Susan Villa - Jue, 08/01/2026 - 12:04
Mar Montoro, locutora en Kiss Fm, combina su actividad en la radio con presentaciones de grandes eventos, televisión o doblaje de películas y videojuegos.
Entrevistas con Susan Villa (IV)
En un medio tan cambiante como la radio, donde cada generación reinventa la forma de escuchar y escucharse, pocas voces han logrado mantenerse tan cercanas y reconocibles como la de Mar Montoro. Su energía, su intuición y esa mezcla de humor, sensibilidad y autenticidad la han convertido en una de las comunicadoras más queridas del país. Desde las madrugadas que acompañaron a miles de oyentes hasta los grandes escenarios y la radiofórmula que hoy disfruta, Montoro ha vivido (y sobrevivido) a todas las transformaciones del sector. En esta conversación, habla sin filtros sobre identidad profesional, errores que enseñan, el peso de la música en su vida y los desafíos que plantea la inteligencia artificial. Una entrevista que revela a una mujer que ha evolucionado y sigue escuchando.
1- ¿En qué momento de su carrera sintió que había encontrado su verdadera identidad profesional como comunicadora?
Quizá, el momento en el que me sentí más realizada fue cuando empecé a hacer programas de interacción directa con los oyentes. La Mar de Noches fue un programa maravilloso lleno de satisfacciones y de desarrollo personal. Pero yo creo que según te vas haciendo mayor y, si tienes la suerte de seguir dedicándote a esta maravillosa profesión, se tienen diversas etapas muy distintas entre sí, en las que te sientes identificado y realizado. Yo ahora hago Radiofórmula y ha sido por qué es lo que me pedía el cuerpo hacer en estos momentos. La música siempre ha sido el motor de mi vida.
2-Con el avance de Internet y las plataformas digitales, ¿cómo diría usted que ha cambiado el papel del presentador?
Bueno... ha cambiado poco. Piensa que en las plataformas estas que hablas, no existe la figura del presentador, así que no creo que interfiera mucho. Me preocupa más el tema de la IA, en cómo ya empiezan a sustituirnos a los locutores de publicidad, en cómo a algunos les han robado la voz... eso sí que me preocupa.
3- ¿Ha tenido que modificar su forma de comunicar para adaptarse a nuevas audiencias y formatos?
¡Claro! Eso siempre. Los tiempos cambian, las nuevas generaciones han incorporado nuevos matices a nuestro vocabulario y también hay que ponerse las pilas para llegar hasta este nuevo público al que le apremia la inmediatez y que le den todo lo más masticado posible, y ya... si nos ponemos a hablar, por ejemplo, de gustos musicales, la frase "renovarse o morir" cobra más sentido que nunca.

Mar Montoro es una de las locutoras de radio más apreciadas por su programa de radiofórmula.
4- A lo largo de tantos años de trabajo, ¿Qué anécdota (radiofónica o televisiva) recuerda como la más sorprendente o la que más la marcó?
El día del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York y de los atentados de los trenes en Madrid. Ambos días me pilló trabajando en la radio. Lo viví muy intensamente en las labores de recabar información. Fueron días terribles, pero también me enseñaron mucho de esta profesión y del ser humano.
5- ¿Hubo algún error o imprevisto en directo que, lejos de ser un tropiezo, se convirtió en una lección valiosa para usted?
Pues mira, sí... En cierta ocasión, en un directo de Anda Ya. Habíamos salido a hacer el programa fuera de Madrid (en un teatro) y teníamos un artista invitado que entraba por teléfono. Se suponía que él no tenía que escuchar lo que pasaba en el teatro fuera de su llamada, pero lo escuchó todo. Sólo pretendía hacer humor de una situación por la que este artista estaba pasando, sin ninguna intención de herir sus sentimientos (algo inocente, ya sabes)... Pero no le sentó nada bien, como era de esperar. Me he disculpado con él cientos de veces, por qué de verdad que le aprecio muchísimo y aunque me ha perdonado (o eso creo), nuestra relación no volvió a ser la misma. Lo que aprendí es que no todo vale “por y para el show”, por mucho que te lo quieran meter en la cabeza. El respeto no se debe perder nunca.
6-Desde su experiencia, ¿Qué tres consejos daría a cualquier locutor o presentador que quiera construir una carrera sólida y reconocible?
Lo primero, le diría que no pierda su autenticidad. Si quiere destacar no debe imitar a nadie, debe ser único y genuino.
Lo segundo, que no pierda ni los valores, ni la humanidad.
Y lo tercero, que no olvide que por ningún camino fácil se llega a algo que merezca la pena. Que sea buen compañero, compañera, que no pise a nadie y que aprenda desde la humildad, que se deje enseñar.
7- ¿Cuál considera que es la habilidad o práctica profesional que hoy marca la diferencia entre un periodista que logra destacar en un entorno digital tan saturado y otro que se queda atrás? y ¿Qué pasos concretos recomendarías a los estudiantes de periodismo para empezar a desarrollarla desde ya?
Creo que lo que marca la diferencia entre un periodista que triunfa y uno que se queda atrás es la manera de comunicar, de llegar a la persona que recibe lo que estás intentando transmitir. Eso, hay quien dice que es un don y hay quien dice que se trabaja.
Yo creo que la manera de comunicar forma parte de uno mismo, es decir, de la personalidad de cada uno. Hay gente que es mucho más empática, que sabe transmitir mejor lo que siente o sus emociones al resto… mejor que otras personas. Quizás lo que hay que hacer es trabajarlo mucho, y esto es una cosa que hay que hacer prácticamente desde la cuna.
Para ser un buen comunicador, para destacar en el mundo del periodismo, tienes que ser muy empático, porque solo así consigues llegar a al otro lado de la conexión. Esto es como un teléfono, (como los teléfonos de antes que iban con cable), donde solo con la empatía consigues llegar al otro lado de del cable. Están el transmisor y el receptor; yo creo que es eso. Tampoco te puedo decir que esté en plena posesión de la verdad, pero yo toda la vida he pensado que la clave reside es en el factor humano. En saber ponerte en el lado del otro, en saber transmitir las emociones en el momento necesario, en calibrar la intensidad de lo que quieres transmitir no es fácil. Cuando es un ejercicio que se ha practicado de toda la vida, para eso entra una labor fundamental, los padres en la educación, se hace de manera innata cuando te lo han transmitido toda la vida; si no, hay que trabajarlo.
8- ¿Qué tipo de proyecto le gustaría abordar próximamente que aún no ha podido realizar?
Justo ahora estoy en ese maravilloso momento en el que quería estar, poniendo temazos en Kiss FM, subiéndome a escenarios para presentar festivales frente a miles de personas, viviendo de mi voz doblando películas y videojuegos y, de vez en cuando, quitándome el mono de televisión colaborando en algunos programas ¿Qué más se puede pedir?

Mar Montoro en el estudio de Kiss Fm.
La radio cambia, la esencia permanece
Escuchar a Mar Montoro es confirmar que la radio, más allá de formatos, tecnologías o algoritmos, sigue siendo un ejercicio profundamente humano. A lo largo de su trayectoria, ha aprendido que la autenticidad no se improvisa, que el respeto no se negocia y que comunicar no consiste solo en hablar, sino en saber escuchar al otro lado. En un momento en el que la inteligencia artificial y la inmediatez desafían los fundamentos del oficio, su voz recuerda que la verdadera diferencia sigue estando en la empatía, la honestidad y la capacidad de evolucionar sin perder la esencia. Quizá por eso Mar Montoro no solo ha crecido con cada giro de la radio, sino que sigue acompañando a generaciones enteras, demostrando que las buenas voces no envejecen: se transforman.