es muy común observar niños/as con la misma edad cronológica (p.ej. compañeros/as de una misma clase del colegio) con un desarrollo madurativo muy distinto. Así, podemos ver un niño con 14 años con una estatura de 1,70 metros, y otro de 15 con una altura de 1,50. Sin embargo, es bastante probable que ambos tengan una estatura similar en su edad adulta. Por tanto, la diferencia reside en el estado madurativo del niño/a. Vinculado a este estado madurativo, surge el concepto de edad biológica.

Los modelos de desarrollo de los atletas a largo plazo más actuales sugieren que el énfasis en el trabajo de una determinada cualidad física no debe estar basada en la edad cronológica del niño/a, sino a su estado madurativo, y por lo tanto, su edad biológica (3). Hoy en día, mediante la medición de determinadas variables sencillas de obtener, podemos conocer el estado madurativo de los niños/as, e incluso predecir con un margen de error bastante pequeño la altura que tendrán en la adultez (4,5).

Estos avances en el conocimiento del estado madurativo de los jóvenes están ayudando a una mayor programación y secuenciación de los contenidos de entrenamiento, favoreciendo que los niños/as desarrollen su máximo potencial en el futuro. Sin embargo, nunca debemos olvidar el objetivo principal de la práctica de actividad física durante la juventud: la diversión, y por consiguiente, la adherencia a un estilo de vida saludable.

 

Referencias

1. Biddle SJ, Asare M. Physical activity and mental health in children and adolescents: a review of reviews. Br J Sports Med. 2011;45(11):886-895. doi:10.1136/bjsports-2011-090185

2. Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020;54(24):1451-1462. doi:10.1136/bjsports-2020-102955.

3. Lloyd R, Oliver J. The youth physical development model. Strength Cond J. 2012;34(3):61-72. doi: 10.1519/SSC.0b013e31825760ea

4. Mirwald RL, Baxter-Jones AD, Bailey DA, Beunen GP. An assessment of maturity from anthropometric measurements. Med Sci Sports Exerc. 2002;34(4):689-694. doi:10.1097/00005768-200204000-00020

5. Sherar LB, Mirwald RL, Baxter-Jones AD, Thomis M. Prediction of adult height using maturity-based cumulative height velocity curves. J Pediatr. 2005;147(4):508-514.doi.10.1016/j.jpeds.2005.04.041

 

Fecha de publicación: 16/04/2021

ISSN 2697-1992.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

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